“Aquí no habrá un Guantánamo”

Canciller Jaime Bermúdez explica cómo funcionará nuevo acuerdo militar con EE.UU.

El canciller Jaime Bermúdez cumplió ayer un año en el cargo en medio de un debate tan intenso como el que vivía el país cuando él asumió la cartera de Relaciones Exteriores. Asumió a las 3:00 p.m. del 17 de julio de 2008, y apenas dos horas después ya había emitido su primera nota de protesta ante el gobierno de Nicaragua demandando colaboración en la lucha contra el terrorismo.

Un año después la batalla que libra es mucho más difícil, pues se trata de un tema respecto al cual no hay una sola opinión en Colombia: el traslado al país de las operaciones de la base militar que Estados Unidos tuvo hasta ayer en Manta, Ecuador. Algunos países vecinos miran la situación con recelo y no pocos líderes colombianos, incluso uribistas, se le han ido encima para reclamar respecto a la soberanía nacional, a la necesidad de consultar esos temas con las Cortes y el Congreso y a lo que algunos denominan “la ausencia de Canciller en Colombia”.

El Gobierno dice que no, pero la visión generalizada es que la base de Manta se trasladó a Colombia.

El acuerdo no está concluido, pero el Estado colombiano preserva la autoridad plena sobre el territorio y el espacio en el cual se realizan estas acciones de cooperación y asistencia técnica. No se utilizará el modelo de presencia militar estadounidense de Manta o Guantánamo.

Eso es como decir sí pero no.

¿Por qué? No va a haber espacio en el territorio nacional vedado a las autoridades colombianas. Buscamos tener mayor capacidad operativa, logística, de inteligencia y técnica. El número de personas técnicas de Estados Unidos en Colombia ha disminuido en los últimos años, aunque a veces se cree que ha aumentado.

Pero esa aclaración se parece a otras, como la de que acá no hay conflicto interno sino guerra contra el terrorismo, o que los ‘paras’ no existen porque lo que hay es bandas emergentes.

No sé por qué hay personas que puedan hacer esas comparaciones. A mí lo que me importa es que le quede muy claro a la opinión pública el alcance de este acuerdo de cooperación (...) EE.UU. es el país que más ha cooperado de manera explícita con recursos, con dedicación en esta lucha contra el terrorismo y se lo agradecemos. Y también quisiéramos que fueran muchos más los países de Europa y de otras regiones los que cooperaran.

Pero no dejan de generar ampolla temas como la inmunidad diplomática de los estadounidenses que lleguen al país a partir de ese convenio.

La inmunidad es un privilegio establecido en el Derecho Internacional. Las misiones diplomáticas de Colombia en el exterior la tienen. Quien goza de inmunidad es juzgado, pero por el Estado al cual pertenece. Si comete un delito en Colombia, no quedará en libertad, simplemente va a ser juzgado por Estados Unidos.

¿Y qué seguros tendrá Colombia frente a la posible comisión de delitos graves de personal con inmunidad?

Uno: habrá un seguimiento de los avances en los procesos contra estas personas. Dos: Colombia pueda solicitar que se levante la inmunidad cuando haya delitos de esta naturaleza. Tres: que además, en los casos en que haya lugar a indemnizaciones, EE.UU. las asuma.

¿EE.UU. pidió a Colombia el traslado de la base de Manta?

No, para nada. Nosotros hemos pedido a EE.UU. que nos ayuden a profundizar la cooperación.

¿Y qué más contempla ese acuerdo?

No me corresponde dar detalles. Pero estamos avanzando en acuerdos en materia de acciones combinadas y cooperación para tener inteligencia en tiempo real.

¿Cómo funcionaría esa inteligencia en tiempo real?

Básicamente, es tener información directa sobre imágenes satelitales, sobre coordenadas que se conozcan y toda la capacidad tecnológica que pueda estar disponible. Que no haya que esperar a que llegue la foto de Estados Unidos dos días después. Si usted tiene un objetivo y se pone a pedir la autorización, mientras le mandan el registro, las coordenadas, ya los tipos se volaron. Pero esos detalles corresponden al Ministro de Defensa.

Pero la palabra operaciones es tan grande…

No, aquí lo que hay es asistencia técnica. Las operaciones las realizan los colombianos con asistencia técnica norteamericana.

Pero ya se oyen voces de protesta. El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que permitir el paso de tropas extranjeras es un acto de traición a la Patria…

A nosotros lo que nos debe preocupar es avanzar en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo para darles la paz a los colombianos de una vez por todas.

¿Venezuela les ha expresado algún desacuerdo sobre el caso de la base militar?

