Histórica votación en EE.UU.

A pesar de las críticas y de la oposición del 48% de la población, el presidente Barack Obama decidió jugarse su futuro político con la reforma del sistema de salud, que fue aprobada el domingo en la noche en el Congreso.

Cuando el republicano Scott Brown ganó la curul del difunto senador por Massachussets Ted Kennedy, el pasado 19 de enero, y con su triunfo recobrara la capacidad de su partido de bloquear la reforma a la salud, todo parecía indicar que el ambicioso proyecto del presidente Barack Obama moriría allí mismo. Tanta fue la conmoción del inesperado resultado, que líderes del Partido Demócrata propusieron rehacer el proyecto apuntando a unas reformas básicas con el fin de evitar su hundimiento. Sin embargo, Obama, conocedor de la importancia de esta batalla política, decidió impulsar la votación final del proyecto en el Congreso, que el domingo protagonizó la histórica jornada.

A altas horas de la noche y luego de un largo y candente debate —que comenzó hacia el mediodía en el Capitolio en Washington—, los demócratas consiguieron los votos necesarios para pasar el proyecto. En la primera votación, sobre el procedimiento, Obama consiguió 224 votos, ocho más de los necesarios (216). En la segunda, 219. Luego, los congresistas votaron un proyecto con enmiendas al recién aprobado.

De esta manera, el texto aprobado el domingo en la noche quedaría automáticamente convertido en ley con la firma del presidente Obama, quien ya se ganó un lugar en la historia política del país como el primer presidente en lograr una reforma a la salud. El primero que se atrevió a hablar de la urgencia de una reforma a la salud fue el republicano Theodore Roosevelt; luego el demócrata Franklin D. Roosevelt lo intentó en 1935. Harry Truman, Richard Nixon y hasta Bill Clinton hicieron también la propuesta, pero todos obtuvieron un rotundo fracaso.

Por eso el voto del domingo es, según analistas, un premio a la constancia del Presidente, que se jugó su popularidad y futuro político con el proyecto. A pesar de que las encuestas indicaran que el 48% de los estadounidenses se opone a la reforma, Obama y su equipo decidieron seguir adelante. “Debemos tener el coraje de aprobar este proyecto”, dijo el mandatario. “Esta es sin duda la decisión política más riesgosa que Obama ha tomado desde el inicio de su presidencia”, explicó Timothy Carney, analista político y autor de Obamonomics

Los analistas económicos calculan que el proyecto tendrá un valor de US$940 mil millones durante los próximos diez años y expandirá el servicio de salud a cerca de 32 millones de estadounidenses. “El presidente Obama dio un giro a su mandato con este triunfo político. Ahora tiene la autoridad que le faltó durante el primer año de gobierno”, explicó Benjamin Madison, de la Universidad de Ohio.

Están por verse los efectos de la votación, que tendrá su primer examen en las elecciones para el Congreso el próximo mes de noviembre. Sin embargo, Obama sale muy fortalecido y con fuerzas para impulsar otras reformas pendientes: regulación bancaria, cambio climático y migración.

Las claves de la reforma de salud en Estados Unidos

1. ¿Cómo funciona el sistema de salud?

No hay un sistema de cobertura universal. Los empresarios garantizan la cobertura de la mayoría de los estadounidenses, pero una parte de la población elige aseguradoras privadas. Se calcula que 46 millones de habitantes no están asegurados, que 25 millones tienen una cobertura deficiente y que cada vez las cuotas son más altas.

2. ¿Hay un servicio que dependa del gobierno?

Medicare, al que se accede a partir de los 65 años y Medicaid, que se hace cargo de familias con sueldos bajos, niños, mujeres embarazadas y personas con discapacidades. Pero el Gobierno se queja del alto costo.

3. ¿Qué pasa si alguien se enferma y no tiene  ningún seguro?

Debe pagar de su bolsillo. La mitad de las bancarrotas privadas en EE.UU. se debe, en parte, a los gastos médicos.

4. ¿Qué quiere cambiar Obama?

Los costos de las cuotas, la garantía de que todos los estadounidenses podrán escoger su propio plan de sanidad, incluido uno público, y la calidad y la accesibilidad del sistema.

5. ¿El nuevo sistema?

Se crearía un seguro obligatorio en el cual el Estado apoyaría a las personas necesitadas,  se crean impuestos a las personas con mayores ingresos y prohíbe rechazar la cobertura a personas con condiciones médicas preexistentes.

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