Uribe se despidió de la Fuerza Omega

A cinco días de terminar su mandato, el presidente Uribe se despidió de los hombres y mujeres que, con sus gestiones, sostuvieron la piedra angular de su gobierno: la política de seguridad democrática.

Fue un adiós vehemente y sentido, no era para menos. La apuesta del presidente Álvaro Uribe para consolidar su política de seguridad democrática se edificó durante ocho años en el fortalecimiento de la Fuerza Pública y en reivindicar su poder. Sus promesas electorales se tradujeron en victorias militares por las que será recordado un largo rato. Por eso este martes, al decir adiós a la Fuerza de Tarea Conjunta Omega en la base de Larandia (Caquetá), el Jefe de Estado reiteró sus manifestaciones de “gratitud” y “esperanza” hacia los hombres que, en palabras de Uribe, “han servido de retaguardia para defender a Bogotá y a Cundinamarca de los grupos narcoterroristas”.

“Bogotá estaba bastante penetrada (por) las milicias Antonio Nariño de las Farc y por los grupos paramilitares de Martín Llanos y de Miguel Arroyave. Era una tragedia. Los secuestros colectivos en Bogotá abundaban, carros bomba y explosivos a los que no pagaban extorsiones”, señaló Uribe en su discurso. El tiempo le ha dado en gran parte la razón. El 27 de febrero de 2009, por ejemplo, la Red Urbana Antonio Nariño (Ruan) sufrió un golpe significativo cuando Bernardo Mosquera o El Negro Antonio, más conocido como el Zar del Secuestro en Cundinamarca, fue capturado en un campamento en el Sumapaz. Y en ese mismo enfrentamiento murió Mariana Paz, quien coordinó mesas de diálogo en el Caguán.

La Fuerza de Tarea Conjunta Omega fue una columna vertebral para los propósitos del gobierno Uribe. Lo fue, en general, la Fuerza Pública. No se trató sólo de operaciones magnánimas como ‘Jaque’, ‘Fénix’ o ‘Camaleón’, sino de los pequeños pero certeros empellones que recibieron los grupos armados ilegales y el narcotráfico. El Presidente mencionó el bloque paramilitar de Martín Llanos: su fundador, Héctor José Buitrago (y padre de Llanos) fue detenido en Tausa (Cundinamarca) el pasado 6 de abril. El cartel del norte del Valle, a punta de arrestos estratégicos, quedó cojeando: capos como Diego Montoya, Carlos Alberto Rentería y Ramón Quintero Sanclemente están tras las rejas.

En su jornada de despedida la Policía y la Fuerza Aérea, igualmente, fueron objeto de elogios. “Nuestra Policía es hoy la más acreditada del continente”, dijo el Mandatario, y agregó: “La Fuerza Aérea tiene unos hombres superiores a la mejor tecnología de los aviones”. En realidad, todas las Fuerzas Militares han tenido papeles fundamentales en la extensa lista de resultados que, en materia de seguridad, deja la administración Uribe. El Presidente, a cuatro días de entregar las banderas, expresó que fue la combinación de “inteligencia de tierra y operaciones del aire (...) lo que ha permitido que hoy Colombia sea un país más seguro” y enfatizó que así se lo hará saber al próximo gobierno.