Testimonio de guerras

A sus 78 años, a Lucy Murgueitio no le alcanza el tiempo para contar las veces en que su familia terminó involucrada en las guerras que han azotado a Cartago.

“En la Guerra de los Mil Días, mi abuelo Germán Murgueitio era del ejército rebelde liberal y ofició como comandante del Cantón de Santana de Cartago. A mi padre, César Murgueitio, quien era apenas un niño de 14 años, le tocó de estafeta”, recuerda.

Medio siglo después vino la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y Lucy vivió los rigores de la guerra bipartidista. “En Cartago fue horrible. La zozobra se vivía todas las noches, porque se sabían los nombres de las personas que iban a ser asesinadas. La gente vivía escondida. Comenzaron a aparecer los carros fantasmas conducidos por Chulavitas y Pájaros, entre ellos Polanco, un conservador que hizo mucho daño”.

Después del Frente Nacional bajó el odio partidista pero proliferaron los bandidos. Al parque Bolívar llevaban los cadáveres. En el Puente de Ana Caro mataban a la gente y arrojaban sus cuerpos sobre el río Cauca. Años después llegó la violencia del narcotráfico.

Así lo reseña Lucy Murgueitio: “Desde el Cañón de las Garrapatas llegaron los narcotraficantes y en pocos días cambiaron las costumbres. Las muchachas dejaron de bordar y se montó una sociedad diferente. Se impusieron los matrimonios con traquetos. Se dañó todo”.