El DAS-gate y las ‘chuzadas’, vuelve y juega

Asesores del Presidente, magistrados y periodistas fueron ‘chuzados’ ilegalmente al parecer por agentes de contrainteligencia. La Casa de Nariño mostró su preocupación por las consecuencias de este episodio.

Hay revuelo en la Casa de Nariño. El fantasma de las interceptaciones telefónicas ilegales ronda de nuevo. Y el DAS vuelve a situarse en el ojo del huracán. Hace 21 meses el país se escandalizó al conocerse que, sin órdenes judiciales, desde la Dirección de Inteligencia de la Policía se estaban ‘chuzando’ teléfonos de influyentes políticos de oposición, periodistas, abogados y hasta parapolíticos. El asunto fue tan grave que causó remezón en la Policía y 11 generales fueron descabezados. El espectro de los ‘chuzados’ regresa, pero esta vez es el círculo de confianza del presidente Uribe el escuchado.

“La interceptación ilegal e injusta, violatoria de la ética democrática, en contra de la libertad de los ciudadanos, de su intimidad, de su libertad para expresar sus ideas políticas, para adelantar su tarea periodística, es una ofensa al Estado de Derecho, es un constreñimiento a la libertad que debemos garantizar a cada ciudadano. ¡Que se acabe ese vicio de creer que la libertad es para que el funcionario abuse y constriña la libertad del ciudadano. Eso no puede darse más en nuestra Patria!”, advirtió el presidente Uribe en aquella época. Sin embargo, las interceptaciones telefónicas ilegales siguieron su curso.

Ahora a la Casa de Nariño llegaron preocupantes versiones de que los secretarios general y jurídico de la Presidencia, Bernardo Moreno y Edmundo del Castillo, fueron interceptados durante mucho tiempo de manera ilegal. No es lo más grave. Informaciones preliminares advierten que entre los ‘chuzados’ hay magistrados de altas cortes y dos nombres en particular: Francisco Javier Ricaurte e Iván Velásquez Gómez. El primero es el actual presidente de la Corte Suprema de Justicia y el segundo, nada más y nada menos, que el coordinador de investigaciones de la parapolítica en el alto tribunal.

El Espectador dialogó con altos funcionarios de la Casa de Nariño quienes corroboraron la desazón y la vergüenza que produce que el organismo de inteligencia de la Presidencia sea precisamente su verdugo, el que durante meses ha venido escuchando secretamente todas y cada una de las conversaciones íntimas que han tenido. “Imagínese, el DAS ‘chuzándonos’ a nosotros. Es el mundo al revés”, dijo a este diario un hombre de la guardia pretoriana de la Presidencia. Y agregó: “Es gravísima la podredumbre del DAS. No puede ser que sigan sucediendo estas cosas, más graves aún si son magistrados los ‘chuzados’”.


Pero si en la Casa de Nariño hay revuelo, en el DAS la zozobra reina y lo peor es que nadie parece dar la cara. “¿Qué está pasando en el DAS?”, se preguntó consternado otro alto funcionario de Palacio. No es la primera vez que la policía secreta del Presidente se ve envuelta en un suceso parecido. En los tiempos del coronel Germán Jaramillo un escándalo similar sacudió al DAS al revelarse una milimétrica operación de seguimiento y de interceptaciones a los contradictores del gobierno de Andrés Pastrana.

El Espectador dialogó con una fuente de total credibilidad en el DAS, quien pese a reservarse los nombres de los ‘chuzados’, confirmó que es prácticamente una política del DAS interceptar a los opositores de turno del Ejecutivo. Su radiografía de la situación no puede ser más grave. Según advirtió, las grabaciones a diferentes políticos son una bicoca en comparación con los movimientos non sanctos de funcionarios de inteligencia que, al parecer, han terminado haciéndole vueltas a la mafia o echándoles tierra a procesos de grueso calibre.

