El hombre que rompió una tradición

Yukio Hatoyama se convirtió en el nuevo primer ministro de Japón.

Las luces de las cámaras fotográficas se encendían a medida que el hombre en traje oscuro situaba una rosa roja en el enorme cartel blanco que dominaba la pared. Los lentes siguieron cada uno de sus movimientos, y enfocaron cuando Yukio Hatoyama, líder del Partido Democrático de Japón (PDJ), que vestía una corbata de líneas doradas, sonrió.

Las rosas, que enumeraban cada uno de los escaños que su partido sumaba, llegaron a un número inconcebible: 308, logrando de paso la derrota del mítico Partido Liberal de Japón (PLJ), el mismo que había gobernado al país durante 54 años con una breve interrupción de 12 meses.

La sonrisa de Hatoyama ya no era la del presidente de un partido político; los periodistas allí presentes se dispusieron a captar las primeras imágenes del nuevo primer ministro.

“Ha sido la victoria del pueblo”, dijo el hombre de 62 años que, en campaña, prometió sacar por fin a su país de la recesión, cambiar el modelo económico que se centra en las exportaciones para enfocarlo en el consumo interno, invertir en salud, pensiones y educación, retirar a las tropas niponas de Afganistán y fijar una postura más independiente en la política hacia EE.UU.

La noticia revivió los recuerdos de los japoneses más longevos, que volvieron a vivir el triunfo electoral de Ichiro Hatoyama, abuelo del nuevo premier y el primer jefe de gobierno del PLJ, en 1955. Otro sector de la población, aquel que se dedica a las finanzas, respiró tranquilo al conocer que Yukio también es nieto de Shojiro Ishibashi, fundador del emporio Bridgestone, que fabrica todo tipo de neumáticos para automóviles.

De ahí en adelante los medios de comunicación se encargaron de reproducir la colorida vida de Hatoyama: es un ingeniero especializado de la Universidad de Stanford, EE.UU., donde conoció a Miyuki, una actriz que escribe libros de cocina y con quien tiene un hijo, Kiichiro, un ingeniero de 33 años que odia a la política y reside en Moscú.

 En los karaokes japoneses es posible encontrar el disco Take Heart, que el nuevo primer ministro grabó en 1988 junto a Kunio, su hermano, hoy parlamentario.

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