Los obstáculos de Barack Obama

Insisten en que no es norteamericano y otros enfilan armas contra su promesa de reforma a la salud.

Los opositores radicales de Barack Obama le lanzan cada vez más dardos, atacándolo de manera implacable. No sólo el Partido Republicano y algunas élites económicas han desacreditado sus decisiones de gobierno, como la de cambiar por completo el sistema de salud, sino que ahora está siendo objeto de una campaña que busca demostrar que no nació en Hawái sino en Kenia.

Un grupo de estadounidenses, que se autodenominan ‘The birthers’, o ‘Los aquí nacidos’, en español, liderados por la abogada californiana Orly Taitz, se han valido de los blogs y de los medios de comunicación más conservadores, como Fox News, para cuestionar la autenticidad del certificado de nacimiento mostrado por los demócratas el año pasado, cuando Obama era apenas candidato.

Los ‘birthers’ acapararon la atención de cierto sector de la prensa tras publicar el 2 de agosto, dos días antes del cumpleaños número 48 de Obama, un documento donde se lee que habría nacido en un hospital de Mombasa, Kenia. El Presidente subestimó el tema. Sólo se pronunció mediante la copia escaneada de su certificado de nacimiento.

Para los chovinistas, el mandato de Obama no tiene ningún piso jurídico, pues según la Constitución en su artículo número dos, sólo los nacidos en jurisdicción estadounidense pueden ser presidentes. Sin embargo, el Departamento de Salud de Hawái ha asegurado en reiteradas ocasiones la autenticidad del acta, así como el centro de investigación Factcheck.org, encargado de verificar la validez de cada información divulgada por los políticos.

“Algunas personas y grupos opuestos a Obama necesitan una razón ‘aceptable’ para convencer a quienes podrían ser imparciales a unirse a su corriente de pensamiento”, dijo al blog Politico.com Patricia Turner, especialista de la Universidad de California.

En su blog, el periodista David Emery tiene abierta una encuesta en la que el 58% de 1.493 votantes afirma creer en la ciudadanía estadounidense de Obama, mientras el 41% no cree en ella.

Por otro lado, el sitio de noticias WorldNetDaily.com, tiene abierto un formulario en línea para que quienes lo diligencien se sumen a los casi 300 mil solicitantes que, según la compañía periodística, exigen la “publicación completa del certificado de nacimiento de Barack Hussein Obama”. Por si fuera poco, un soldado en reserva, requerido en julio pasado en Afganistán, acudió a la objeción de conciencia hasta que se sepa con certeza de dónde es Obama.

Irónicamente, la caída de aprobación de la gestión de Obama refleja cifras similares a las reveladas por Emery. Según el promedio de Real Clear Politics, durante estos seis meses, Obama ha perdido casi 12 puntos de aprobación, llegando a 53%. La crisis económica, pero especialmente su proyecto de reforma a la salud, le estarían pasando la cuenta de cobro.

Para Bill Rivers, presidente del Colegio de Republicanos de la Universidad de Delaware, la ‘Obamamanía’ comenzó durante las elecciones primarias debido al cubrimiento sesgado de los medios estadounidenses. El dirigente estudiantil asegura que “no puede negarse que hubo una tremenda influencia”. Entre sus argumentos enumera las 13 veces que Obama fue portada de la revista Time en 2008. Lo que está pasando no sorprende a este líder universitario, porque las esperanzas de cambio que suscitó Obama fueron “increíblemente altas e irreales”.

“La mitad del país no votó por él. Hay una mitad que cree que él resolverá los problemas de inmediato. Pero hay otra mitad que se mantiene altamente escéptica”, concluye Rivers.

Grupos conservadores y empresas de salud privada están aprovechando este nuevo clima adverso. Y en muchos de los consejos locales, mientras los demócratas congregan a los ciudadanos para explicar los alcances de la reforma a la salud, los enemigos de Obama patrocinan foros críticos sobre la ley. Algunos encuentros han sido tan apasionados que han terminado en manifestaciones que son catalogadas por los líderes demócratas como “turbas rabiosas”. 1.300 aseguradoras de salud le han declarado la guerra a la reforma. Y se han asegurado de que todos los empleados norteamericanos reciban un mensaje siniestro: “El plan del gobierno busca desmantelar la salud basada en el empleo y añadirá grandes pesos al gobierno federal”.

Aunque el Congreso de Estados Unidos está en receso, el verano parece arder en los corredores políticos de Washington. Y mientras que los ‘birthers’ continúan con el ruido frente al certificado natal, las hordas contra la reforma de salud afilan baterías como nunca: “Suban la calefacción en agosto: ayuden a derrotar la reforma a la salud de Obama”.

Temas relacionados

 

últimas noticias