Sonia Sotomayor, presidenta de la Corte Suprema de EE.UU.

La jueza se convirtió en el primer latino en llegar a ese cargo.

Aunque se daba por sentado que la mayoría demócrata en el Senado estadounidense aprobaría la postulación de Sonia Sotomayor a la Corte Suprema de Justicia, el nerviosismo se apoderó de los funcionarios de la Casa Blanca. Cuando a las tres de la tarde (hora de Washington) comenzó la deliberación, no faltaron las calculadoras y las proyecciones de resultados.

El primer dato numérico era la mayoría que los demócratas, el partido en el poder, tenían en ese cuerpo legislativo: 60 senadores. Le siguió el apoyo que siete republicanos habían confesado a los medios por la jueza de origen hispano, la minoría étnica de mayor crecimiento durante los últimos años en el país del norte.

Pero no todos los cálculos eran tan positivos: en momentos en que la crisis económica y la reforma al sistema de salud han generado fuertes choques con los republicanos, las encuestas reflejan una importante caída del 13% en la aprobación presidencial desde su punto más alto en febrero pasado.

Las fuertes críticas de los republicanos a la objetividad jurídica de Sotomayor y las acusaciones de extremismo ideológico tenían a los más incrédulos prediciendo qué tan bajo llegarían esos números si la nominada perdía.

El anuncio de votación del demócrata Al Franken puso un final feliz a la especulación: Sotomayor se convirtió en el primer latino y la tercera mujer de la Corte Suprema cuando 68 senadores aprobaron su postulación; en su contra se registraron 31 sufragios.

“Es algo enorme para la comunidad hispana, porque la jueza Sotomayor servirá de ejemplo y de prueba de que los hispanos pueden tener éxito en nuestra sociedad”, le dijo Karen O’Connor, profesora de ciencias políticas en la American University, a la agencia EFE.

 La jueza, de ascendencia puertorriqueña y quien a pesar de las dificultades económicas de su familia logró graduarse con honores en las mejores universidades estadounidenses, asumirá la vacante dejada por el juez David Souter en el mes de septiembre, cuando tendrá que decidir en la denuncia de irregularidades financieras presentada contra Hillary Clinton, actual secretaria de Estado de EE.UU., por un grupo conservador que en 2008 se opuso a su campaña presidencial.

Se espera que su llegada al alto tribunal coincida con la consideración del punto de vista de los hispanos en temas tan controversiales como el aborto, el porte de armas y la experimentación con células madre. “Se trata de la aceptación que nos ha faltado”, le dijo Edwin Torres, jurista y escritor nacido en Puerto Rico, al diario The New York Tmes.

También es un triunfo para Obama. Sus asesores esperan que el apoyo latino contrarreste los números críticos en las encuestas.

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