Regreso a medias

Aunque ordenó la vuelta de su embajador en Colombia, el presidente venezolano advirtió que las relaciones binacionales siguen congeladas.

Dos semanas después de congelar nuevamente las relaciones diplomáticas con Colombia y de amenazar con severas sanciones económicas, el presidente venezolano, Hugo Chávez, dio un paso atrás y ordenó el regreso de su embajador, Gustavo Márquez.

“Gustavo retorna a Bogotá. ¡Que vaya a trabajar!”, dijo el jefe de Estado después de la reunión que sostuvo en Caracas con la senadora Piedad Córdoba y el grupo Colombianas y Colombianos por la Paz, la noche del viernes pasado, en la que reiteró el deseo de su gobierno de no romper relaciones con su vecino.

Pero al día siguiente, en una entrevista con la periodista colombiana Vicky Dávila de Noticias RCN, el mandatario aclaró que el regreso de Márquez no significa la vuelta de la diplomacia binacional a la normalidad: “Estamos y seguiremos revisando las relaciones en todos los ámbitos”.

Sin embargo, para la académica colombiana Socorro Ramírez, las palabras de Chávez son un anuncio positivo. “Es bueno que exista un canal de comunicación a través de los representantes diplomáticos”, dijo en diálogo con El Espectador, y explicó que la normalización de la diplomacia debe realizarse en el escenario regional: “Ojalá que los otros países ayuden a generar espacios donde se aclaren las tensiones mutuas”.

 Consultado por EFE, el analista venezolano Carlos Romero explicó que el cambio de opinión de Chávez se produjo porque Venezuela tenía todas las de perder en la confrontación: “Se dio cuenta de que había ido demasiado lejos con anuncios como que iba a aplicar una política de defensa en contra de una posible agresión militar de Colombia y que llevaría las relaciones comerciales a cero”.

 

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