“Juanes tiene un coraje político enorme”

Entrevista con Julia Sweig, una de las máximas expertas sobre la política de EE.UU. y Cuba. Es momento para un cambio sustancial en las relaciones entre La Habana y Washington.

El escritor Portugués José Saramago definió la llegada de Barack Obama como un tsunami benévolo. De hecho, también en Cuba hubo un insólito entusiasmo por una victoria electoral en Estados Unidos que podría abrir la esperanza de cambios profundos. La hija de Raúl Castro expresó públicamente la confianza en que la relación entre Estados Unidos y Cuba iba a cambiar. Fidel Castro, en un editorial, definió insólitamente al nuevo inquilino de la Casa Blanca como un hombre bueno. Además, en La Habana desmontaron el manifiesto antiimperialista que durante los últimos tres años dominó el Malecón.

Pero después de seis meses, la frustración hacia la administración de Barack Obama en Cuba así como en América Latina está creciendo, a pesar de haber levantado la interdicción para cubanoamericanos de viajar a la isla, haber concedido luz verde a empresas de telecomunicación de ofrecer sus servicios, haber reabierto el diálogo sobre el tema de la inmigración, y haber estado de acuerdo con el regreso de Cuba a la comunidad de la OEA.

La creciente frustración no se registra sólo en la región, sino que también dentro de Estados Unidos. Figuras mayores como el senador republicano Richard Lugar piden un diálogo directo con el régimen de Cuba, el levantamiento de la interdicción para los ciudadanos de Estados Unidos de viajar a la isla y el fin del embargo. La conferencia episcopal católica le ha pedido a Barack Obama emprender los pasos necesarios para levantar el embargo.

Las primeras medidas aprobadas por Obama en su política hacia Cuba fueron recibidas con esperanza y entusiasmo, pero se olvida que las administraciones de Carter y Clinton habían logrado medidas más profundas. La colaboración entre los dos gobiernos en temas de emigración, por ejemplo, fue estrecha y efectiva así como el intercambio cultural. La era de George W. Bush ha representado una estación de invierno profundo también para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y Barack Obama al comienzo de su gobierno ha gozado de una luna de miel que ahora ya se está desvaneciendo.

En Washington existe la percepción de que la crisis económica va a acelerar el fin del régimen en Cuba y que por eso es prematuro cambiar las políticas de la relación con la isla. En abril, Hillary Clinton frente al Congreso profetizó que el régimen de Cuba se estaba acabando. Son profecías que han resultado equivocadas en años pasados y sólo terminaron por alimentar la rigidez y la longevidad del régimen de los Castro.

La polémica sobre Juanes

El asunto de Cuba siempre ha sido para Washington más un tema de política doméstica que exterior. La polémica que ha estallado alrededor del concierto Paz sin Fronteras, propuesto por Juanes, ha mostrado una vez más la capacidad organizativa de un grupo cada vez más pequeño de inflexibles exiliados, que en las últimas cuatro décadas han condicionado la política de Washington hacia La Habana.

Pero los tiempos están cambiando y las nuevas generaciones quieren otro tipo de relación. Los tiempos parecen maduros para un cambio sustancial, y no tímidos o de fachada, para la política de Estados Unidos hacia Cuba. ¿Barack Obama será capaz de pasar de una política de prudencia a una política de transformación? Julia Sweig, una de las máximas expertas sobre Cuba y EE.UU., responde algunas preguntas.

¿Cuál es su análisis de las medidas emprendidas hasta ahora por el presidente Barack Obama hacia Cuba?

Estas medidas son importantes y al mismo tiempo muy limitadas. Es lo que Obama prometió durante su campaña. El levantamiento de las restricciones de viaje para los cubanoamericanos no rige para los 297 millones de estadounidenses que todavía no pueden viajar a Cuba. Por otra parte, Obama se ha mostrado hasta ahora receptivo hacia la opinión pública latinoamericana, especialmente del Brasil. La opinión colectiva sobre Cuba es que EE.UU. debería abrir un nuevo capítulo en su relación con la isla.

Dentro de EE.UU. hay sectores importantes que esperan más de Obama. ¿Es esta administración demasiado prudente?

En general, el presidente Obama es un individuo prudente. Su acercamiento a Cuba es igual de prudente que en otros casos. Hay que analizar la actitud de este gobierno en el contexto más amplio: la crisis doméstica con respecto a la economía, la transformación del sistema de salud, la política energética, un 10% de desempleo, las guerras en Afganistán e Irak, y una crisis importante de seguridad en Pakistán.

¿Por qué es difícil que Estados Unidos conciba un diálogo directo con Cuba?

