El fantasma del terrorismo regresa a Rusia

Dos atentados suicidas en el metro de Moscú dejaron 38 muertos y más de 65 heridos. La insurgencia islamista es la principal sospechosa.

De acuerdo con las pesquisas del Servicio Federal de Seguridad Ruso (FSB),  los atentados de el lunes en la mañana, que originaron 38 muertes y una cifra de heridos cercana a los 65, fueron cometidos por mujeres. Dos mujeres que se inmolaron con tres kilos de TNT adheridos al cuerpo, cargados además con tornillos y trozos de hierro en el metro de Moscú.

La primera explosión ocurrió en la estación de Lubyanka cuando el metro se detuvo en una de sus paradas rutinarias. El estallido provino del segundo vagón hacia las 8:00 a.m. (hora local), cuando el transporte estaba agitado por el pronto inicio de la jornada laboral. Los testigos hablan de gritos de desesperación, de olor a plástico quemado y de una nube de humo que cuando se dispersó dejó ver tendidos en el suelo varios cuerpos entre heridos y cadáveres.

Cuarenta minutos más tarde, esta vez en la estación de Park Kultury, algo similar ocurrió y la labor de los cuerpos de atención de emergencia debió dividirse para atender los dos frentes de la tragedia. Las ambulancias, la sangre y los gritos de los heridos revivieron el fantasma del terrorismo en Rusia, un país que desde hace seis años no vivía un ataque tan trágico como el de este lunes.

Hasta el momento las autoridades no han establecido quienes fueron los responsables. No obstante, todas las sospechas apuntan a la insurgencia islamista del Cáucaso del Norte. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, anunció que “los cuerpos de aplicación de la ley no ahorrarán esfuerzos para ubicar y castigar a los criminales. Los terroristas serán destruidos”.

A las palabras de Putin se sumó el repudio de la comunidad internacional. Los presidentes de Estados Unidos, Francia, España, entre muchos otros, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, expresaron sus condolencias y descalificaron los ataques.

Cronología

2003

5 de diciembre

Un tren interurbano de pasajeros en la estación de Yessentuki, en el extremo sur de Rusia, fue atacado con una bomba que causó 46 muertos y 160 heridos.

2004

6 de febrero

Un vagón del metro de Moscú atiborrado de gente fue blanco de un atentado suicida en horas de la mañana. Al final, las autoridades concluyeron que 39 personas habían muerto.

2004

11 de marzo

Cuatro bombas estallaron casi simultáneamente en cuatro trenes de cercanías de Madrid. El ataque, planeado y ejecutado por extremistas islámicos, dejó 191 muertes y más de 2.000 heridos.

2005

7 de julio

Cuatro explosiones en diferentes puntos del transporte urbano de Londres causaron el fallecimiento de 56 personas. Los atentados fueron ejecutados por la red terrorista Al Qaeda.

2009

27 de noviembre

Un total de 26 personas murieron y más de 100 resultaron heridas por el estallido de una bomba que descarriló el Expreso Nevsky, que cubría la ruta entre Moscú y San Petersburgo.

Una región muy conflictiva

La amenaza lanzada el mes pasado por del líder de los separatistas chechenos, Doku Umarov, que combate por un emirato islámico que abarque toda la región del Cáucaso (ver infografía), es la razón por la cual las autoridades rusas culpan a islámicos chechenos de los atentados de este lunes en Rusia. “La sangre ya no estará limitada a nuestras ciudades y pueblos. La guerra llegará a sus ciudades”, amenazó Umarov. Por eso el lunes el Kremlin fue contundente: “Fueron terroristas del Cáucaso”, aseguraron.

Desde la desintegración de la Unión Soviética —en realidad desde mucho antes: Tolstói escribió sobre los “montañeses del Cáucaso” en el siglo XIX—, Chechenia ha sido la república más conflictiva de la Federación Rusa. Declaró su independencia en 1991, pero Boris Yeltsin esperó hasta 1994 para enviar tropas y restaurar la autoridad de Moscú. Ese año estalló la primera guerra. La segunda fue en 1999. Entonces, el Kremlin declaró la victoria en su batalla contra los separatistas chechenos, quienes desde entonces han lanzado varios atentados. Durante el último año, la violencia se intensificó en las repúblicas vecinas de Dagestán e Ingushetia, donde la militancia islamista se suma a las rivalidades de clanes y bandas delictivas en medio de la pobreza. Críticos dijeron que los ataque demostraron el fracaso de la política del Kremlin en Chechenia.

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