José Humberto Torres, una cabeza con precio

Al parecer, políticos y exparamilitares ofrecen $200 millones a quien asesine al defensor de Derechos Humanos.

Como si fuera un delincuente de alto nivel, de esos por los que el Gobierno ofrece recompensas, hoy la cabeza del abogado José Humberto Torres tiene precio: $200 millones. Se lo contó una amiga, que se enteró ‘sin querer queriendo’ del tenebroso asunto en una reunión social. Se lo confirmaron las autoridades. Todo apunta a que varios de los que se han visto afectados por sus investigaciones, como políticos y exintegrantes de las Auc, han conformado una especie de ‘bolsa’ con la que esperan pagar al sicario cuyas balas eliminen a Torres.

No es la primera vez que enfrenta este panorama, circunstancia que no merma su desvelo. En 2007 supo que tres años atrás Édgar Ignacio Fierro había ordenado su asesinato a su hombre de inteligencia, alias El Zarco. Para esa fecha Torres había salido del país a España junto con su familia, luego de un intento de la inteligencia militar de vincularlo a un caso de secuestro. En 1990 también había afrontado otro exilio, esa vez por tres años y a Costa Rica, luego de que presuntos miembros del DAS llegaron a su casa a intentar secuestrarlo. Se ha acostumbrado a los panfletos y correos electrónicos intimidantes. A sus hijas y esposa las han seguido. A él lo han grabado.

Torres es consciente de que por su trabajo es inevitable levantar enemigos en el camino. En Barranquilla lleva años enfrentándose desde los estrados judiciales al bloque Norte de las Auc, ese que comandaba Rodrigo Tovar Pupo o Jorge 40. Consiguió que a 40, Salvatore Mancuso y Úber Bánquez (Juancho Dique) los condenaran por el asesinato de Aury Sará Marrugo, presidente de la USO en Cartagena, asesinado en diciembre de 2001. Mancuso confesó el crimen en 2008. No obstante, el caso por el que más es conocido Torres es el del sociólogo Alfredo Correa de Andreis.

“En ese caso llegamos a las entrañas, lo desenmarañamos completico. A Alfredo quisieron acusarlo de guerrillero, quisieron procesarlo. Luego lo mataron los paramilitares. Estamos esperando que la justicia compruebe la responsabilidad del DAS y la Policía y cerramos el círculo”, señala Torres. El abogado lleva un largo tiempo representando a víctimas del paramilitarismo en el Caribe, lo que lo ha llevado a encontrar graves nexos de las autodefensas con los políticos de su región. “En la Costa la parapolítica se ha quedado en pañales. Hay todavía mucho por destapar”, asegura.

Este litigante cuenta desde hace 12 años con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de DD.HH. y dice que por esa protección su vida se ha salvado en más de una ocasión. Pero le preocupa que se vuelva una estadística más, de esas que, según el programa ‘Somos Defensores’, indican que en Colombia 140 defensores de DD.HH. fueron amenazados el año pasado, 49 asesinados y 6 desaparecidos. “En Barranquilla todo el mundo sabe contra quiénes hemos direccionado nuestras investigaciones. Y no dejaremos de trabajar por esto que está pasando”, concluye Torres.