En Washington no hay memoria. En la Casa Blanca existe la opinión de que se cumplió con la promesa de la campaña electoral y que ya se ha ido lo suficientemente lejos con las medidas impulsadas. Por otra parte, está todavía vigente la noción de que EE.UU. no puede cambiar su política hasta que Cuba no se reforme a sí misma. Esta no es la posición de la administración de Obama con respecto a China, Arabia Saudita, Irán y Corea del Norte, pero los asuntos de Derechos Humanos y democracia en Cuba se han convertido en un tema imprescindible entre los pensadores sobre América Latina que rodean al presidente Obama y a Hillary Clinton. Finalmente, hay que admitir que no hay nada en juego en Cuba. No hay crisis en la isla.


¿Qué podría hacer Obama que todavía no se haya hecho?

Las negociaciones sobre la inmigración necesitan convertirse en cooperación, no sólo con respecto al tráfico de personas y la implementación de los acuerdos del 1994, sino también con respecto a la prevención de desastres naturales y el narcotráfico. En segundo lugar, el gobierno de EE.UU. tiene el poder ejecutivo para permitir más contactos entre los cubanos y los estadounidenses en los campos de la cultura, la academia, religión y salud pública. Tercero, la legislación para terminar la interdicción a viajar y el embargo económico se puede acelerar si la Casa Blanca da su guiño al Congreso para aprobar la legislación necesaria. Cuarto, Estados Unidos debe sacar a Cuba de la lista de los países que patrocinan el terrorismo.

Existe mucha controversia en Miami por el concierto Paz sin Fronteras, promovido por Juanes en Cuba. ¿Es oportuno y útil para la relación entre Cuba, los Estados Unidos y la región?

¡Juanes tiene un coraje político enorme al proponer y realizar el concierto Paz sin Fronteras! El potencial es muy significativo porque Juanes es una figura relevante no sólo en América Latina sino también en los Estados Unidos, en Cuba y entre los cubanoamericanos. Su audiencia joven no tiene esa clase de pasión o interés en sostener el conflicto Washinton y La Habana. Él está enviando un mensaje de paz y de reconciliación. Es interesante que los gobiernos de EE.UU. y de Cuba parecen dar la bienvenida al concierto. Esta puede ser la clase de fórmula para el futuro, donde los dos gobiernos facilitan el contacto a través de figuras culturales de toda la región. Esto contribuye a que la gente en Cuba se dé cuenta de que puede haber un futuro donde no necesariamente los gobiernos tienen que controlar cada aspecto de su vida. Espero que más artistas tengan el mismo coraje de Juanes.

Una estudiosa de Cuba

Julia E. Sweig, directora del Programa para las Américas del influyente Council on Foreign Relations, es considerada una de las máximas expertas sobre Cuba y la política de Estados Unidos.

Durante sus estudios universitarios, gracias a un profesor, hizo su primer viaje a Cuba y allá se despertó su interés profundo por la vida y la historia de la isla.

Durante los últimos veinte años ha sido una estudiosa de la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Fue directora para Asuntos de América Latina de la campaña de Hillary Clinton.

Es autora de ‘Inside the Cuban Revolution’ (Dentro de la Revolución Cubana) y de ‘Friendly Fire: Losing Friends and Making Enemies in the Anti-American Century’ (Fuego amigo: Perdiendo amigos y haciendo enemigos en el siglo antiamericano).

Su más reciente libro fue publicado en julio:  ‘Cuba: What Everyone Needs to Know’. (Cuba: lo que todos necesitan saber).

Fidel Castro habla de la gestión de Obama

El gobierno cubano mantiene silencio frente al tema del concierto de Juanes en la Plaza de la Revolución, inicialmente programado para el próximo 20 de septiembre. Sin embargo, el ex presidente Fidel Castro agradeció al cantante colombiano su interés de ofrecer un concierto en la isla. “Juanes es un ejemplo a seguir para la juventud cubana”, afirmó Fidel en su encuentro con abogados venezolanos. “Espero recibir a Juanes y discutir con él algunos de los problemas que enfrentan los jóvenes latinoamericanos”, comentó.

En su columna “Reflexiones”, publicada ayer en el diario oficial Granma , el líder cubano alaba algunos aspectos de la  gestión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y advierte que la derecha norteamericana lo odia por ser negro e intenta desgastarlo y “sacarlo del juego”. Y agrega: “No albergo la menor duda de que la derecha racista quiere sacarlo, ¡Ojalá me equivoque!”.

* Antropólogo, Director del Center for International Conflict Resolution de la Columbia University en Nueva York