Este diario intentó comunicarse con el recientemente nombrado director del DAS, Felipe Muñoz, pero uno de sus asesores informó que no estaba disponible. De hecho, un alto funcionario de la Casa de Nariño confirmó que, al enterarse de las graves interceptaciones, se comunicó con Muñoz quien sólo se limitó a decir que no tenía mayor información sobre el asunto. El capítulo de los periodistas aparentemente interceptados podría derivar en un escándalo mayúsculo. Se habla, incluso, de directores de medios de comunicación a quienes con celo han venido escuchando agentes del DAS.

Fuentes consultadas en el interior del DAS manifestaron que las ‘chuzadas’ provenían de la central de contrainteligencia y que se hacían desde una sucursal fachada del DAS. Como si ya no fuera tanto, se tiene información preliminar de que las interceptaciones se conseguían a través de un aparato en poder de agentes de la policía secreta que habría sido reportado como robado durante la administración del tristemente célebre Jorge Noguera Cotes, implicado en presuntos nexos con el bloque norte de los paramilitares.

El escenario del DAS es muy grave. Cuando el país se enteró de lo que estaba pasando en la administración de Jorge Noguera se ventiló la posibilidad de que fuera clausurado. Nada ha pasado desde entonces y al parecer siguen las andanzas. De comprobarse que magistrados de la Corte, como Iván Velásquez o el propio Ricaurte, han sido ‘chuzados’, la institucionalidad de la justicia quedaría maltrecha y una pregunta rondando en el aire: ¿Puede el país volver a confiar en el DAS?

El escándalo del año 2000

En abril de 2000 surgió una fuerte polémica luego de que se conociera que el DAS estaba realizando interceptaciones ilegales de líneas telefónicas. Desde finales de diciembre del año anterior, una ex detective de inteligencia del organismo había declarado que conocía del tema, lo que dio para que la Fiscalía comenzara una amplia investigación.

En el marco de este proceso, el CTI allanó cuatro sedes del DAS en Bogotá. El jefe de contrainteligencia, mayor Luis Eduardo Varón, se fugó. El tema de las interceptaciones fue el boquete para indagar sobre más irregularidades en el DAS, especialmente en el asunto de gastos reservados. Opositores de la administración Pastrana, como Horacio Serpa, fueron algunas de las personas cuyas líneas fueron intervenidas sin orden judicial.


El remezón en la Policía

Las ‘chuzadas’ que se dieron a conocer en mayo de 2007 generaron en el Gobierno una reacción nunca antes vista: el remezón más grande que haya vivido la Policía en su historia.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, admitió que se estaban haciendo seguimientos a personas que no eran objeto de investigación alguna. Los entonces director de la Policía y director de inteligencia de la misma, generales Jorge Castro y Guillermo Chávez, respectivamente, presentaron su renuncia al desatarse la polémica.

En total, 11 generales de la Policía salieron de sus cargos. De esta manera se formó toda una nueva línea de mando en la institución, cuya dirección la asumió el general Óscar Naranjo, quien ocupaba el puesto número 12 en la lista.

‘Chuzadas’ que han hecho mella en el pasado

Uno de los mayores torbellinos políticos por causa de las ‘chuzadas’ surgió en junio de 1994, cuando Andrés Pastrana divulgó unos casetes por los que se puso en duda el origen lícito de la financiación de la campaña de Ernesto Samper.

En 1999, la Procuraduría halló unas oficinas de inteligencia paralelas, que no tenían autorización para funcionar. En el año 2000 se descubrió que la Policía del Valle de Aburrá y el Gaula de la Policía tenían interceptadas más de 1.200 líneas telefónicas en Medellín.

En octubre de 2008, un nuevo escándalo cobró otra cabeza del DAS: los seguimientos e interceptaciones al senador Gustavo Petro le costaron la dirección de este organismo a María del Pilar Hurtado. Ni el presidente Uribe se ha salvado: trascendió a la opinión pública una llamada suya en la que discutía fuertemente con un fotógrafo. “Le voy a dar en la cara”, fueron algunas de las expresiones del Primer Mandatario.

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Redacción Judicial

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