Afganistán, en busca de un ganador

Los resultados de las elecciones presidenciales podrían alterar aún más el tenso orden público en el país.

Los constantes ruidos de impactos de rocket no cumplieron su cometido. Contrario a lo que presagiaban las proyecciones más pesimistas, las filas de votantes en los colegios electorales de la provincia de Helmand no se redujeron.

Tampoco lo hicieron en las demás provincias de Afganistán ni en Kabul, la capital, ante los 130 ataques terroristas que realizaron los talibanes contra los funcionarios encargados de sacar adelante las segundas elecciones presidenciales del país.

“Queremos que el próximo presidente detenga los asesinatos de inocentes, cree empleos y traiga la paz”, le dijo a la cadena británica BBC una votante cuyos ojos brillaban detrás del velo de su burka al mismo tiempo que mostraba su dedo índice marcado con tinta.

En todo el país las urnas cerraron una hora más tarde de la fijada ante el abultado número de votantes. Según las autoridades locales, la jornada electoral fue un éxito completo. “Doy la enhorabuena a nuestro pueblo por su valentía y por su deseo de que nuestro país tenga éxito”, dijo Hamid Karzai, presidente y candidato, en rueda de prensa.

Pero el proceso siguiente, el conteo de sufragios, puede ser aún más convulsionado que las votaciones en sí. Karzai, quien se presenta como defensor de las negociaciones de paz y del mantenimiento de la organización tribal, debería obtener más de la mitad de los votos con el fin de evitar una segunda ronda. Y, dependiendo del resultado, estallaría el caos.

“Si la diferencia de votos es muy alta a favor de Karzai, los candidatos descontentos pueden presentar el resultado como una prueba convincente de que fue una victoria robada”, aseguró la BBC, que esta semana denunció la venta de boletas electorales adulteradas por parte de funcionarios afganos. Pero esa variable sólo comenzará a resolverse hasta mañana, cuando se revelará quién fue el ganador.

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