Una ‘agenda amplia’ en un momento extraño

El momento político que vive el mundo jugaría en contra de los intereses del Gobierno colombiano en la visita este lunes  de Uribe a Obama.

Es bastante obvio qué quiere el presidente Álvaro Uribe con su visita a Washington: una muestra de que las relaciones siguen bien con el gobierno de Obama, más claridad sobre el rumbo del Tratado de Libre Comercio y, quizás, una muestra de apoyo en un momento clave para la segunda reelección. Pero es menos claro qué quiere lograr el presidente Obama de la cita que tendrá con Uribe en la Casa Blanca este lunes a las 2:15 de la tarde.

El mandatario estadounidense está diciendo muy poco. Hubo un momento curioso el martes pasado, en su última conferencia de prensa. Una corresponsal de la agencia EFE le preguntó sobre su recién cumplida reunión con la presidenta Bachelet de Chile y la próxima cita con Uribe. En su respuesta, Obama elogió efusivamente a Bachelet y Lula, de Brasil, pero no dijo ni una sola palabra sobre Uribe ni Colombia, aun después de una pregunta de seguimiento. Un contraste importante con Bush, quien no hubiera dejado pasar una oportunidad de mencionar a su “gran amigo Álvaro”.

En Washington todos creen que esta visita “de agenda amplia” tendrá poco contenido específico. En un momento en que el TLC —y también lo de Panamá— está estancado en el Congreso, y mientras la solicitud de presupuesto de cooperación para 2010 prevé un recorte de 6%, no queda claro qué puede ofrecerle Obama a Uribe. Además de unas palabras simpáticas asegurándole nuevamente que, a pesar de los recientes acercamientos con Brasil, Chile y México, Colombia sigue siendo un socio clave de los Estados Unidos. Pero Obama tampoco le otorgará medalla alguna.

De hecho, la tarea de Obama es delicada. Aunque habrá palabras simpáticas para un mandatario fuertemente pro estadounidense, quien ha logrado mucho en el tema de la seguridad, hay razones fuertes para equilibrarlas con unas francas expresiones de preocupación.

Es difícil ignorar temas como la aparente falta de voluntad política para resolver jurídicamente los “tres grandes” escándalos que preocupan —e incluso han disgustado— a muchos en Washington: los falsos positivos, la parapolítica y las ‘chuzadas’ del DAS. Otra explicación de Uribe en el orden de que es meramente una cuestión de “manzanas podridas”, o de que hay otro “Plan de Acción”, sería mal recibida.

Al mismo tiempo, demasiados elogios para Uribe pueden resultar fortaleciendo el esfuerzo reeleccionista en la opinión pública colombiana. Como casi nadie en Washington —de izquierda o de derecha— ve con buenos ojos una segunda reelección, como indican las páginas de opinión de los principales diarios del país, este resultado es poco deseable. Es difícil para el gobierno de Estados Unidos comentar sobre un asunto interno colombiano, aunque sí es válido hablar de la importancia de la “institucionalidad democrática”, “balance de poderes estatales” o la “independencia de la justicia”.

Otra razón por la que la visita de Uribe se produce en un momento interesante son los sucesos de la crisis en Irán. El presidente Obama acaba de hacer unas declaraciones fuertes a favor de los derechos humanos y la libertad de expresión en ese país.

Obviamente, Colombia no es Irán. Pero Colombia sí tiene un problema serio de impunidad para representantes estatales quienes matan, o dejan matar, a ciudadanos inocentes, o quienes intimidan a los que se oponen al Gobierno por la vía pacífica. En este momento Colombia le da a Obama una oportunidad de enseñar al mundo que su promoción de derechos humanos y libertad de expresión es consistente.

Que no le tiembla la mano cuando expresa las mismas preocupaciones sobre un país amigo.

* Director del Programa Colombia, Centro para las Políticas Internacionales en Washington.

Agenda presidencial

Este lunes a partir de las 2:15 de la tarde, hora local, los mandatarios examinarán temas como el Tratado de Libre Comercio, Derechos Humanos y narcotráfico. La visita a la Casa Blanca incluye reuniones con funcionarios de la administración, entre ellos el representante comercial de Estados Unidos, Ron Kirk, el secretario de Comercio, Gary Locke, y el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Larry Summers. En  la comitiva que acompaña a Uribe figuran el canciller Jaime Bermúdez y el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.

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2009-06-28T20:00:00-05:00

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2009-06-28T21:50:15-05:00

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Adam Isacson*

El Mundo

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