Nuevas pruebas contra Sarria

<p>El viudo de la famosa ‘Monita Retrechera’, célebre durante el Proceso 8.000, es investigado por el delito de tentativa de homicidio. La Fiscalía tiene unas llamadas y un video que podrían complicar su situación jurídica. </p>

Aunque Jesús Amado Sarria, esposo de la desaparecida Monita Retrechera (célebre en el escándalo del Proceso 8.000) terminó siendo absuelto en segunda instancia por enriquecimiento ilícito y narcotráfico hace seis años, su situación jurídica se podría complicar en el proceso que se adelanta en su contra por el delito de tentativa de homicidio. Un video de seguridad de la Fundación Santa Fe y un registro de llamadas telefónicas entregado a la Sijín de la Policía por un operador celular, obligaron a que su defensa anunciara que replanteará sus argumentos con miras al juicio.

Pese a que desde hace un mes las evidencias están en poder del ente acusador, ni sus abogados las habían pedido ni la Fiscalía las había entregado. Jesús Amado Sarria, quien era policía, fue detenido en diciembre de 1995 por enriquecimiento ilícito y narcotráfico, pero logró demostrar que su fortuna era legítima. La justicia también favoreció a su entonces esposa Elizabeth Montoya, conocida como la Monita Retrechera, quien saltó a la fama en 1995 por su cercanía con el presidente Ernesto Samper, y también porque  se divulgaron una grabación y una fotografía entre ellos (la imagen, a la postre, resultó falsa).

Sin embargo, Montoya apareció asesinada, en circunstancias misteriosas,  en febrero de 1996. Un mes antes Jesús Amado Sarria había sido  detenido, pero fue absuelto el 31 de octubre de 2002 por un juez especializado de Bogotá y luego el Tribunal Superior confirmó la decisión. Después de estar seis años en prisión por sus presuntos vínculos con el Cartel de Cali quedó en libertad, se convirtió al cristianismo y demandó al Estado. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca lo favoreció con una indemnización de $15 mil millones. Pero los líos judiciales no cesaron.

Precisamente el pasado 2 de abril, desconocidos atentaron contra Elkin Yesid Barajas Parra, ex socio de Sarria. Según la Fiscalía, Sarria fue el autor intelectual del ataque con arma de fuego. Ese día ambos habían estado visitando en la Fundación Santa Fe, a la hoy esposa de Sarria, Sofi Rendón,  quien había sido sometida a una cirugía estética. Barajas le dijo a la justicia que tenía una sociedad con el acusado para negociar esmeraldas y que acordaron entregar 4 gemas por un valor de $95 millones a dos personas que viajaron a España, con el fin de venderlas en junio de 2007.

Sin embargo, contó Barajas, él perdió comunicación con los comerciantes hasta noviembre de ese año y supuso que lo habían robado. Por eso, un mes después los denunció en la Fiscalía por abuso de confianza y estafa. No obstante, cuando los comerciantes regresaron al país, le dijeron a Barajas que le cobrara a su socio Jesús Amado Sarria el dinero que le correspondía por el negocio, ya que ellos se lo habían cancelado.

Barajas sostuvo que para arreglar la supuesta diferencia, habló con Sarria telefónicamente y quedaron de encontrarse con los comisionistas el 2 de abril en la clínica, día en el cual fue víctima del atentado. Días más tarde, las autoridades señalaron a Sarria como determinador del crimen. Pero durante el proceso, Sarria siempre ha negado haber pactado la cita. Sin embargo, la Fiscalía tiene un registro de llamadas donde se evidencia que ese día Sarria y Barajas tuvieron comunicación al menos en dos oportunidades: la primera hacia las 5:30 de la tarde y la segunda a las 7:57 de la noche.

“En la última me preguntó si yo había ingresado a la clínica, pero luego me advirtió que la reunión con los comisionistas quedaba para el otro día”, dijo Barajas a las autoridades. Menos de media hora después de la última comunicación con Sarria recibió cuatro disparos, pero salió con vida. Y no es todo. El ente acusador también tiene en su poder un video de seguridad de la Clínica Santa Fe en el cual Sarria aparecería haciendo una llamada. Las autoridades creen que la comunicación estaría relacionada con el atentado. Hoy, esas dos nuevas pruebas tienen en serios aprietos judiciales a Jesús Amado Sarria, un hombre polémico que fue protagonista del Proceso 8.000.

Temas relacionados