La hora del cara a cara

El papel de los mediadores Gobierno-Farc se agotó. Muchos tienen hoy líos judiciales.

El éxito de la ‘Operación Jaque’, que permitió la liberación de 15 secuestrados, más la sombra de duda que ha caído sobre el facilitador suizo Jean-Pierre Gontard, acusado por el ministro Juan Manuel Santos de haber recibido dinero de las Farc, le han dado un viraje a lo que puede ser el futuro de los acercamientos entre el Gobierno y la guerrilla. “Vamos a buscar negociar directamente”, declaró ayer el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, comenzando a marcar lo que puede ser ese nuevo rumbo.

Y aunque todavía no se conoce una declaración oficial de las Farc frente al rescate de los secuestrados, las palabras de Restrepo pueden ser interpretadas como una respuesta a los mensajes publicados por la página en internet de Anncol, medio que divulga los comunicados de la guerrilla, en los que se advierte que “en la administración de Bogotá no se puede confiar” y se expresa “extrañeza” por el hecho de que el rescate se haya producido mientras se realizaban contactos entre “funcionarios europeos” y Alfonso Cano, el máximo líder subversivo.

El panorama que se vislumbra es que definitivamente el tema de la mediación, bien sea con delegados nacionales o internacionales, está agotado y que el siguiente paso en el conflicto colombiano es el de la negociación directa. Algunas fuentes consultadas por El Espectador se atrevieron a especular que en el esperado comunicado de las Farc, el de la “pos-Operación Jaque” —que tarde o temprano tendrá que producirse—, se insistirá en el despeje de Florida y Pradera; al fin y al cabo todavía les quedan 25 secuestrados en su poder para intentar maniobrar políticamente.

El camino de la negociación directa lo comparte la Iglesia Católica, una de las instituciones que precisamente ha estado en los últimos años en el papel de mediadora. “Es lo mejor, teniendo en cuenta que el Gobierno es el responsable del orden público”, dijo monseñor Fabián Marulanda, secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana.

Por su parte, el ex asesor de paz Lázaro Vivero cree que más allá del triunfo militar en la ‘Operación Jaque’, hoy más que nunca hay que buscar un acuerdo entre las partes, el cual, efectivamente, debe ser producto de una negociación directa. Vivero llamó la atención sobre el hecho de que en seis años de gobierno Uribe las Farc no han tenido una sola comunicación directa con él, e insistió en que la bandera de los acercamientos los debe asumir el mandatario.

El Espectador intentó dialogar también sobre el tema de la negociación directa y del posible próximo paso de las Farc con Álvaro Leyva, quien se mostró cauteloso y sólo se limitó a decir que no tiene elementos de juicio “para nada”. “No tengo la capacidad para adivinar”, expresó.

Camilo Gómez, comisionado de Paz en la administración Pastrana, insiste en que “desde hace rato” el Gobierno debería estar buscando “una fórmula para entrar a solucionar directamente el tema”.

Carlos Lozano, quien al menos hasta la semana pasada seguía siendo facilitador de contactos entre el Gobierno y la guerrilla, dice que “no hay otra salida que la política y pacífica. Ninguna solución militar es posible y eso es válido para la guerrilla y el Estado”, mientras que la senadora liberal Piedad Córdoba, en algún momento también mediadora y hoy en líos judiciales por presuntos nexos con las Farc, hizo un llamado para “volver a colocar el acuerdo humanitario en la mesa”.

No hay duda, la ‘Operación Jaque’ demostró el desgaste en el tema de la mediación. Todos en el país esperan el siguiente paso de las Farc y el Gobierno habla de “replantear” el tema de la facilitación del delegado suizo Jean Pierre Gontard y lanza el mensaje de la negociación “directa”. El balón está en campo de la guerrilla.

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