La estrategia Kirchner

La pareja espera quedarse en el poder hasta 2020, según anunció el ex presidente.

Emocionado por su regreso tras los percances de salud que lo alejaron de la plaza pública en las últimas semanas, el ex presidente Néstor Kirchner reapareció, rodeado de seguidores, en un estadio de fútbol de la capital argentina, y anunció sus planes para el futuro: gobernar hasta 2020.

Los afiches que desde comienzos de la semana pasada inundaron las paredes del centro de Buenos Aires anticipaban, por lo menos, la posibilidad de una candidatura presidencial de Kirchner para las elecciones del próximo año. “Ahora Néstor Kirchner 2011”, anunciaban.

La gente que se agolpó en la cancha de Ferro el jueves pasado lo gritaba hasta el cansancio: “Néstor va a volver”.

El ex presidente hablaba más calmado que de costumbre (recomendación de su doctor). Transpirado, frente al atril, rodeado por una nube de mosquitos que se amontonaba ante las luces del escenario, se dejaba llevar por la euforia, criticaba a la oposición, elogiaba el uso de las reservas del Banco Central y exigía el respaldo de todos los sectores peronistas a la gestión de su esposa.

Y entonces, mientras gobernadores, intendentes, sindicalistas y ministros cercanos a sus huestes aplaudían; mientras el rumor de “Néstor 2011” se hacía eco en el público que miraba hacia la tarima, el ex presidente anunció: “Estamos decididos a gobernar hasta 2020”.

Tan sólo unas horas después del evento en el que Kirchner retomó la conducción formal del Partido Justicialista, el ex presidente Eduardo Duhalde definió al esposo de la actual mandataria como un adicto al poder y al dinero. “Es una imitación burda de lo hecho por Chávez en Venezuela”, manifestó.

Pero el plan de Kirchner existe de mucho tiempo atrás, según lo confirman ministros y funcionarios cercanos a la pareja presidencial. Ya en 2003, cuando recién llegaba a la presidencia, El Pingüino, como le dicen sus contradictores, soñaba con extender los cuatro años que dura cada período presidencial.

En 2006 advertía a sus allegados evitar hablar en público de la reelección. El “Operativo Clamor” —como se llamó al plan desde un principio— ya estaba en marcha por parte de sus hombres de confianza, entre los que se cuentan el actual gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, el actual ministro del Interior, Federico Randazzo, y el sindicalista Hugo Moyano.

Kirchner argüía estar cansado para afrontar otro mandato. Se pensó en un principio en que su esposa fuera su fórmula vicepresidencial. Después de diversas reuniones con sus asesores políticos, llegaron a la que consideraron la mejor estrategia: turnarse el poder, según fuera conveniente. “Se moverían todas las piezas necesarias, de acuerdo con el desgaste que tuvieran tanto Néstor como Cristina”, revela un asesor del gobernador Jorge Capitanich.

Según el plan inicial, el período actual estaría seguido por un gobierno de Néstor Kirchner en 2011-2015 y luego, sería de nuevo su esposa quien retomaría el poder hasta 2019.

Otras versiones indican que también podría ser algún hombre o mujer del "espacio kirchnerista" el responsable de alcanzar las metas propuestas dentro de nueve años. Sin embargo, como dice el analista político Marcos Novaro, "es poco probable que los Kirchner suelten el poder que ya tienen".

El Operativo Clamor incluyó desde sus principios varios actos masivos, dirigidos entonces por el ex chofer de Kirchner, Rudy Ulloa, y respaldados por los intendentes del conurbano bonaerense. Ahora es el sindicalista Hugo Moyano quien desde hace varios años encabeza todos los actos kirchneristas y garantiza la asistencia de gente. La pareja presidencial sigue moviendo sus fichas y, en octubre, el mismo Moyano anunciaría su candidatura por la gobernación de Buenos Aires.

Los Kirchner saben que esta provincia es un fuerte fortín y por eso parte de su plan consiste en tener el control político allí. Daniel Scioli, vicepresidente de la mano de Kirchner, fue elegido gobernador de dicha provincia en 2007, y el mismo ex mandatario fue elegido diputado por Buenos Aires, aunque no con la cantidad de votos deseados.

"Si no podemos levantar tribunas en el Parlamento, lo haremos en cada barrio y cada pueblo de la Argentina", advirtió Néstor Kirchner el jueves pasado en Ferro. Anunciaba lo que vienen trabajando desde que comenzara su mandato. "En varias poblaciones existen escuelas y barrios con su nombre y el de su esposa. Además, su cercanía con los sindicalistas lo ha ayudado a tener el respaldo de la clase obrera", explica Novaro.

Hace tres años, uno de sus secretarios privados le escuchó decir: “Si Cristina hace un gobierno de cinco puntos, con eso me alcanza para volver tranquilo en 2011”.

Hoy, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, insiste en que hay kirchnerismo para rato. Y así lo creen quienes acompañaron al ex mandatario en la tarima el jueves pasado. “Está subiendo su imagen. Hoy tiene 33 puntos seguros. Ahora solamente necesita tiempo”. El Operativo Clamor sigue en marcha.

 

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