“¿Soy el filántropo del narcotráfico?”

El contraalmirante (r)  le explicó a El Espectador, con detalles, por qué se considera inocente.

Cuando el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, anunció que el contraalmirante Gabriel Arango Bacci era retirado de su cargo por posibles nexos con narcotraficantes, la sorpresa fue general. Hasta ese momento, Arango Bacci nunca había sido amonestado y su hoja de vida era impecable, y el haber organizado exitosamente los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se llevaron a cabo en Cartagena en 2006, le había dado mucho reconocimiento.

No obstante, la aparición de un supuesto recibo de la mafia con su huella, que eventualmente el CTI encontró adulterado, fue la razón de su destitución y el motor para una investigación penal que hoy, once meses después, lo tiene recluido en una guarnición militar en el norte de Bogotá desde el pasado 20 de junio. El Espectador habló con el oficial en retiro y le preguntó, una por una, acerca de todas las acusaciones  en su contra.

Durante su carrera, ¿alguna vez lo contactaron narcos o ‘paras’?

Nunca. Además hubiera sido inoficioso; por mis cargos yo no tenía oportunidad de acceder a información operativa, que es la que les interesa.

Cuando lo retiraron de la Armada, ¿usted supo por qué?

No. Un mes y medio después de mi retiro me reuní con el comandante de la Armada, el almirante Barrera, para preguntarle si en mi contra había alguna investigación por narcotráfico, porque esos  eran los rumores, y él me dijo que no. Pero, un par de semanas más tarde, el ministro Santos anunció que había un cheque que me involucraba.

¿Y cómo llegó el cheque a la Fiscalía?

Lo entregó el director de contrainteligencia de la Armada, el capitán de navío Jorge Tovar Neira, al CTI de Cartagena, en marzo de 2007.

¿Y cómo lo obtuvo él?

Él declaró que en la mañana del 14 de marzo de 2007, estando hospedado en un hotel de Cartagena, salió a fumarse un cigarrillo y una “fuente casual” pasó y le entregó el cheque.

¿Y cuándo recibió ese cheque el Fiscal General?

En agosto, que fue cuando comenzó oficialmente la investigación.

La Fiscalía dijo que a pesar de que el CTI verificó que el recibo con su huella era falso, eso no lo eximía de nada…

Eso es lo que no entiendo. Si la huella era verdadera, claro, hubiera estado implicado. Pero se comprobó que era falsa y aún así me incrimina. Es como si la Fiscalía me dijera: ‘Si es cara, gano yo; si es cruz, pierde usted’.

Los testigos claves de su proceso son dos hombres de organizaciones narcotraficantes: Eyssin Miguel Matos y Jaime Alberto Pérez Charry. ¿Usted los conoce?

Nunca los he visto. Ni siquiera los había escuchado nombrar.

Pérez Charry dice que usted participó en una reunión en Santa Marta, a finales de 2000, con un reconocido narcotraficante de la Costa Atlántica, Jorge Luis Hernández Villazón, alias ‘Boliche’.

Él dijo que esa reunión fue, exactamente, en octubre de 2000 o en febrero de 2001. Pero resulta que Pérez Charry declaró en otro proceso, en 2004, ante un fiscal de la Unidad Nacional Antinarcóticos e Interdicción Marítima (Unaim), que él no estaba en el país en esas fechas que mencionó. Y Boliche también salió del país en agosto de 2000 y nunca volvió.


Y en esa época, ¿usted dónde se encontraba?

Yo era jefe militar del Palacio de Nariño, lo fui desde noviembre de 1999 hasta enero de 2001. 

Matos afirmó que usted se reunió con narcotraficantes en Turbaco, Bolívar, durante el primer semestre de 2006.

Sí, que fue faltando dos meses para la inauguración de los Juegos Centroamericanos. Si yo en esa época sólo vivía para los Juegos. Y aun así, según él, saqué tiempo para verme con narcos, además, sin que mi escolta se diera cuenta. Los que me escoltaban ya atestiguaron que yo nunca me les perdí. Él dice cosas tan absurdas como que yo recibí 100.000 dólares en efectivo, los deposité en mi gorra y puse la gorra sobre mi cabeza.

¿Y cómo dijo Matos que lo contactó?

Según él, por medio de tres oficiales de la Armada. Dos de ellos ya declararon ante la Procuraduría que eso era falso, al tercero no lo han podido contactar porque está navegando.

Según la Fiscalía, usted movió una fragata en San Andrés para favorecer a una lancha cargada de droga, y que eso lo confirmó el computador de Juan Carlos Abadía, alias ‘Chupeta’.

En el computador de Chupeta se encontró lo siguiente: “22-01-04. Pago movida fragata. 70.000”. Y de esa frase, la Fiscalía concluye que eso significa: ‘Pago de 70.000 dólares al almirante Arango Bacci por haber movido la fragata que estaba anclada en San Andrés el 21 de enero de 2004’. 

 ¿‘Chupeta’ va a declarar en este proceso?

Se lo solicitamos a la Fiscalía hace cinco meses, pero todavía no se ha hecho, porque según ellos están en los trámites con el gobierno brasileño.

¿Y un testimonio de ‘Boliche’ no es posible?

Eso es lo que yo más quisiera. Una semana después de que me entregara a la justicia, me entrevistaron en La Noche de RCN. Allí  pedí que interrogaran a Boliche y a Chupeta. Y al otro día, el mismo Boliche llamó a La W y aseguró que lo que dice Pérez Charry en mi contra “es una vil mentira”.

Hasta a Mancuso se le tomó declaración en su proceso.

Sí. Y Mancuso, como lo dice el mismo documento de la Fiscalía, jamás me mencionó.

Cien mil dólares por un lado, setenta mil por el otro. ¿Por qué no le incluyeron el delito de enriquecimiento ilícito en la medida de aseguramiento?

Porque no encontraron nada. Esculcaron mis cuentas, mi patrimonio, el de mi familia. El banco donde tengo mi cuenta desde hace años expidió un certificado declarando que no habían encontrado ninguna irregularidad en mis movimientos financieros. O sea que, según esa afirmación de la Fiscalía, sí trabajé con todos los narcos de la Costa Atlántica, pero no recibí un solo centavo. ¿O sea que yo soy el filántropo del narcotráfico?