Conversatorio de Colombia 2020

hace 3 horas

El suizo que menciona Granda

Correos del computador de ‘Raúl Reyes’ le apuntan a un posible nexo del delegado suizo Jean-Pierre Gontard con las Farc.

En medio de la polémica generada por la intervención del mediador suizo Jean-Pierre Gontard en los acercamientos con las Farc, de quien han circulado versiones sobre su cercanía con la guerrilla y que habría sido el enlace para entregarles 500.000 dólares que les fueron incautados el pasado 15 de marzo en Costa Rica, El Espectador conoció los correos extraídos del computador de Raúl Reyes que hoy son la carta de presentación del Gobierno para afirmar que el suizo tiene o ha tenido vínculos con esta organización subversiva.

Según los correos electrónicos, en un intercambio de mensajes entre el 27 de agosto de 2001 y el 21 de diciembre del mismo año, Gontard se comunicó con el llamado ‘canciller’ de las Farc, Rodrigo Granda, para que el dinero llegara exitosamente a sus supuestos destinatarios. Los reparos a Gontard fueron manifestados por el comandante del Ejército Mario Montoya, pero sobre todo, por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quienes aseguraron tajantemente que el delegado tendría que explicar por qué apareció mencionado en el computador de Raúl Reyes.

Del mismo modo, los altos mandos militares desmintieron la información que difundió el periodista suizo Frederich Blassel, según la cual, el Gobierno colombiano habría pagado 20 millones de dólares a Gerardo Antonio Aguilar, alias César, a cambio de entregar a 15 canjeables, incluidos Íngrid Betancourt y tres contratistas norteamericanos, al Ejército colombiano en la llamada ‘Operación Jaque’, que tantos elogios suscitó en el mundo entero. De hecho, corrió un rumor que llegó a oídos de la cúpula castrense, en el que se relaciona a Gontard como la fuente del periodista suizo Blassel.

“Hagan un estudio cuidadoso sobre la posibilidad de recibir de Jean-Pierre los 500.000 dólares que le debe a Jorge, en otro país distinto a Colombia y sin testigos. Sería Panamá, ¿o Costa Rica? ¿Será que encontramos a una persona que pueda recibir eso y uno de ustedes desde la sombra mueve las cosas y asegura el encargo en breve tiempo?”, dice el primer e-mail, firmado por Raúl Reyes y fechado el 27 de agosto de 2001. Una semana después, el hoy abatido jefe guerrillero le envía un mensaje a Gontard: “Deseo, en primer lugar, saludarlo, deseándole todo lo mejor al lado de su señora esposa. Ahora procedo a darle el cordial saludo de Jorge, quien le manda la propuesta de entregar en Panamá el encargo pendiente”.

En otro correo, con fecha del 15 de septiembre de 2001 y firmado por Richy (Rodrigo Granda), se leen las presuntas instrucciones que recibió el suizo para la entrega de los 500.000 dólares: “A Gontard lo buscará Aníbal Tamayo, quien va a buscar la agenda que le prometió. Debe alojarse en el Hotel Marriot y allí lo buscan. El encargo debe llevarlo en maletín ejecutivo de los que tienen clave numérica que debe enviar previamente o entregar combinación en sobre cerrado, sin que el


que la recibe se entere. En todo caso se hablará de agenda que va a entregar. Entendido lo del aseguramiento. El día 27 de septiembre tiene que estar en el sitio y en caso de alguna cuestión sospechosa que notemos, que espere”.

Cinco días más tarde, Richy vuelve a enviar un mensaje a los “camaradas Raúl y Olga”, en el que sugiere: “Lo de Gontard puede ejecutarse a partir del 10 de octubre y propongo realizarlo en San José de Costa Rica (...) El maletín debe ser el mismo e igual lo de la clave. La situación en este país nos favorece por la relación con el Ministro y por los apoyos que tenemos”. Pero el 8 de noviembre, de acuerdo con los mensajes, el dinero aún no había llegado: “Sería bueno presionar a Gontard para lo del encargo, ya que el tiempo corre y la coartada, que hasta ahora es perfecta, se nos puede caer. Por teléfono hemos hablado con el Ministro de Seguridad, quien se mostró receptivo y dispuesto a recibirnos en estos días. Ahí es donde entra lo de Gontard”.

El 21 de diciembre del mismo año, la noticia fue otra y llegó firmada por Rodrigo Granda: “Lo de Gontard se recibió sin mayores contratiempos. Se contó. Estaba completo y se dejó a buen recaudo. En total son 500 y espero instrucciones a dónde hacerlos llegar”. El dinero en referencia, al parecer, estaría relacionado con la liberación de dos ejecutivos del laboratorio helvético Novartis, quienes fueron secuestrados por las Farc el 29 de junio de 2000 y permanecieron en cautiverio un año. Sin embargo, tanto el presidente de la empresa, Daniel Vasella, como el embajador suizo en Colombia, Thomas Küpfer, han manifestado que si bien Gontard participó en el caso, no se puede asegurar que haya existido tal transacción.

A pesar de las acusaciones del Ejecutivo, ayer el gobierno suizo aclaró que Gontard no forma parte de su cuerpo diplomático, que es un asesor externo “con un mandato relativo a la búsqueda de una solución humanitaria”; sin embargo, respaldó públicamente el trabajo de su ciudadano. “El señor Gontard tiene toda nuestra confianza. Ha hecho un excelente trabajo, siempre respetando las condiciones de su mandato y con el fin de facilitar la liberación de los rehenes (...). Esta labor de facilitación es exigente y requiere máxima discreción”, manifestó el portavoz de ese gobierno, Jean-Phillipe Jeannerat.

No obstante, el diario suizo Le Temps manifestó otra hipótesis ayer: que las acusaciones del Ministro colombiano son una “venganza” por considerar a Gontard como una posible fuente en el tema de los supuestos 20 millones de dólares pagados a César por los secuestrados. La controversia apenas empieza. Lo que aún no está claro es por qué el gobierno del presidente Uribe autorizó la gestión de Gontard –precisamente una semana antes de la aclamada ‘Operación Jaque’–, cuando desde el pasado primero de marzo las autoridades conocían los correos electrónicos que se cruzaron jefes guerrilleros de las Farc y el mediador europeo que hoy aparece cuestionado.

¿El concurso de Gontard en este episodio era necesario para generar confianza en las Farc y así permitir el supuesto operativo humanitario? El interrogante es válido, mucho más cuando nadie duda de la efectividad del rescate ejecutado por un grupo élite del Ejército el pasado 2 de julio. 

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