Y se acabó

Uno de los lugares comunes del análisis de la política estadounidense hacia Latinoamérica ha sido el sugerir que desde el final de la Guerra Fría, la atención de Washington hacia su ‘patio trasero’ ha decrecido y ello es negativo para el hemisferio.

Sin embargo, la Cumbre de las Américas que acaba de terminar en Trinidad y Tobago demostró lo contrario. El no ser el ojo del huracán de la agenda estadounidense les ha dado a los países latinoamericanos la oportunidad de sugerir líneas de acción y de presionar la política de Washington.

Para una región a la que le ha costado tanto construir posiciones conjuntas, fue un gran logro haber obtenido la unanimidad alrededor de la propuesta sobre el regreso de Cuba al sistema interamericano. Para complementar, no hubo un solo país que se mostrara en contra de la necesidad de acabar con el bloqueo . Y aunque hubo varios que se caracterizaron por el silencio, por lo menos nadie obstaculizó abiertamente la discusión sobre el tema.

El gesto hacia Cuba se vio acompañado por el abrazo entre Chávez y Obama que ocupó las primeras páginas de los diarios del continente. Está claro entonces que el mandatario estadounidense planea ejecutar una política más pragmática y menos ideologizada hacia la región.

Después de este primer encuentro entre los presidentes interamericanos, la política de EE.UU. hacia el área definitivamente no va a ser la misma. Aquellos que sugirieron en su momento que potencia es potencia no importa quien la gobierne y que Obama implementaría un cambio más bien cosmético en materia de política exterior, estaban profundamente equivocados.

Nuestra ventaja, en este escenario, es justamente que no somos el centro de atención para Estados Unidos. Ello sólo concede un mayor margen de maniobra para la administración demócrata y su deseo de cambiar su aproximación hacia la región. Sin embargo, es de esperar que haya sectores internos que le cobren fuertemente estos giros al presidente Obama. Pero su capital político aún no se ha empezado a desgastar sustancialmente y es probable que le dé para aguantar las críticas más bien aisladas y de poca resonancia que lo esperan a su llegada a Washington.

* Investigadora de la Universidad de los Andes.

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