"Sin tregua ni cuartel"

Veintidós guerrilleros de las Farc resultaron abatidos en desarrollo de bombardeos de la Fuerza Aérea en zona rural del municipio de San Miguel, en la frontera con Ecuador.

La ‘Operación Fortaleza II’, en la que se reportaron las muertes de 22 guerrilleros del frente 48 de las Farc, no sólo constituye el golpe más contundente a esa guerrilla en la era del presidente Juan Manuel Santos, sino que le permitió al Gobierno sacudirse de una sucesión de ataques terroristas que en el último mes cobraron las vidas de al menos 40 uniformados de la Fuerza Pública. Una escalada violenta que sólo hasta ayer en horas de la madrugada, en desarrollo de una milimétrica contraofensiva del Estado en zona rural del municipio fronterizo de San Miguel, le puso punto final a la mala racha.

Hace apenas 10 días, en el mismo teatro de operaciones en Putumayo, ocho policías fueron asesinados por hombres del frente 48 de las Farc —el mismo que hasta marzo de 2008 comandó el abatido jefe guerrillero Raúl Reyes—. De allí la importancia de los tres bombardeos ejecutados por la Fuerza Aérea, que contó con las precisas coordenadas que le entregaron la Policía y el Ejército en virtud de labores de inteligencia. El Jefe de Estado fue el primero en reconocer el éxito operacional para insistir a renglón seguido que el Gobierno “nunca bajará la guardia” en la lucha contra el narcoterrorismo.

Estas acciones —dijo Santos— “responden con contundencia a la intención de ellos (las Farc) de hacernos daño, de querer aparecer como leones cuando todos sabemos que son ratones que están usando el terrorismo para hacer ruido”. Sin tregua ni cuartel, insistió el mandatario, debe continuar la batalla frontal contra los violentos. El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, se desplazó a Putumayo junto con el director de la Policía, general Óscar Naranjo, para monitorear las operaciones y ocuparse de los detalles. Rivera contó que en el campamento guerrillero fueron hallados 17 fusiles y varios computadores con información muy valiosa sobre el frente 48, que retratan una precisa radiografía de sus jerarquías, vínculos con el narcotráfico y movimientos ilegales.

“La consigna es arreciar, arreciar y arreciar, y aquellos que se atrevan a levantar su mano criminal contra cualquier miembro de nuestra Fuerza Pública o cualquier compatriota va a recibir todo el peso de la ley, como sucedió hoy”, manifestó Rivera, vehemente, acompañado de toda la cúpula de las Fuerzas Militares. Tras el bombardeo de la Fuerza Aérea, hombres jungla desembarcaron y aseguraron el sector. Son ya 32 los subversivos del frente 48 que han sido dados de baja en lo corrido del año. Los cuerpos de los 22 guerrilleros muertos durante la ‘Operación Fortaleza II’ estaban ayer en proceso de identificación por el CTI de la Fiscalía y trasladados a Puerto Asís (Putumayo).

Dos son los objetivos de las autoridades para ponerle coto a las maniobras ilegales del frente 48 en la frontera con Ecuador: los comandantes guerrilleros Óliver Solarte y Pitufo. De este último se desconocía, hasta el cierre de esta edición, si se contaba entre las 22 bajas de las Farc. El Presidente y el ministro Rivera ponderaron la colaboración que han venido teniendo de los organismos de seguridad del vecino país con el fin de evitar que subversivos sigan colándose en territorio ecuatoriano para evadir la mano de la justicia colombiana. Rivera fue muy explícito al advertir que su homólogo de Ecuador, Miguel Carvajal, ha mostrado su entera disposición para “asegurar la frontera”.

Desde un punto de vista estratégico, el golpe de ayer, aún sin mayores detalles, lesiona la piedra angular que articula el narcotráfico en Putumayo. Se sabe, por ejemplo, que unos 700 subversivos del frente 48 continúan haciendo presencia en la región y que buena parte de los insumos y alijos de narcóticos que sacan las Farc se mueven por ese corredor del sur del país. La ‘Operación Fortaleza II’ continuó hasta altas horas de la noche de ayer mientras en la Casa de Nariño se respiraba un ambiente de optimismo, con una consigna que expresó el presidente Santos sin titubeos: “Hay una orden muy clara de seguir realizando este tipo de golpes. Ojalá los tengamos más frecuentemente. Aquí no podemos bajar la guardia”.

A su turno, el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, calificó como muy positiva la ofensiva de las autoridades contra la guerrilla y reconoció que ésta responde al aleve ataque en el que hace 10 días, durante una embosca a un escuadrón de carabineros de la Policía en esa misma zona, perecieron ocho uniformados. Más allá de los cálculos sobre el número de guerrilleros abatidos o su importancia, el golpe de ayer le significa al gobierno Santos un verdadero sacudón de su mala racha que legitima el relanzamiento de su política de seguridad.