La resaca de la victoria

Los efectos de la votación de la noche del domingo, sobre el capital político demócrata, se verán en noviembre. Para lograr la aprobación del proyecto, el presidente Obama habría hecho concesiones a las farmacéuticas.

No se puede desconocer que Barack Obama logró lo que ningún otro presidente haya alcanzado: una reforma integral al sistema de salud. Sin embargo, el hecho que esta tortuosa y aguerrida victoria legislativa, a la cual sólo le falta una votación que se da por descontada en el Senado, rompiera la promesa de un pacto bipartidista y de unidad nacional, pone en duda el impacto positivo de este triunfo sobre su capital político y el de su partido.

La falta de apoyo popular, el déficit de US$940 mil millones que trae consigo, los impuestos que eventualmente se requerirán para la sostenibilidad del sistema, los recortes al Medicaid y el manto de duda sobre sus verdaderos beneficiarios se convertirán, según analistas, en el talón de Aquiles del partido demócrata en las elecciones para el Congreso que se llevarán a cabo este noviembre.

“Si bien el Presidente sacará pecho por haber logrado su cometido, las concesiones a las farmacéuticas y a los sectores más conservadores del Partido Demócrata en el tema de abortos tendrán su costo político”, explica el analista político Timothy Carney.

Las concesiones

Por otra parte, su maniobrabilidad en materia legislativa parecería reducirse, el hecho que ningún republicano apoyara esta trascendental reforma, convirtiéndose en el primer caso en la historia moderna de los Estados Unidos, hace predecir que este partido buscará bloquear su agenda, en la que se encuentra la reforma migratoria, regulación bancaria y cambio climático.

“Los demócratas no van a querer votar en temas tan agudos como éstos sin el respaldo de sus votantes”, explica John Nicols, analista político de The Nation.

En lo que coinciden todos, es que para que Obama logre sacar réditos políticos de esta reforma necesita generar resultados tangibles antes del otoño, los cuales vuelvan a ganar la confianza del electorado; de lo contrario, estaría frente a una gran derrota electoral, concluye Nicols.

No obstante, la tarea parece ser más difícil aún, pues ya comienzan a conocerse las concesiones que Obama tuvo que dar a actores clave dentro de la ecuación de esta reforma. Reportes revelan un pacto entre la Casa Blanca y Billy Tuzin, presidente de PHRMA, representante del grueso de las compañías farmacéuticas y de biotecnología en Estados Unidos entre las que están Pfizer, AstraZeneca, Bayer, Merck, Boehringer Ingelheim y Glaxo. En este acuerdo, PHRMA se comprometió a apoyar irrestrictamente la reforma por medio de una campaña publicitaria de US$150 millones a cambio de que no incluyeran en el proyecto final la reimportación de drogas genéricas ni la capacidad de Medicare de negociar precios más bajos por sus medicamentos, con lo cual se les ahorrarían a las farmacéuticas un total de US$220 mil millones, casi una cuarta parte de toda la reforma.

Obama sabe bien el riesgo de su apuesta política. Por eso para evitar sorpresas, realizará una gira por el país para explicar la reforma sanitaria, que se promulgará este martes, mientras varios estados preparan demandas sobre la constitucionalidad de la iniciativa.

Lo bueno y lo malo de la reforma

Cosas positivas

1. El Estado subvencionará a las familias con ingresos anuales inferiores a US$88.200 o individuos con ingresos hasta US$29.300 anuales.

2.  La Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que 32 millones de personas sin seguro contarán con asistencia sanitaria a partir del 2014.

3. Mejorará las condiciones de sus actuales pólizas con las aseguradoras privadas. Las compañías no podrán rechazar a un cliente por sus condiciones médicas preexistentes o expulsarlo al contraer una enfermedad de larga duración.

Cosas negativas

1. A quienes la reforma no beneficia para nada es a los inmigrantes ilegales. Se calcula que entre 15 y 20 millones de personas están en condición irregular en EE.UU. El Gobierno puede eximir también de la obligación del seguro a ciertos colectivos por razones religiosas o étnicas, como los indios americanos.