Las pruebas contra el senador Gaviria

De todos los salpicados por el escándalo parapolítico, tan sólo el influyente senador antioqueño Guillermo León Gaviria Zapata ha sido procesado por el delito de enriquecimiento ilícito y por irregularidades en su elección al Congreso en el año 2006.

El resto de los legisladores detenidos y procesados enfrentan el cargo de concierto para delinquir y sus expedientes se relacionan con anomalías en la elecciones de 2002. De allí la importancia de la acusación que el pasado martes profirió la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en contra del parlamentario.

En una providencia de 37 folios, el Alto Tribunal estableció los vínculos de Gaviria Zapata con el ‘Bloque Libertadores del Sur’, comandado entonces por Rodrigo Pérez Alzate, alias Julián Bolívar. El testimonio del paramilitar David Hernández López fue la piedra angular de la acusación de la Corte en contra de Gaviria. Según Hernández, en desarrollo de ese propósito de perfilar una estrategia política de Julián Bolívar en el Congreso, se reunió a finales del mes de enero de 2006 con Orián de Jesús Jiménez, alias El Profe, y con el parlamentario Guillermo León Gaviria Zapata.

El encuentro se realizó en la sede de campaña de Gaviria y allí se definieron los acuerdos programáticos del legislador con las autodefensas y la consecución de publicidad para distribuirla en los reductos controlados por los paramilitares. Asimismo, Julián Bolívar se comprometió a poner a su disposición los recursos necesarios para su campaña al Senado y para esos efectos se comprometió a conseguirle votos en Segovia, Copacabana y Tumaco (Nariño). Precisamente en este municipio Gaviria Zapata sacó, en las elecciones de 2006, 1.145 votos sin haber hecho campaña ni haber visitado la zona. En 2002, en cambio, sólo sacó 56 votos.

De igual manera, la Corte estableció que el 4 de febrero de 2006 un asesor del congresista y varios políticos afines a él se reunieron en las instalaciones de Villa de la Esperanza en Copacabana y allí se les comunicó la intención de Julián Bolívar de apoyar la candidatura de Gaviria, “para cuyos efectos se suministró publicidad y se ideó la estrategia de poner al servicio de esa causa las bases sociales trabajadas durante las candidaturas de Jairo Meza a la Alcaldía de Tumaco y de Enrique Perlaza al Concejo”.

Por último, la Corte Suprema encontró que la financiación de un viaje a Cali realizado por varios líderes y concejales de Tumaco, a finales de septiembre de 2005, para reunirse con el parlamentario Guillermo León Gaviria Zapata, fue hecha por los paramilitares. “Es una muestra fehaciente de la contribución financiera provista por las autodefensas a la campaña del doctor Gaviria Zapata con dineros obtenidos de la actividad del narcotráfico”, concluyó la Corte. Por estas razones, para la Corte no hay duda de que el parlamentario sí se confabuló con las autodefensas para sacar un provecho electoral.

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