EE.UU. tiene a científico iraní

Aunque pocos lo tomaron en serio en su momento, parece que el gobierno iraní tenía la razón. Los servicios norteamericanos de inteligencia, en circunstancias que aún son un misterio, lograron que un valioso científico nuclear iraní cambiara de lado y comenzara a cooperar con los Estados Unidos.

Así lo reportó el martes pasado la cadena de televisión ABC, citando a oficiales de inteligencia que aceptaron haber planeado durante meses la deserción del científico Shahram Amiri. Hasta que fue reportada su desaparición, Amiri estaba vinculado a la Universidad Tecnológica de Malek Ashtar y, según asegura la prensa iraní, trabajaba en la planta nuclear de Qom, cuya existencia salió a la luz en septiembre pasado, curiosamente tres meses después de su desaparición, cuando realizaba una peregrinación a La Meca, Arabia Saudí.

La operación debió haber sido tan gratificante y provechosa para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que los espías se refirieron a ella como un “golpe de Estado” para la comunidad de inteligencia. De hecho, desde hace meses, cuando Irán denunció públicamente el supuesto “rapto” de su científico, ya corría el rumor de que habría sido Amiri quien alertó a los servicios secretos estadounidenses de la existencia de la planta en Qom, que hasta ese momento había permanecido oculta de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

 En septiembre, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, el gobierno iraní admitió la existencia de la planta de enriquecimiento de uranio que, asegura, es un piloto que podría llegar a contar con tres mil centrífugas. Entonces, la sorpresa por el anuncio vino acompañada por una fuerte declaración por parte del presidente de Estados Unidos,  Barack Obama, quien aseguró tener “evidencia acumulada meses atrás de que ese centro estaría destinado al enriquecimiento de uranio”.

Según las fuentes que supieron de la operación, Amiri fue contactado por los servicios norteamericanos en Teherán a través de un intermediario. Desde el primer momento, el gobierno de Estados Unidos le ofreció reubicarlo en Norteamérica.

Durante los últimos meses, la crisis desatada por el programa nuclear iraní se ha convertido en el foco de la diplomacia internacional. Teherán asegura que sus planes de enriquecimiento de uranio son netamente civiles, mientras que Israel así como Estados Unidos aseguran temer que irán alcance la capacidad para desarrollar una bomba atómica.

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