La hora de ‘Márquez’ y ‘Timochenko’

Año y medio después de la muerte de Manuel Marulanda, la jefatura de las Farc se fractura.

En mayo de 2008, el jefe guerrillero Timoleón Jiménez, alias Timochenko, confirmó que el máximo comandante de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, había fallecido y que Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, había sido escogido como el nuevo jefe de la organización. 18 meses después, Alfonso Cano aguanta una ofensiva que no lo deja ordenar mucho desde el Cañón de Las Hermosas, lo cual ha permitido que Iván Márquez y Timochenko estén tomando el mando sin que el máximo jefe ni siquiera lo advierta.

Según la inteligencia de las Fuerzas Militares, que le sigue los pasos como cazador a su presa, la persecución ha obligado a Alfonso Cano a no pernoctar más de dos días en un mismo sitio y a restringir completamente sus comunicaciones. Además, es sabido que en la zona las Farc volvieron a usar los llamados correos humanos, que pueden demorar hasta 15 días en trasmitir las órdenes del jefe máximo de las Farc. Por estas razones, con Alfonso Cano aislado, Márquez y Timochenko están cobrando un protagonismo que también los expone.

Al igual que los otros integrantes del secretariado de las Farc, Alfonso Cano andaba con un teléfono satelital debajo del brazo y un computador portátil para enviar razones permanentes o instrucciones precisas a sus bloques y estructuras de guerra. Sin embargo, después de la ‘Operación Fénix’, en la que fue dado de baja Raúl Reyes, y de la ‘Operación Jaque’, en que fue liberada Íngrid Betancourt, la guerrilla restringió completamente el empleo de la tecnología. “Ahora sólo usan radios UHF y estafetas a caballo o en lanchas para llevar razones”.

Alfonso Cano sabe que él es prioridad para la Fuerza Pública. A pesar de que también hay operaciones contra Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, en el interior de las Farc es claro que los objetivos inmediatos son Alfonso Cano y Pablo Catatumbo. Sin embargo, uno de los oficiales de inteligencia que participa en su búsqueda le admitió a El Espectador que “sólo hablan una o dos veces al mes y exclusivamente para dar instrucciones cortas. Aunque usan de vez en cuando internet, no son explícitos”.

En contraste, alias Iván Márquez y Timoleón Jiménez, alias Timochenko, un poco más retirados de la mira oficial, al parecer desde el exterior burlan con mayor facilidad la persecución oficial. Y la razón es clara. Según estableció El Espectador en fuentes oficiales, el estado mayor de las Farc ordenó que únicamente tres o máximo cuatro integrantes del secretariado permanezcan en Colombia. Los demás deben entrar y salir del país en las áreas de frontera. Al parecer, Márquez y Timochenko se mueven en las zonas limítrofes.

Cada uno tiene en promedio 150 hombres que, además de su seguridad, se encargan de sus movimientos y de las comunicaciones. Se sabe también que los primeros anillos de seguridad cuentan con expertos que son capaces de enviar mensajes cifrados a los frentes sin ser descifrados por los organismos de inteligencia. Pero a la hora de dar órdenes generales, Alfonso Cano tiene dificultades y por eso se está imponiendo el liderazgo de otros jefes como Iván Márquez y Timoleón Jiménez.

Márquez lleva casi el mismo tiempo de Cano en las Farc, su preparación intelectual es similar, puede dar órdenes sobre operaciones especiales, coordinar reuniones políticas e, incluso, liderar el eventual proceso del intercambio humanitario para entregar a  uniformados en cautiverio. De tal manera que, en calidad de “intelectuales de la guerrilla”, cualquiera de los dos tiene el ascendente suficiente para mandar. Alias Timochenko tampoco se queda atrás. Los relevos en las Farc son hoy asunto de supervivencia.

Por eso, las autoridades militares ya no tienen dudas: “El nuevo jefe de las Farc es Iván Márquez”. Así lo afirmó un alto oficial de inteligencia que lleva meses siguiéndoles la pista a comunicaciones, movimientos, documentos o testimonios de los desmovilizados. En otras palabras, ocurrió una especie de “golpe de estado en las Farc”, pero con el consentimiento de todos. Si Cano está acorralado, alguien tiene que mandar y Márquez en primera línea, y Timochenko, en la retaguardia, son los que están al frente impartiendo las órdenes.

Según fuentes de inteligencia, ya se han presentado situaciones en las que Márquez ha tomado decisiones en materia de desplazamiento de hombres hacia determinado sitio sin consultar siquiera con el visto bueno de Alfonso Cano. Lo mismo que sucede con Rodrigo Londoño Echeverri, quien se hace llamar Timoleón Jiménez, y a quien todos conocen con el alias de Timochenko. Sin consultarlo mucho, él hoy es quien mantiene los contactos estratégicos y desarrolla las relaciones internacionales.

Timochenko fue jefe del frente noveno de las Farc, ahora  ubicado en la frontera con Venezuela, cerca de Norte de Santander, y desde su ingreso a las Farc en 1982, luego de estudiar medicina, es un hombre cercano a Iván Márquez. En un momento fueron los encargados de los discursos del secretariado y también fueron responsables de elaborar las frustradas agendas de negociación cuando se abrieron paso diversos procesos de diálogos con los diferentes gobiernos. Hoy tienen el máximo peso de una guerrilla en estampida.

Timochenko e Iván Márquez tienen historias afines. Ingresaron a la guerrilla el mismo año y son integrantes del secretariado, aunque el recorrido político de Márquez es mayor, como quiera que fue activista de la Juventud Comunista (Juco), ocupó una curul en el Congreso de la República en 1986, fue vocero de las Farc en los fallidos diálogos de Caracas y Tlaxcala, dirigió el frente 5 en Urabá y algunos bloques en el sur del país, y cuando murió Raúl Reyes, de inmediato fue nombrado “vocero internacional de las Farc”.

Hoy, junto a Timochenko y, en razón de la persecución incesante contra Alfonso Cano y el Mono Jojoy, entrando y saliendo del país Márquez ejerce una comandancia compartida. Según las Fuerzas Militares, porque “los demás miembros del secretariado se defienden del acoso”. Como si fuera poco, hay un sector de la guerrilla que siente que Timochenko, menos expuesto y más histórico, representa una línea de mando más cercana a la guerra. Un año después de la muerte de Manuel Marulanda, las divisiones afloran.

Recambio y ofensiva contra ‘Jojoy’

La situación de Jorge Briceño Suárez, alias Mono Jojoy, tampoco es la mejor. Otrora pujante jefe del bloque Oriental, anunciando su próximo arribo a Bogotá, hoy encuentra menos espacios en la serranía de La Macarena y los llanos del Yarí, en el Caquetá, mientras la Fuerza Pública le sigue los pasos y descubre hasta las cuevas donde se refugian sus hombres en cada ataque.

Con la muerte sucesiva en 2008 del canciller de las Farc, Raúl Reyes; del jefe guerrillero entre Caldas y Antioquia, Iván Ríos, y la del máximo comandante Manuel Marulanda Vélez, la organización generó un obvio relevo que no termina de acomodarse por la ofensiva sostenida de las Fueras Militares y los avances de la inteligencia de la Policía Nacional.

 

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