Cambio de bando

El abogado Angel Antonio Molina representa los intereses de una familia que se niega a entregar un bien de la mafia en Antioquia.

Con ocasión de un pleito entre la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) y unos particulares por la posesión de una lujosa finca ubicada en Rionegro (Antioquia), algunos miembros del ente gubernamental encontraron una particular novedad que los tiene desconcertados. El abogado que representa a la familia que se niega a dejar el predio, Ángel Antonio Molina, se desempeñó hace varios años como subdirector de bienes de la DNE. Es decir, pasó de ser el hombre que les quitó múltiples bienes a la mafia, a defender los intereses de unas personas a las que la justicia les extinguió una propiedad por haber sido adquirida precisamente con plata del narcotráfico.

El 21 de agosto de 1989, la Policía de Antioquia incautó la finca Inversiones Taba Ltda., dentro del proceso penal que adelantaba la justicia contra Manuel Guillermo Zuluaga Salazar, conocido lugarteniente de Pablo Escobar. Según las autoridades, Zuluaga Salazar compró el extenso terreno y construyó una hacienda de descanso como resultado de sus actividades ilícitas como miembro del cartel de Medellín. En noviembre de 1989, el Consejo Nacional de Estupefacientes destinó provisionalmente la finca al Fondo Nacional Agrario, administrado por el Incora.

El predio se dio en arriendo durante 11 años al administrador del bien León Hoyos. En 2004, el Tribunal Superior de Bogotá decretó la extinción de dominio del predio. La DNE tomó posesión y en noviembre de 2007 nombró como depositario a Diego Vanegas. Pero cuando fue a la finca se encontró con que ésta era habitada desde hacía varios años por Nora Bustamante Salazar y Juan Carlos Ortiz Tovar, familiares del extinto narcotraficante Zuluaga. Ambos se negaron a entregar la hacienda alegando que durante su permanencia invirtieron recursos para adecuarla.

Según ellos, “hasta que se les reconozcan los derechos patrimoniales que alegan sobre la finca” no se irán de allí. Y para representarlos nombraron a Ángel Antonio Molina, un curtido abogado que hace algunos años se desempeñó en uno de los cargos más sensibles en la DNE: la Subdirección de Bienes. El Espectador conoció un documento que le fue enviado recientemente a Ómar Figueroa Reyes, actual subdirector de Bienes de la DNE, en el que le informan la representación que Molina hace hoy de los ‘inquilinos’ del predio.

La finca de recreo ha venido siendo usufructuada desde hace años por Bustamante y Ortiz. Se han alquilado las instalaciones para eventos deportivos, congresos y excursiones. Y se arrendaron 5.000 metros cuadrados a un particular para administrar un vivero. El director de la DNE, Carlos Albornoz, señaló que están adelantando los mecanismos legales para recuperar la hacienda, y aunque dijo que el abogado Molina no tenía impedimento para representar a la familia que se niega a salir de la finca, sí cree que hay un conflicto moral del defensor para atender este pleito.

“El bien se encuentra en perfecto estado. Mejor inclusive a como se encontraba cuando fue incautado por la Fiscalía y entregado a la DNE para su administración provisional”, le escribió el abogado Molina a la DNE. Y agregó que es usual que los bienes administrados por esa entidad terminen descuidados y deteriorados. “El lote se fue convirtiendo en un botadero de basura, lo que motivó a mi cliente a entrar en posesión de él, convirtiéndolo en lo que es hoy: un lote con plena explotación agrícola y comercial en perfecto estado”.

Aduciendo estas razones, Molina solicitó a la DNE una audiencia. Sin embargo, el organismo ha dicho que nada hay que negociar y que el predio debe entregarse de inmediato. El caso ha generado particular revuelo en la DNE, no sólo por los múltiples inconvenientes para recuperar el predio, sino por la “desconcertante” participación de Molina en este proceso. “Eso es lo que yo llamó un legítimo cambio de bando”, sostuvo un alto funcionario de la DNE . Este diario intentó dialogar con el abogado Ángel Antonio Molina, pero al cierre de esta edición no había sido posible ubicarlo.

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