La peor parte en 44 años

Las Farc, el grupo querrillero más antiguo de América Latina, está hoy entre las cuerdas.

Después de la ‘Operación Jaque’, con la cual el Ejército logró, en un rescate cinematográfico, liberar a Íngrid Betancourt, a los tres contratistas estadounidenses y a 11 soldados y policías, el grupo insurgente entró en  tal mutismo, que se podría suponer que aún no se han repuesto de la acción militar del 2 de julio pasado.

Una columna escrita por el guerrillero Vladimir Zambrano  en la página web del Bloque Oriental antes del golpe sufrido, es uno de los últimos mensajes del grupo subversivo. El escrito refuta todos los análisis y notas periodísticas que auguran el fin de las Farc.

Después de los últimos hechos que obligaron a las Farc a un repliegue estratégico, y cercadas en el sur colombiano, el Tolima y los Llanos Orientales, El Espectador consultó a voceros del Ministerio de Defensa, desmovilizados, investigadores de la Fundación Ideas para la Paz y la Corporación Nuevo Arco Iris, para aproximarse a la realidad de esta organización.

De lo aportado por los expertos, se concluye que tras 44 años en la guerra, las Farc pasaron de 18.000 a 11.000 hombres entre 2002 y 2008. Una reducción jamás vista en esta guerrilla, que empezó a crecer cuantitativamente desde que salió de Marquetalia en mayo de 1964 y terminó en el sur del país.

Una debacle que también se puede observar con otras estadísticas: frentes y bloques emblemáticos como el Caribe, Magdalena Medio, Sur y Oriental, han sido acabados o diezmados. Esto explicaría también el hecho de que pasaron de 72 a 33 frentes activos. Aún así, fuentes militares e  investigadores no se atreven a afirmar que todo lo sucedido en los últimos seis años sea el fin de las Farc.