Al rescate de mujeres delincuentes

En lo que va de 2010 las autoridades de Medellín han capturado a 735 mujeres implicadas en diferentes tipos de delitos.

A los grupos ilegales en Medellín ya no les basta con usar a los menores de edad para ejecutar sus delitos. Ahora, según el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Luis Eduardo Martínez, la guerra que libran Sebastián y Valenciano por el control territorial en Medellín y el Valle de Aburrá, los ha llevado a involucrar a las mujeres en el conflicto.

La estrategia develada por las autoridades se ha traducido en un porcentaje de capturas de delincuentes femeninas sin precedentes en la capital antioqueña. Este problema social ha impulsado a la Alcaldía de Medellín a crear el programa ‘Heroínas de Amor’, para rescatar de las garras de la violencia y devolver a sus hogares a estas mujeres.

“Hemos visto que (las bandas delincuenciales) usan como instrumento a los menores de edad, porque la justicia tiene un tratamiento especial para ellos, y a las mujeres porque pueden pasar  desapercibidas en la comisión de delitos. Afortunadamente, hemos identificado estas dos debilidades, por llamarlas así, y las hemos atacado de manera frontal y, de hecho, hemos mostrado resultados. Por eso, se han incrementado las capturas”, añadió el oficial.

La cifra de mujeres capturadas por diferentes delitos creció hasta el pasado 3 de agosto  un 7% con respecto al año anterior, al pasar de 687 a 735. De éstas, 684 fueron aprehendidas en flagrancia y 51 por orden judicial. La mayoría de las capturadas (436) son mujeres menores de 15 años y hasta 30, así: menores de 15 años (26), de 16 a 20 (138), de 21 a 25 (138) y de 26 a los 30 (134).

El Espectador habló con una mujer de 32 años, quien desde los 15 ingresó a una banda de la ciudad con la que cometió delitos como el hurto a personas, a entidades bancarias, hasta el secuestro simple, porte de armas y plazas de vicio. Según Carmen*, cuando tenía 15 años conoció a varios muchachos integrantes de una banda y a partir de ese momento se interesó por ese mundo ilegal. “Empecé con ellos y robábamos bancos. Salíamos y me entregaban la plata y las armas y me  subía  en un bus como si nada. Si a ellos los cogía la Policía, no les encontraba nada y los tenía que soltar. A mí no me requisaban porque era mujer y menor de edad”, relata.

Asegura que ingresó a la banda no por necesidad, sino porque quería vestirse bien y sentir que tenía poder. Aprendió a manejar armas y se inició en el hurto de motos. Con toda la frialdad posible, apuntaba su arma contra el motociclista  mientras esperaba en un semáforo. Sólo robaba las que ya tenía negociadas. Durante 17 años ha estado en el mundo de la ilegalidad. Cuenta que de unos 50 muchachos que integraban la banda, hoy sólo quedan vivos cuatro. En los últimos años se ha dedicado a las plazas de vicio porque según ella “eso deja mucho billete” dependiendo de la zona, y al igual que en los robos, la Policía llega, requisa a los hombres y a las mujeres no las miran, “a pesar de que nosotras  cargamos  la mercancía”.

Según cifras de la Policía, de los 4 mil miembros de bandas y combos identificados e individualizados en Medellín, el 5% son mujeres. Las autoridades saben que la cifra es mayor, sólo que muchas son empleadas para trabajos esporádicos y eso dificulta su registro.

Este sombrío panorama social ha puesto a prueba la capacidad de las autoridades locales para resolver tan delicado problema. Ya hay propuestas que comenzaron a hacerse realidad. Por ejemplo, en la Comuna 6, al noroccidente de la ciudad, una de las zonas más conflictivas actualmente, 40 mujeres de entre los 13 y 40 años, vinculadas a las bandas o familiares de integrantes, trabajan en un proyecto denominado ‘Mujeres de Cotidianidad - Heroínas de Amor’, liderado por Marta Macías, quien hizo parte del conflicto y hoy pretende ayudar a que otras mujeres se aparten de él. “La idea es que logren desvincularse y tener otras alternativas. Que no participen de las actividades ilegales.

Yo hice parte del conflicto y queremos mostrarles que sí es posible salir de allí”, dice Marta.

Mientras tanto, en el programa ‘Fuerza Joven’ de la Alcaldía de Medellín, dirigido a jóvenes de bandas o en riesgo de pertenecer a ellas, participan 248 mujeres de un total de 1.544 inscritos.

Según Carmen*, muchas jovencitas delinquen por presión de sus propias familias. “La mayoría son peladas muy sardinas que tienen hijos y están sin trabajo y sin marido, y las familias les exigen que lleven plata como sea ”.

Las estadísticas de la Policía indican que los delitos en los que más participación tienen las mujeres, y así lo reflejan las capturas, son: tráfico, fabricación y porte de estupefacientes (403), porte de armas de fuego (46), lesiones personales (21), concierto para delinquir (12), homicidio (5) y secuestro (3).

 Hasta ahora los programas de la Alcaldía se  enfocan a atender a la mujer como víctima y no como delincuente. Ante esta realidad, se comenzará a trabajar en estrategias para  atacar el problema, como por ejemplo el proyecto ‘Heroínas de Amor’, el cual se buscará replicarlo en otras zonas de Medellín.

 * Nombre ficticio.