Las llamas llegan a las puertas de Atenas

Veinte mil afectados fueron evacuados en las afueras de la ciudad.

Al empezar a circular el humo sobre la Acrópolis, los atenienses sintieron como inminente que el incendio forestal de tres días, que había comenzado a unos cincuenta kilómetros del occidente de la capital griega, había por fin llegado a sus puertas.

“Los vientos son más fuertes y cambian de dirección todo el tiempo, propagando el fuego aún más”, decía ayer Giannis Kapakis, portavoz del cuerpo de bomberos. A mediodía de ayer, en la población de Aghios Stefanos, a 14 kilómetros del centro de la ciudad, 20 mil personas escucharon por altoparlantes los llamados urgentes de evacuación de las autoridades. Horas después, las llamas llegaban con furia a arrasar las viviendas de miles de habitantes de estos suburbios.

Durante toda la tarde, 600 bomberos se movilizaron a la zona para intentar detener las llamas. Según informaron las autoridades, varios suburbios de la ciudad se encontraban en alerta y observación, entre ellos la zona de Marathon, en donde se encuentran dos ciudadelas antiguas, de más de 2.500 años.

El incendio ha creado un microclima a su alrededor y, mientras avanza, las altas temperaturas alimentan pequeños tornados de fuego que a su vez expanden las llamaradas.

El portavoz de la policía, Panos Stathis, les pidió a los ciudadanos que debían regresar el domingo a la capital, que evitaran entrar a Atenas por el norte “por su propia seguridad”, mientras que varios aviones cisterna se unían a la lucha contra las llamas.

Giorgos Karamesinis, jefe de la Protección Civil en la prefectura este de Atenas, declaró a las emisoras que “se trata de uno de los mayores incendios de las últimas décadas”. “Necesitamos más fuerzas”, agregó.