Plagiados y desaparecidos

Después de ocho años sin saber de su paradero, sus hijos siguen buscando a Gerardo Angulo y Carmenza Castañeda.

En búsqueda de sus padres —quienes fueron secuestrados por las Farc el Miércoles Santo del año 2000 en su casa en Chía Cundinamarca— Héctor Angulo Castañeda ha recorrido cárceles, montañas e incluso se ha expuesto a correr la misma suerte, con tal de saber qué sucedió con ellos.

También estuvo en la desaparecida zona de distensión, pero sólo comenzó a tener certeza de lo que les había ocurrido tras entrevistarse con un guerrillero desmovilizado en la Cárcel Modelo de Bogotá. El subversivo, tras acogerse a la Ley de Justicia y Paz, contó que poco después de haber sido raptados Gerardo Angulo, de 68 años en ese momento, y su esposa Carmenza Castañeda, de la misma edad, fueron asesinados cuando los subversivos del Frente 54 sintieron presencia cercana del Ejército en zona rural del municipio de San Juanito, Meta.

También dijo que las víctimas no fueron enterradas, sino que las habían dejado a la intemperie. Aunque obtuvo la misma versión de una guerrillera, ella aseguró que la pareja de ancianos fue asesinada en San Juan de Sumapaz. Lo cierto es que, más allá de esas versiones, él y sus cuatro hermanos no saben qué ocurrió en verdad con sus padres. Incluso con el guerrillero arrepentido, agentes del CTI de la Fiscalía y la Policía recorrieron parte de la zona donde supuestamente perdieron la vida, pero no hay rastro de ellos. “Hemos pagado más de 80 millones de pesos por información o pruebas de supervivencia y nada”, señala Angulo.  “Cuando alguien muere es enterrado y se le hace el duelo. Nosotros esperamos que esto algún día termine. No sólo los secuestraron a ellos sino a toda la familia”, concluye con tristeza.

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