No. Pero sus preguntas apuntan a decir que puede haber sensibilidad por parte de terceros países frente al tema. Este es un acuerdo de alcance exclusivamente para Colombia, contra el narcotráfico y el terrorismo. En la medida en que seamos más eficaces le vamos a dar tranquilidad a Colombia y a la región.

¿Qué tal el punto al que ha llegado el reclamo ecuatoriano por la muerte de Franklin Aizalla en el bombardeo contra ‘Raúl Reyes’.

Tenemos todas las evidencias que demuestran los vínculos de este señor con los grupos terroristas y que murió como consecuencia de la onda explosiva en esa operación. También la información de ciudadanos ecuatorianos vinculados con las Farc.

La mexicana Lucía Morett fracasó en su intento por convertirse en diputada y eso facilitaría su extradición a Colombia por vínculos con las Farc. ¿En qué va ese caso?

Solicitamos la extradición a México hace una semana. Hay que seguir un trámite.


Y con EE.UU., linda la foto con Barack Obama, pero nada de TLC...

Tenemos el apoyo de la administración Obama y ahora necesitamos avanzar con el Congreso. El cuándo ya se verá.

¿Es una percepción equivocada o Colombia quiere tener un papel protagónico en la resolución de la crisis hondureña?

Nuestro interés es que se restablezca la normalidad constitucional y legal en Honduras. Últimamente hemos estado muy al tanto y pendientes de apoyar las facilitaciones del presidente (Óscar) Arias. El presidente Uribe, antes de que se definiera esa fórmula había estado también hablando con varios presidentes de la región y mirando que esa posibilidad se pudiera concretar.

¿Esta crisis de Honduras no le deja la sensación de que la OEA sí está debilitada?

La OEA desempeñó un papel importante en el sentido en que generó el consenso sobre las medidas que había que tomar. Posteriormente, el proceso de diálogo que inició el secretario general no dio su fruto, pero me parece que de todos modos la OEA ha desempeñado un papel y es importante que lo siga llevando hacia delante.

Pero se parece cada vez más al papá al que el hijo ya no le hace caso.

Como los papás, hay un momento en el cual uno tiene que tomar las decisiones para hacer respetar los campos de acción en los cuales ya no puede ejercer autoridad porque ya no le corresponde. La OEA tomó la decisión que era: retirar a Honduras. Lo mismo con Cuba. Mal haría no fijando una posición o no pronunciándose. Ahí no sería ni papá ni nada.

¿Hay que reformar la OEA?

Lo importante es que cada vez se construya más sobre consensos, sobre los principios de la carta democrática, que la OEA defina los criterios para que sean aplicados en todos los casos y que se tenga claro que no podemos aceptar intervencionismos.

¿Hasta cuándo va a seguir de Canciller?

Hasta que el presidente quiera o me eche.

¿Hasta agosto del año entrante o hasta después?

Hasta agosto del año entrante, si el Presidente quiere.

¿O sea que el canciller de Colombia sí trabaja?

¿Y es que usted tiene dudas?

Pues hay mucha gente que dice que no hay Canciller. Y que no lo hubo con su antecesor.

Me da pudor hablar de mí mismo, así que pregúnteles a la gente, a mis compañeros de trabajo y a quien quiera dar una opinión.

¿Qué es lo más fregado de ser Canciller?

Mantener el equilibrio entre el sentimiento de orgullo nacional y el dolor de patria que le producen a uno ciertas acciones u ofensas internacionales. Uno tiene que buscar salidas, no dificultades.

¿Y lo más sabroso?

Que uno se siente orgulloso de representar a su país y que eso es una oportunidad que le regaló a uno la vida en cabeza del Presidente de la República, eso es un honor. Y las satisfacciones de cuando hay cosas que en virtud de lo que se decide o se hace beneficia a un país.

Entonces, ¿cuál fue el día más difícil?

El primero. Me posesionaba a las 3 p.m., hubo una dificultad con unas declaraciones del presidente de Nicaragua y tocó sacar una nota diplomática de inmediato y trabajar en eso antes incluso de estar posesionado técnicamente.

¿Es cierto que usted es tan cercano al Presidente que hasta lo regaña?

Siempre hay exageraciones. Tenemos una relación de respeto y de aprecio, y parte de la responsabilidad de este trabajo, como cuando estuve en la Presidencia con él, es ser franco, sincero y tremendamente honesto.

¿Y él lo regaña a usted?

Desde que estoy, ninguna vez. Lo cual no quiere decir que no tengamos desacuerdos. Hay momentos en que él toma la decisión y yo la sigo, y otras en que digo cosas y él no me hace caso. Pero es parte del ejercicio.

¿Volvió a montar a caballo?

Un poquito.

Se repuso de la caída.

Sí, ya estoy bien. Me he roto muchos huesos en la vida, pero ahora todos están enteros.

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