“No admitiría soldados de EE.UU.”: Felipe Calderón

El presidente de México dijo que aún así respeta la decisión de su homólogo Álvaro Uribe.

A pesar de que la administración de Barack Obama insista en que el acuerdo militar para el uso de bases colombianas por parte de soldados estadounidenses no amenaza la seguridad regional, lo cierto es que la mayoría de países suramericanos ha dejado muy claro su temor por los alcances de dicho acuerdo. El subsecretario de Defensa para el Hemisferio Occidental aseguró este martes que “no va a haber ninguna invasión por parte de Estados Unidos a los países de la región. Eso es una desinformación que forma parte del ‘antiyanquismo’ que no tiene ninguna vigencia hoy”.

Días antes, el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, dijo que su país explicaría a todas las naciones el alcance del acuerdo, cuando éste estuviera finalizado. “Estados Unidos tiene y seguirá teniendo conversaciones con otros gobiernos sobre la naturaleza de este acuerdo”, explicó.

Pero estas palabras no convencen a los mandatarios latinoamericanos. Además de Hugo Chávez, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner, quienes han manifestado abiertamente su oposición a las bases, el martes el presidente de México, Felipe Calderón, acabó de sembrar la semilla de la duda cuando afirmó en una entrevista al diario brasileño O’Globo: “Aunque respeto la decisión de Colombia, nosotros no admitimos ni admitiremos actividades militares de los estadounidenses, de ningún tipo, en nuestro territorio”. Un duro golpe para la tarea de tranquilizar a la región, si se tiene en cuenta que Calderón, de visita en Bogotá hace unos días, le expresó su respaldo a Uribe sobre el tema. “No es que el presidente Calderón haya cambiado su opinión, él simplemente deja claro que esta es una estrategia válida para Colombia, no para México”, explicó el analista y periodista mexicano Javier Ramírez.

“Cada país decide las prácticas y las políticas destinadas a preservar su seguridad”, le aseguró Calderón al periódico brasileño, indicando que México había propuesto una responsabilidad compartida con Estados Unidos para abordar el problema. El mandatario marcó diferencias entre la iniciativa colombiana y la de su país, afirmando que “el Plan Colombia fue diseñado como un plan de ayuda e intervención; el nuestro es un plan de corresponsabilidad y de no intervención”.

El jefe de Estado mexicano dijo considerar “razonable” la preocupación de las naciones suramericanas con el acuerdo para que Estados Unidos utilice bases colombianas. “Creo que Colombia debería establecer mecanismos que garanticen que su política de seguridad democrática, incluyendo la cooperación con Estados Unidos, no representa peligro ni amenaza para ninguno de los países vecinos”.

No obstante, aclaró que las condiciones tienen que ser las mismas ante los acuerdos de Venezuela para que Rusia realice operaciones militares en Suramérica. “Tenemos que tener parámetros homogéneos de defensa regional. Tan malas como las operaciones militares de Estados Unidos en nuestros territorios son las operaciones navales rusas u operaciones iraníes”, afirmó.

Al mismo tiempo, el nuevo jefe del Comando Militar de la Amazonia brasileña, el general Luiz Carlos Gomes Mattos, admitió la preocupación de Brasil por el acuerdo. “Cualquier cosa que ocurra próxima a nuestras fronteras es motivo de preocupación, aunque tengamos una excelente relación”, afirmó Gomes Mattos, según el diario Folha de São Paulo.  El canciller brasileño, Celso Amorim, declaró que respeta la soberanía de Colombia pero quiere garantías de que la actuación militar estadounidense se restrinja a territorio colombiano.

Juan Fernando Londoño, consultor político y profesor de Relaciones Internacionales del Externado de Colombia, sugiere que es momento de que el país pase a la ofensiva. “Si todo el mundo está tan preocupado con los acuerdos de cooperación con Colombia, todo el mundo debería comenzar a explicar en qué consisten sus propios acuerdos. Que los brasileños cuenten qué acuerdos tienen, qué armas producen y para quién. Uribe debe decir explícitamente que no va a atacar a las Farc en otro territorio sin el consentimiento de dicho país”.

Londoño agrega que Estados Unidos también debería salir al paso a esas declaraciones. Por su parte, Angel Rabasa, de Rand Corporation, un centro de pensamiento en temas de seguridad, le dijo a El Espectador que esta reacción en contra de las bases, sobre todo de Chávez y Correa, es una cortina de humo para distraer la atención del escándalo de los antitanques suecos.

Y explica: “Las bases son importantes para reemplazar las funciones de la base de Manta en el Pacífico, son para mantener una vigilancia aérea sobre movimientos aéreos y marítimos de drogas hacia Centroamérica y México. La razón de las bases es para mantener las operaciones de vigilancia”.