La marea parapolítica continúa

El presidente del Partido de la U, Carlos García Orjuela, fue detenido por sus presuntos vínculos con grupos de autodefensa.

Nacido en Icononzo (Tolima) y de profesión médico neurocirujano, a sus 59 años el ex presidente del Congreso, Carlos García Orjuela, transita ese sendero angustioso que significa una orden de captura de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

Sólo dos de los más de 30 parlamentarios detenidos por el maremágnum de la parapolítica han recuperado su libertad: Jairo Enrique Merlano y José de los Santos Negrete. Por eso, aunque dice sentirse confiado en su inocencia y en que se hará justicia, las estadísticas en este campo no pueden sino preocuparlo en demasía.

La Sala Penal de la Corte Suprema ordenó su detención, que se hizo efectiva ayer en las instalaciones del Hotel Cañaveral de Santa Marta, donde se encontraba reposando de los agites del Congreso, para escucharlo en indagatoria por sus presuntos nexos con paramilitares del Bloque Tolima. Tres ex miembros de esa organización ilegal, detenidos en la cárcel Picaleña de Ibagué, lo relacionan como beneficiario de las presiones de las autodefensas en la región.

En concreto se menciona una reunión de García Orjuela y un jefe paramilitar en una finca en el Guamo de propiedad de una conocida actriz vallecaucana. Para el encuentro, García se habría desplazado en helicóptero.

Acusación que causó profundo malestar en el presidente del Partido de la U, un reconocido uribista, quien manifestó en su defensa que todo se trata de un montaje de unos delincuentes en busca de rebajas procesales. Desde las instalaciones del


CTI en la capital magdalenense, García Orjuela le dijo a El Espectador que se sentía confundido por la decisión de la Corte Suprema y que espera que las explicaciones que el próximo lunes le dé a la Sala Penal sean suficientes para aclarar su situación. “Demostraré mi inocencia al país entero”, resaltó enfático.

Tres ex presidentes del Congreso están hoy tras las rejas por cuenta de las investigaciones de la parapolítica: el ex senador de Colombia Democrática, Mario Uribe Escobar; el conservador Luis Humberto Gómez Gallo (llamado a juicio la semana pasada por la Fiscalía) y el senador de la U Carlos García Orjuela.

Eso sin contar que la saliente presidenta del Legislativo, Nancy Patricia Gutiérrez, ha sido mencionada por la condenada ex representante Rocío Arias como aliada de las autodefensas en Cundinamarca y, por tal razón, se le abrió investigación preliminar en la Corte Suprema de Justicia.

La captura de Carlos García Orjuela quien ha manifestado que se está abusando del fuero de la Corte para investigar a los congresistas deja prácticamente huérfano de caciques electorales al departamento del Tolima. En diciembre ya habían sido detenidos los congresistas Luis Humberto Gómez Gallo y Gonzalo García Angarita, y poco tiempo después también el representante a la Cámara por esa región, Pompilio Avendaño, terminó en la cárcel. Como sus colegas procesados al momento de su captura, Carlos García se mostró tranquilo, dispuesto a encarar la mano de la justicia y confiado en que podrá probar su inocencia y restituir su prestigio político.

Entre tanto, el presidente del Congreso, el conservador Hernán Andrade, no sin antes lamentar este nuevo episodio judicial que agrieta las ya convulsionadas fibras del Congreso, sostuvo preocupado que a los parlamentarios no se les respeta el principio de inocencia.


A su juicio, es un despropósito que la Corte Suprema de Justicia ordene detenciones para escuchar en indagatoria a legisladores que no representan amenaza alguna. “Nos afecta como institución. La Corte Suprema está haciendo su labor, pero no se deberían registrar capturas de los legisladores en estos escenarios, porque no son de alta peligrosidad”.

Pero no fue sino que se formalizara la detención de Carlos García Orjuela para que en su colectividad se abriera  el sonajero de quienes quedarían a cargo del Partido. Congresistas de la U consultados por este diario consideraron que la salida más inmediata es nombrar a una persona de manera provisional y adelantar la asamblea que estaba prevista para el mes de noviembre. Sin embargo, Marta Lucía Ramírez expresó que una persona externa debería asumir la dirección del Partido. En ese contexto se barajan los nombres de Alberto Velásquez, ex secretario general de la Casa de Nariño, el empresario Sergio Uribe y José Obdulio Gaviria, asesor presidencial.

El senador Jorge Visbal Martelo no vio reparos en que alguien ajeno de intereses electorales asumiera la presidencia de la U, “aunque no hay que ensillar antes de traer las bestias”. Por su parte, la senadora Adriana Gutiérrez, quien hace parte de la mesa directiva de la U y también está investigada preliminarmente por la Corte, señaló que, aunque “es lamentable el caso y esperamos que pueda aclarar su situación”, la colectividad no puede encarnarla una persona y que en las entidades las personas pasan y las instituciones quedan. Por último, Nicolás Uribe resaltó que “es importante deslindar la responsabilidad política con la dificultad personal”.