General Fandiño declara este martes por 'Operación Fenix'

Por la masacre ocurrida en 2005.

El general (r) Héctor Jaime Fandiño deberá responder este martes ante la Fiscalía, tras declaración de ex militar que lo compromete en planeación del hecho en el que murieron 8 personas.

Ante un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos deberá comparecer este martes el ex comandante de la Brigada XVII del Ejército, general (r) Héctor Jaime Fandiño,  para responder en versión libre sobre su presunta responsabilidad en la planeación y desarrollo de la ‘Operación Fénix’, en la que murieron ocho personas de la comunidad de paz de San José de Apartadó en 2005. Uno de los testimonios que comprometen al oficial en retiro es el del capitán del Ejército Guillermo Armando Gordillo, quien fue condenado a 20 años de prisión tras haber reconocido su participación en la masacre en la que fueron ejecutados tres niños y cinco adultos.

De acuerdo con la declaración de Gordillo (una vez decidió colaborar con la justicia) para ejecutar el ataque se contó con la colaboración de guías civiles como ocurrió, según él con alias Jonás, que fueron autorizados por el comando de la brigada. “Participó un personal del bloque de autodefensas Héroes de Tolová y un personal de militares de la Brigada XVII, los cuales tenían conocimiento de que se iba a hacer un patrullaje con el personal de las autodefensas. Tenía conocimiento el general Fandiño, comandante de la brigada (...) el cual habló con el guía civil que estaba conmigo en el desarrollo de la operación”, manifestó el capitán que fue condenado.

Asimismo, también han sido varios los ex paramilitares que han aceptado su participación en la matanza ocurrida el 21 de febrero de 2005 en las veredas Mulatos Medio (municipio de San José de Apartadó, Antioquia) y La Resbalosa (municipio de Tierralta, Córdoba). Por ejemplo, el ex patrullero Javier Galindo, de 25 años, dijo que los militares acudieron a los ‘paras’ porque “no conocían la zona”. Y fue más allá al señalar que fue el Ejército el que bombardeó la casa donde se encontraban Alfonso Tuberquia, su esposa, Sandra Milena Muñoz, y los hijos de la pareja, Natalia (de 5 años) y Santiago (de 2), y Alejandro Pérez Castaño, quien fue señalado por los integrantes de las Auc y los militares como  Cristo de Palo, supuesto integrante de las Farc.

Sostuvo además que el capitán (r) Guillermo Armando Gordillo fue quien ordenó que los pequeños Tuberquia Muñoz fueran asesinados “porque más tarde iban a causar problemas”. A principios de este año, en desarrollo del juicio que se adelantó contra otros diez militares que participaron en la mencionada operación y que fueron absueltos en agosto pasado, el capitán (r) Gordillo salpicó también al ex comandante del Ejército, general Mario Montoya.

Del alto oficial dijo que mientras se desempeñaba como jefe del Comando Conjunto N° 1 del Caribe tenía injerencia en las operaciones a cargo de esa unidad militar. Gordillo incluso enfatizó que tropas de la Brigada XVII y paramilitares del bloque Héroes de Tolová coordinaron desplazamientos conjuntos en desarrollo de la cuestionada acción. La ‘Operación Fénix’ fue puesta en marcha después de que un oficial y 18 soldados del Ejército fueran muertos en una emboscada tendida por las Farc en Mutatá, Antioquia. La idea era que varios batallones llegaran sobre el cañón del río Mulatos, donde al parecer estaba uno de los campamentos madre de los frentes 5 y 58 de las Farc.

Pero lo que ocurrió fue que entre el 21 y el 22 de febrero de 2005 un comando conformado por cerca de 60 paramilitares del bloque Héroes de Tolová, dirigidos por Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, con la colaboración de militares de la Brigada XVII del Ejército, le quitaron la vida a la familia Tuberquia Muñoz y a Pérez Castaño, además de Luis Eduardo Guerra, Andrés Guerra (11 años) y Bellanira Areiza. El representante de las víctimas, Jorge Molano, aseguró que en la diligencia de este martes se buscará establecer quién dio la orden para que durante la ‘Operación Fénix’ los militares fueran acompañados por miembros de las autodefensas y que se cite a indagatoria y se ordene la captura tanto del general Fandiño como del general Montoya.

Casi seis años después de que fuera cometida la masacre, los familiares de los fallecidos y los miembros de la comunidad de paz de San José de Apartadó esperan que se haga justicia y que los nombres de las víctimas queden en limpio. Aunque de los militares sólo Gordillo fue condenado, la sentencia en la que fueron absueltos otros diez uniformados fue apelada y se encuentra en estudio en el Tribunal Superior de Antioquia, que deberá emitir un veredicto en los próximos meses.

Más allá de lo que ocurra en el país este caso podría terminar, como ha ocurrido en otros similares, en instancias internacionales, que han sido dadas a proferir fuertes sentencias en contra del Estado colombiano.

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