Ortega, desafiante

En medio de la crisis desatada en Honduras por el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, cuyo detonante fueron sus intentos de realizar una consulta para seguir en el poder, que fue declarada ilegal por la justicia y el Congreso de su país, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, pretende reformar la Carta Magna para aspirar a un tercer mandato presidencial.

La pretensión de Ortega de perpetuarse en el poder con reformas constitucionales fue condenada por la oposición y la sociedad civil organizada, en un país donde los intentos de reelección han originado violencia, guerra y asesinatos.

Una encuesta de M&R Consultores muestra que el 60,8% de los nicaragüenses rechaza la reelección continua, el 33,2% la respalda, mientras 2,9% no se pronuncia.

La oposición rechaza la reforma de la Constitución aunque se incluya un referéndum revocatorio, tal como lo propuso Ortega. Edmundo Jarquín, ex candidato presidencial de la disidencia sandinista, consideró inaceptable cualquier consulta a la ciudadanía mientras no haya confianza en los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE). Jarquín destaca que Ortega nunca ha aceptado que hubo fraude electoral en las elecciones municipales, lo que resta confianza a sus propuestas y acciones.

Los diputados Enrique Sáenz, José Pallais y Wilfredo Navarro coincidieron en que la propuesta es un “anzuelo” para lograr la reforma constitucional y su reelección presidencial sucesiva.

“La reelección no debe ser para nadie, aquí las reelecciones sólo han traído tragedias. Nadie se debería reelegir (...) deberíamos enterrar para todo y para todos la reelección”, dijo Sáenz. “El presidente concentra poderes extremos, unipersonales, que no tenemos los diputados miembros de un órgano colegiado”, comentó Pallais.