Una magistrada de pasarela

María Mercedes López Mora durante ocho meses se desempeñó como  magistrada de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura. Es la funcionaria más joven de  la Rama Judicial. 

De la justicia se ha dicho que es ciega y coja, pero nunca se ha oído decir que sea bella. Quien hoy la imparte nació en el municipio de Santa Rosa de Osos en Antioquia, es una preparada profesional que empezó a desempeñar y destacarse como abogada cuando sólo alcanzaba los 20 años de edad. Desde muy joven ejerció y sigue creciendo dentro de su carrera, en un recorrido por los departamentos de Tolima, Huila, Risaralda y Cundinamarca, donde se encuentra desde el mes de diciembre, desempeñándose como magistrada del Consejo Superior de la Judicatura.

Se trata de María Mercedes López Mora, magistrada de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, quien el pasado martes fue elegida por unanimidad por un período constitucional de un año como nueva vicepresidenta de la Corporación. Es la magistrada más joven que tiene la Rama Judicial colombiana, pero además, es una jueza con un vasto recorrido profesional, quien se desempeñó como ministerio público durante casi once años entre la Personería de Medellín y la Procuraduría de Neiva, en áreas del derecho como el Constitucional, Penal, Administrativo y Disciplinario.

Este recorrido por territorio colombiano se convirtió en una verdadera escuela jurídica para alguien que como ella permanece en un constante aprendizaje. Magister en Ciencias Penales y Criminología, pero además especialista en Derecho Penal, se ha preocupado por la difícil labor de brindarles confianza a los ciudadanos que instauran sus quejas ante la jurisdicción disciplinaria, se les dé trámite y la persona sienta que tiene todas las garantías procesales, sustanciales, constitucionales y legales que se requieran, independientemente de la decisión final que se asuma.

María Mercedes forma parte del 17% de mujeres que tienen representación en las Altas Cortes y del 33% que a nivel local está ganando espacio por méritos como operadoras de justicia, pero además, es madre de dos pequeños, Pedro José, de diez años y Luis David de siete. En su casa deja de ser jueza donde recibe la aglomeración de preguntas de sus hijos, quienes como los demás niños de su edad, cuestionan y preguntan todo, con la diferencia de que muchas veces sus posturas las asumen casi que citando sus derechos y la Constitución.

A su edad, que no quiso revelar, además de la función pública pasó por la empresa privada donde dirigió y asesoró importantes entidades. Manifiesta que al comienzo de su carrera se le dio esa oportunidad, sin saber realmente que era lo que quería para su profesión. Fue así como trabajó de analista jurídica de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter,


experiencia que le permitió conocer más de cerca el manejo y elaboración de balances, presupuestos, proyecciones, regalías, actualización jurídica de la cartera de los municipios de Antioquia y Chocó. En el ejercicio de esa labor fue donde decidió perfilarse por las otras áreas del derecho.

Con la misma responsabilidad que asume el derecho, dedica parte del tiempo a su esposo y dos hijos, a quienes tiene en Medellín. La profesión la ha llevado a distanciarse de ellos, situación que califica de difícil, pero que supera con el amor que sienten cada uno por el otro. Despierta a las 5:30 de la mañana para levantar al mayor de sus hijos y decirle que se aliste para ir al colegio. A las 6:30 vuelve a marcar el mismo número para despertar a Luis David para que haga lo mismo. A las 2:30 llama al pequeño para saber cómo le fue en el colegio y qué tareas le pusieron, repitiendo los dígitos en el teléfono a las 4:30 de la tarde para saber lo mismo de Luis David. A las 7:30 de la noche llama para saber si se cepillaron los dientes, se ducharon, se pusieron las pijamas y oraron y, finalmente,  luego a las 8:00 de la noche, conversa con su esposo sobre asuntos relacionados con lo vivido durante el día.

Para María Mercedes la distancia es un reto grande pero no mayor al de laborar en un escenario donde las páginas de la justicia habían sido escritas por hombres.  Por eso el alto grado de responsabilidad y preparación, el cual lo ejerce de manera compartida y codo a codo con los otros magistrados, teniendo siempre presente la complejidad que implica ser juez.

María Mercedes López Mora es la actual vicepresidenta del Consejo Superior de la Judicatura. Se encuentra comprometida con el fiel cumplimiento de sus funciones, por eso su futuro prefiere edificarlo paso a paso y dejarlo a merced de la “Divina Providencia”, pero sin dejar de acertar y ser justa en sus decisiones laborales y familiares, a quienes tiene consigo en su mente todos los días. “Amo a mi familia y amo lo que hago y lo que hago lo hago por ellos. Como no nos tenemos el uno al otro las 24 horas del día, cada uno cumple un papel y atiende sus propias responsabilidades y luego nos reunimos a ver cómo vamos avanzando, nos vemos sagradamente cada ocho días”.