El oscuro poder de Dick Cheney

El halcón republicano movía desde la sombra los hilos del poder: fue el artífice de la criticada guerra contra el terror.

Dicen que no conviene remover las cenizas, pero la presión puede que lleve al presidente estadounidense, Barack Obama, a finalmente abrir la caja de Pandora del gobierno de Bush. Con la cárcel de Guantánamo aún en funcionamiento, y sin solución a la vista para los 240 presos que todavía residen en ella, el mandatario se topa con un nuevo dilema: la dudosa actuación del ex vicepresidente Dick Cheney.

Marcado por ocho años en los que la llamada “guerra contra el terror”, que siguió a los atentados del 11-S, acaparó la mayor parte de los presupuestos del país, Cheney se enfrenta a las voces que lo acusan de haber puesto en marcha, a espaldas del Congreso, un plan con el fin de matar a miembros del grupo terrorista Al Qaeda. El ex presidente habría impulsado la creación de un grupo de superagentes entrenados bajo el resguardo de la CIA, sin que ninguno de los directores del servicio de inteligencia osara desafiar sus órdenes. Estos son algunos de los episodios en los que el oscuro halcón republicano habría participado.

Matar a Bin Laden

US$50 millones fueron invertidos en el programa secreto de entrenamiento de los agentes de la CIA encargados de liquidar a los jefes de Al Qaeda, según ordenó el ex vicepresidente Dick Cheney.

El plan antiterrorista se constituye como claro ejemplo de los abusos cometidos por el Ejecutivo al ocultarlo al Congreso, órgano elegido democráticamente por los estadounidenses. El máximo representante republicano en el comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes afirmó que “el programa nunca llegó a empezar”.

Rumores de fraude

Dick Cheney fue acusado de fraude contable cuando estaba al frente de la compañía petrolera Halliburton Corporation, justo antes de abandonar el puesto para ponerse al servicio de George W. Bush. Los demandantes alegaron que el ex vicepresidente republicano incluyó como ingresos millones de dólares sin cobrar, con la intención de engordar las cuentas y dar una falsa sensación de buena marcha del negocio. Las acusaciones adquirieron mayor peso por provenir de una firma conservadora.

¿Cambio climático?

Jason Burnett, ex alto cargo de la Agencia de Protección Ambiental, acusó a Dick Cheney de eliminar las declaraciones de un especialista climático sobre las consecuencias del cambio climático en la salud pública ante una comisión legislativa. Así, se pretendía evitar el elevado coste en el que habría que incurrir con la aprobación de una regulación vinculada al efecto de los gases invernadero. Mientras, la Casa Blanca insistió en que la supresión se debió a las discrepancias en el seno de la administración acerca del fenómeno del cambio climático.

Al filo de la tortura

“La tortura nunca fue permitida. Los interrogadores tenían una guía fidedigna de la línea entre el interrogatorio y la tortura, y sabían cómo mantenerse en el lado correcto”, afirmó rotundamente Dick Cheney. No obstante, la aplicación de la técnica del “waterboarding”, por la que se simula en el prisionero la sensación de asfixia vertiendo sobre él gran cantidad de agua, ha sido reconocida como método de tortura por los EE.UU., cuyos soldados la experimentaron durante la Segunda Guerra Mundial.El ex vicepresidente aseguró haber recabado información “esencial” para la lucha contra el terrorismo islámico por medio de los interrogatorios y criticó las medidas del actual preidente por las que se suprimieron las técnicas que vulneran los derechos humanos.