“Proceso de paz en estado de coma”

Antonio López se destapa y dice que él no es el heredero de alias ‘Don Berna’ y que política y jurídicamente quedaron en el limbo.

Dieciocho días después de que el  Gobierno extraditara a los Estados Unidos a 14 ex jefes paramilitares, el vocero nacional de los desmovilizados de las Auc, Antonio López, se destapó y señaló que el proceso de paz con estos grupos entró en crisis y que los desmovilizados no tienen nada claro. “Todo lo que ha sucedido dejó al proceso de paz en estado de coma, revivirlo es complejo y tarea de muchos”, aseveró.

El miembro de la junta directiva de la cuestionada Corporación Democracia, que agrupa a reintegrados de los bloques ‘Cacique Nutibara’ y ‘Héroes de Granada’, señaló que no es el heredero de Don Berna.

¿Es cierto o no que usted encarna el movimiento nacional de desmovilizados?

No hay un solo individuo que pueda encarnar por sí solo al movimiento nacional de desmovilizados, pues las Auc eran la suma de distintas lecturas frente al país, eran una confederación.

 Para encarnar el movimiento e intentar salvar algo de lo que queda es fundamental una mesa nacional en la cual estén personas como Francisco Aponte, Ferney Suasa, Giovanni Marín, Ana María Velásquez y Fernando Soto, dirigentes de los Llanos Orientales y del Magdalena Medio. Yo simplemente fui vocero de ellos en la última reunión nacional celebrada en la localidad de Engativá.

¿Los sorprendió mucho la extradición de los 14 ex comandantes de las Auc?

Nos sorprendió, nos afectó y creo que pasará un buen rato para reponernos de esa situación, pues ni jurídica ni políticamente hay algo claro frente al presente y futuro de ellos y de nosotros.

¿Qué sucederá con esas ruedas sueltas que quedaron al margen del proceso de paz?

Si se refieren a las bandas emergentes, la pregunta es clara cuando plantean que están al margen del proceso de paz y es el Estado el que debe dar cuenta de ellos.

 En este tema nos preocupa que sean los desmovilizados comprometidos con el proceso los que sean judicializados sin tener nada que ver con esas ruedas sueltas, pues por ser los más visibles son los más perseguidos y algunos sectores aún nos siguen tratando como paramilitares sin tener en cuenta que hoy estamos construyendo nuestro papel como ciudadanos.

Se dice que usted sería el heredero de ‘Don Berna’, ¿es eso cierto?

Al igual que mis compañeros que están en la Corporación Democracia, nos sentimos herederos de la propuesta de paz que encarna Diego Fernando Murillo, si algunos malintencionados y verdugos de este proceso de paz se refieren a otro tipo de herencia, quiero recordar que en la última entrevista concedida por Diego Fernando, él fue claro al plantear que ni en Medellín ni en otra parte del país tenía control o poder alguno, aspecto que cada uno de los que estuvimos junto a él como asesores o líderes lo asumimos con el impulso a la última campaña que él diseñó, la cual es: “Ni un desmovilizado más para la guerra”, la cual ya conocen diferentes sectores civiles e instituciones del país.

Alias ‘Rogelio’ está sindicado de ser un criminal que dirige la oficina de Envigado, ¿qué puede decir de esto?

Hasta donde yo conozco, Rogelio compartía la dirección política del bloque “Héroes de Granada” con el difunto Augusto Pineda. Además, en varios comunicados emitidos por él y por la Corporación Democracia siempre han expresado su voluntad de paz.


Pero, además, por informaciones de abogados que conocí hace dos meses, él venía tratando de ponerse a disposición de Justicia y Paz, en el mismo marco que lo hizo Oliverio Isaza, conocido como Maguiver, entre otros. Creo que Rogelio es un hombre inteligente y hará lo más correcto en las condiciones actuales.

¿Todo lo sucedido dejó en un punto muerto el proceso de paz con ustedes?

Todo lo que ha pasado deja al proceso de paz en estado de coma, revivirlo es complejo y tarea de muchos, no tenemos claro qué hacer y qué pasará con nosotros en estos momentos.

Se dice que hubo un pacto entre E.U. y los ex jefes de las Auc para ir a pagar penas en ese país.

Es totalmente falso, como falso es cuando se dice que bajo la mesa había pacto alguno. Nadie va a negociar para terminar en las situaciones que culminaron ellos en Estados Unidos.

Con la extradición de estas personas, ¿en qué parte quedan las víctimas, la reparación, la verdad y la justicia?

Veo las salidas totalmente confusas, habrá que esperar a que las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Colombia se conviertan en política de estado norteamericano y que lo prometido ante la extradición de ellos sea una realidad.

 Ya se murmura en algunos círculos de demandas ante la Corte Penal Internacional (CPI) y de otras alternativas, los ex comandantes desde E.U. han dejado claro querer seguir ayudando a la reparación y la verdad, pero repito, el panorama es confuso si no se logra desarrollar una metodología clara para lograrlo.

¿Hacia dónde van ustedes?

Creemos que lo primero es retomar la confianza y terminar con el síndrome de cacería de brujas que estamos sintiendo en los últimos días, ya que el Estado y los organismos de seguridad han sido asaltados en su buena fe y la información que reciben en contra de los coordinadores y dirigentes sociales de comuna no es cierta, como es el caso de Medellín.

 Lo segundo es que se puedan reunir los dirigentes de cada bloque y, con el apoyo y respaldo del Gobierno, continuar con la consolidación del proceso de paz, pero esto será imposible de hacerlo si la institución no nos da su beneplácito. Y tercero, demostrar al país y al mundo que el pasado de los grupos alzados en armas sí tiene futuro en la institucionalidad, un futuro que va más allá de la cárcel y del estigma colectivo.

¿Siguen con el propósito de hacer política?

En ese sentido lo único que nos interesa por el momento es seguir la convocatoria a un acuerdo nacional para salir de la encrucijada que nos está planteando la historia.