Nuevos negocios para lavado

Algunas organizaciones no gubernamentales, piedras preciosas, ‘factoring’, giros postales nacionales, varias clínicas y especialistas en cirugía estética, clubes deportivos y unos agentes inmobiliarios, bajo la lupa por extrañas actividades.

Los tentáculos de narcotraficantes y terroristas, así como el dinero que tratan de mimetizar producto de su ilícita  actividad, crecen en Colombia. Al menos así lo demuestran los cerca de 111.000 reportes de operación sospechosa que el sector financiero detectó durante el primer semestre de este año. Un asunto que derivó en la entrega de más de 2.500 informes de inteligencia financiera a la Fiscalía, cuyos resultados son desconocidos.

Pese a los controles que los bancos y las autoridades han implementado por recomendación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), los lavadores de activos colombianos combinan su malicia indígena con nuevas y sofisticadas técnicas a través de sectores hasta ahora poco permeados, para blanquear el dinero sucio.

El nido donde se arrullan los dineros y crece la maquiavélica actividad puede estar en organizaciones y entidades sin ánimo de lucro. Un reporte de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), a diciembre de 2009, refleja que en el país existían cerca de 212.000 entes de imposible control estatal. Allí, los narcos estarían invirtiendo sus dineros, en fundaciones que cuentan con inscripción en ministerios del Interior, Agricultura, Protección Social o Educación.

Otro sector localizado es el de metales y piedras preciosas. Específicamente a través de ventas ficticias de oro, empresas exportadoras, casas fundidoras y sociedades de comercialización internacional.

El ingenio de los lavadores también ha llegado a la compra irreal de facturas por medio del sector bancario o real, un negocio conocido en el mundo financiero como factoring y en el que muchas veces se desconoce el origen de los inversionistas y sus extraños dineros.

Los denominados giros postales nacionales también están en la mira, por ser susceptibles de actividades de lavado de dinero. Se hace referencia a que luego de que el servicio que prestaba Adpostal fue concesionado por el Ministerio de Tecnologías de la Información, el negocio creció desaforadamente. Un reporte da cuenta de giros por $6,3 billones entre enero de 2008 y diciembre de 2009.

En cuanto al sector salud y los especialistas en cirugía plástica, un estudio de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) señala que “en los ámbitos nacional e internacional se reconoce que junto con el auge de la cirugía plástica, a cargo de manos expertas e instituciones idóneas para esta práctica, también han proliferado paralelamente las organizaciones criminales” y destaca los casos de maquiavélicas alianzas entre narcotraficantes colombianos, centroamericanos y cirujanos. En donde no sólo se transforman rostros, sino se invierten dineros indebidos. El reporte fue enviado al Ministerio de Protección Social.

Las autoridades también identificaron como susceptibles de lavado los clubes deportivos profesionales. Según la propia UIAF, en los equipos persisten las inconsistencias en la identificación de asociados o accionistas. Un asunto que derivó en el envío reciente de alertas a Coldeportes y a la Superintendencia de Sociedades.

El panorama en materia de lavado de activos y financiación del terrorismo sigue siendo preocupante. Y aunque se han ganado algunas batallas, la guerra parece no tener fin. Por eso, atendiendo recomendaciones internacionales, las acciones se centrarán ahora en ponerle la lupa al sector de agentes inmobiliarios. Según cifras del Instituto Agustín Codazzi, a septiembre de 2009 en Colombia existían cerca de 10 millones de predios que pueden ser transados sin control oficial alguno.

Otra actividad en donde seguirán los controles es el comercio de esmeraldas. La condición del país de primer productor, su elevada cotización internacional y la facilidad para ser transportadas y negociadas en cualquier mercado las siguen haciendo susceptibles de negocios ilícitos.

La Policía Nacional ha detectado también lavado de activos a través de la trata de personas. “No obstante, las modalidades de explotación asociadas siguen aumentando y su ocurrencia ha dejado de ser una situación que afectaba a un reducido número de personas para trascender a las fronteras de Colombia”. Con prostitución internacional, explotación y mendicidad interna, pornografía en internet y migración asiática y africana, se oculta el lavado.

Sin duda una actividad ilegal que crece con nuevas ramificaciones. Un monstruo de mil cabezas que también deberá combatir este nuevo gobierno.