La mano invisible

El gobierno de Venezuela vigila y coordina de cerca los movimientos de  Zelaya para entrar de nuevo a Honduras.

“He venido hasta aquí para analizar la estrategia a seguir”, manifestó en este punto fronterizo Armando Laguna Laguna, embajador de Venezuela en Honduras. El diplomático siguió de cerca la fugaz entrada de Manuel Zelaya a su país y tomó nota de que la insurrección popular que esperaban no se produjo. A escasos metros de distancia, Nicolás Maduro, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Hugo Chávez, contemplaba el sábado que la maniobra preparada durante semanas tan sólo había sido un efímero circo mediático. Maduro fue testigo de primera mano de cómo Zelaya se daba por vencido al anunciar que instalaría un campamento en territorio nicaragüense, junto a la frontera con su país, para esperar a su familia y a algunos partidarios que pudieran llegar a la zona. Pero de cruzar la frontera, nada.

Si había alguna duda de que la estrategia del derrocado presidente Manuel Zelaya es diseñada desde Caracas, quedó de nuevo de manifiesto en Las Manos. Los venezolanos dirigieron y coordinaron el operativo.

En El Paraíso, reporteros de la cadena estatal venezolana Telesur —el único canal del mundo que retransmitía los hechos en directo— informaba en tono épico de los choques entre manifestantes que pretendían acercarse a la frontera con policías y soldados que se lo impedían. Otro equipo informaba desde Las Manos sobre la llegada de Zelaya como si se tratara de la toma de la Bastilla. Movido por las imágenes y los comentarios de Telesur, un espectador despistado podría creer que el gobierno de facto de Micheletti estaba a punto de caer, con las maletas preparadas para huir por la puerta trasera.

Telesur desempeñó el mismo papel cuando el 5 de julio transmitió en directo el intento de Zelaya de aterrizar en Tegucigalpa. El defenestrado mandatario viajaba en un avión Falcon venezolano, con piloto militar venezolano, con comunicación telefónica con Telesur y conectado al móvil de Chávez, para establecer una triangulación de contactos en el momento en que se abortó el aterrizaje. Quedará para la historia ese intercambio de palabras entre el valiente piloto militar y el Presidente.

El analista Antonio Cortez señala que las retransmisiones de Telesur se vuelven provocaciones que incentivan la lucha callejera de ambos bandos.

Patricia Rodas, ex ministra de Exteriores de Zelaya, reconoció ante los micrófonos de Telesur el papel determinante de Venezuela en la estrategia que sigue Zelaya. “Un saludo a nuestro comandante Hugo Chávez. Sin él, sin su apoyo, esta repercusión mediática no habría sido posible”, dijo Rodas.

Nicolás Maduro está siempre al lado de Zelaya. El sábado viajó en el jeep que, manejado por el presidente depuesto, los condujo desde la ciudad nicaragüense de Estelí a la frontera. El viernes durmieron juntos en Ocotal.

Joaquín Villalobos, ex comandante de la guerrilla salvadoreña, señala que “el uso de la cadena Telesur para coordinar diplomacia con lucha callejera, el involucramiento de aviones y pilotos venezolanos, así como los llamados a la rebelión hablan por sí mismos; Chávez necesita hondureños muertos”.

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