Presidente de EE.UU. visitó a sus tropas en Irak

El discurso de Barack Obama fue bien recibido por políticos islámicos.

En medio de un cielo totalmente gris y una niebla que envolvía todo a su alrededor, aterrizó el avión presidencial estadounidense en la base Camp Victory, en Irak.

Fue una visita no anunciada. Barack Obama, mandatario de EE.UU., decidió cerrar su gira europea con una escala en Bagdad para felicitar y darle ánimos a los soldados de su país apostados desde hace seis años.

 “Queda mucho trabajo por hacer, pero hemos logrado progresos políticos significativos”, le dijo el presidente a los militares que intentaban apretar su mano y tomarse una foto con él.

El mal tiempo arruinó los planes del mandatario norteamericano de reunirse con su homólogo iraquí, Yalal Talabani, y el primer ministro Nouri al Maliki. Pero el inconveniente no fue impedimento para que Obama opinara sobre las espectativas internacionales en las elecciones presidenciales de diciembre próximo: “Muchas de las cuestiones pendientes pueden empezar a resolverse”.

Obama también impuso diez medallas al valor y renovó su decisión de retirar a un gran número de los 144.000 hombres apostados para agosto del año entrante.

 Con su visita sorpresa, el presidente estadounidense cerró una gira internacional en la que la prensa mundial resaltó la buena acogida de su discurso por parte de los políticos islámicos.

“Él está llevando a cabo una profunda revisión de las políticas de EE.UU. y aprendiendo de los errores y pecados cometidos por su predecesor, George W. Bush”, dijo, desde Jordania, Zaki Banir Ershaid, secretario general del Frente de Acción Islámica, a EFE.

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