Condenado ‘Don Berna’

Según EE.UU., era el encargado del narcotráfico en las autodefensas.

La justicia estadounidense condenó a más de 31 años de prisión al ex jefe paramilitar y narcotraficante Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna o Adolfo Paz, por llevar a ese país toneladas de cocaína, al tiempo que deberá pagar US$4 millones de multa por traficar con drogas. Pero el ex jefe de las autodefensas no desaprovechó la oportunidad para salpicar al presidente Álvaro Uribe. Según el defensor de Derechos Humanos Iván Cepeda, quien estuvo presente en la lectura de la sentencia en Nueva York, en la declaración final la abogada de Don Berna aseguró que las Auc contribuyeron con grandes cantidades de dinero a la campaña del actual jefe del Estado y que esa declaración quedó debidamente registrada. Por eso espera que haya nuevas investigaciones.

Respecto a la sentencia, el fiscal en funciones del Distrito Sur de Nueva York, Leve Dassin, relató que Murillo era inspector general de las Auc, pero también que era el líder de la organización y estaba encargado de sus actividades de narcotráfico, incluyendo todo el transporte de cocaína y las operaciones financieras. Murillo Bejarano, nacido el 23 de febrero de 1961 en Tuluá, Valle, fue miliciano de la guerrilla del EPL en el norte de ese departamento. Más adelante, en el municipio de Itagüí, Antioquia, se hizo hombre de confianza de Fernando Galeano, quien junto a su hermano Mario era socio del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar. Tras el asesinato de los Galeano en la cárcel La Catedral por parte de Escobar, Don Berna —quien se salvó por no haber asistido a la prisión— se sumó a ‘Los Pepes’ (perseguidos por Pablo Escobar). Allí unió esfuerzos con los hermanos Fidel y Carlos Castaño y algunas autoridades, hasta que el jefe del cartel de Medellín murió en diciembre de 1993.

Luego Don Berna estuvo al frente de poderosas bandas como ‘La Terraza’ y posteriormente perteneció a los grupos de autodefensa. Pero  también continuó con actividades de narcotráfico que lo llevaron a estar en el ojo de la justicia estadounidense. Después de su desmovilización en 2003 y la firma de los acuerdos de Santa Fe de Ralito, en 2005 huyó tras ser acusado de ordenar el asesinato del diputado cordobés Orlando Benítez. Fue detenido nuevamente por la Policía y en mayo de 2008 extraditado a Estados Unidos.