Todo está en manos del alcalde Char

Humilde mujer ganó una tutela contra la constructora Alejandro Char y Cía. Ltda.

Marta Luz Sanz Borja, residente en Barranquilla, ganó una batalla jurídica contra el Distrito y la constructora Alejandro Char y Cía. Ltda., propiedad del actual alcalde de su ciudad, Alejandro Char Chaljub.

El drama comenzó en 2004, cuando Sanz Borja y su esposo compraron un apartamento en el conjunto Altos del Campo, ubicado en el exclusivo barrio Campoalegre, en el noroccidente de la capital del Atlántico.

La demandante alegó que ella, su esposo y sus hijos, de 8 y 10 años, no han podido disfrutar de la vivienda debido a los continuos deslizamientos que han afectado la construcción. Ha sido tanta la angustia, que la mujer tuvo que solicitar citas con psicólogos para sus niños.

La disputa comenzó en el Juzgado Once Penal Municipal de Barranquilla, que en un fallo de primera instancia desestimó la petición de Sanz Borja, quien apeló la decisión, que en segunda instancia fue decidida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Barranquilla, que ratificó la decisión. Pero en la revisión del caso efectuada por la Corte Constitucional, los magistrados Jaime Araújo, Manuel José Cepeda y Clara Inés Vargas consideraron que Sanz tenía razón, ya que sus derechos y los de su familia a la vida digna y a la tranquilidad estaban siendo vulnerados y que el Distrito de Barranquilla y la constructora del actual alcalde debían tomar cartas en el asunto.

Un problema mayor

La zona en la que vive la familia  Sanz es conocida coloquialmente como ‘El Tobogán’, nombre con el que la bautizaron los barranquilleros hace varios años, pues el tema de los deslizamientos en el lugar es realmente preocupante, ya que no afecta sólo el conjunto residencial de Sanz, sino que se extiende a todo el sector. Y esto tampoco es una situación nueva. En esta zona se erigió el barrio La Terraza, que en los años 70 desapareció por la misma causa.


La causa de los deslizamientos en esta zona del noroccidente de Barranquilla, que al parecer no se presenta en ninguna otra ciudad, municipio, corregimiento o vereda en todo el país, es que uno de los componentes de su suelo es la sal. Lo que quiere decir que cuando este mineral entra en contacto con el agua, se disuelve. Entonces, el terreno pierde estabilidad y las placas se debilitan. Lo que, en otras palabras, explica por qué la iglesia del barrio está partida en dos. Este fenómeno, bastante inusual en el trópico, es conocido por ingenieros y geólogos como el ‘suelo alka-seltzer’”.

Sin embargo, los estudios técnicos que se hicieron antes de que Campoalegre existiera no mencionaron este grave problema. Según Jaime Suárez, un ingeniero civil de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos) que fue contratado por el municipio para estudiar estos terrenos en 2006, en ninguno de los informes entregados a las constructoras se hacía referencia al ‘suelo alka-seltzer’. “Creo que fue por ignorancia. Estos casos sólo se ven en países nórdicos, como Canadá”.

 La compañía de Alejandro Char también asegura que en los informes de suelos que ellos solicitaron nunca se les advirtió sobre las fallas de esta tierra. Además, que ellos no son los únicos que construyeron casas y apartamentos en Campoalegre. No obstante, en 1997 Ingeominas ya se había pronunciado al respecto y en 2006 corroboró: “En las zonas (de las laderas occidentales de Barranquilla) donde han ocurrido fenómenos de inestabilidad y actualmente no se encuentran urbanizadas se debe cambiar el uso de suelos a parques de recreación, efectuando previamente obras de estabilización”.

Pero ni las curadurías ni el municipio tuvieron en cuenta este concepto, ni que los deslizamientos fueran de conocimiento público, y aún así concedieron las licencias de construcción. Sólo en 2006 el ex alcalde Guillermo Hoenigsberg contrató a la firma del ingeniero Jaime Suárez (Geotecnología Ltda.) para estudiar con mayor seriedad los suelos sobre los que hoy viven cientos de familias barranquilleras.

De igual forma, la constructora perteneciente al actual alcalde de La Arenosa aprobó los recursos para tal estudio. La firma ha invertido más de $600 millones de  intentando solucionar las fallas del terreno en el que se cimentó el conjunto residencial donde vive Sanz. Pero, como lo explicó el ingeniero Suárez, solucionar el problema de este sector podría costar alrededor de $20 mil millones, “suma que ya no le correspondería asumir a la compañía del actual mandatario local, sino a la Alcaldía de Barranquilla”, según el ingeniero.