“Necesitamos el impuesto al patrimonio”

De frente con el general Freddy Padilla de León, que dice que ese impuesto es necesario para continuar con los éxitos en materia de seguridad.

El general Freddy Padilla de León está de acuerdo en acabar el triste eufemismo acuñado por los medios de comunicación de ‘falso positivo’. “Es homicidio en persona protegida”, dice secamente en consonancia con lo afirmado hace unos días por el relator de la ONU, Philip Alston. Sin mucho rodeo parece convencido de que el país aceptaría nuevamente un Ministerio de Defensa en cabeza de un militar y asegura que espera con prontitud avances en la investigación de la farcpolítica, que las liberaciones a cuentagotas por parte de la guerrilla son nefastas, que invita a Alfonso Cano a que se ponga a órdenes de la justicia y que el Mono Jojoy está más paranoico que nunca.

Usted lleva siete semanas como ministro de Defensa (e). ¿Cree que el país está preparado para que esa cartera sea administrada otra vez por un militar?

La manera como se recibió esta designación da una señal inequívoca de que Colombia tiene una democracia fuerte, madura. Esto no es de un tránsito de militares a civiles y, nuevamente, a militares. Lo que se está dando es el cumplimiento de la Constitución, que no señala si debe ser un civil o un militar, retirado o en servicio, el que administre. El pueblo colombiano no tiene aprensiones sobre el nombramiento de un militar en el cargo de ministro de Defensa.

¿Los falsos positivos han hecho mella en la credibilidad de las Fuerzas Militares?

Los colombianos saben distinguir entre unas personas que deshonraron el uniforme y son motivo de una investigación penal, frente a los 300 mil hombres y mujeres que se están sacrificando todos los días en procura de brindarles seguridad.

¿Cómo le cayó la orden de un juez ecuatoriano de capturar al ex ministro Santos por el bombardeo al campamento de ‘Raúl Reyes’?

La ‘Operación Fénix’ cumplió con las exigencias del Derecho Internacional Humanitario (DIH). No fue contra el pueblo ecuatoriano o para agredir la soberanía de su gobierno. Fue contra unos terroristas que les estaban haciendo daño tanto a ellos como a los colombianos.

¿El gobierno ecuatoriano sabía que en su territorio se anidaba y movía ‘Raúl Reyes’?

Sí. En esa época estaban vigentes unos mecanismos bilaterales, las fuerzas de seguridad de Ecuador se reunían periódicamente con las colombianas y había el intercambio de información correspondiente.

¿La ‘pasividad’ de ese gobierno hizo que se decidieran a bombardear el campamento?

Fue un blanco de oportunidad. La información estaba prevista sobre territorio colombiano y a última hora, cuando ya no había tiempo de coordinaciones, se supo que el campamento estaba en Ecuador, a 1.800 metros de la frontera, y había que actuar.

¿Pareciera que Ecuador no entendiera que la muerte de ‘Reyes’ fue sano para las democracias de América Latina?

Los ecuatorianos valorarán cuando pase el tiempo, cada vez con mayor gratitud, el esfuerzo que hizo Colombia para quitarles a ellos ese daño que representaba Raúl Reyes contra su pueblo.

¿No cree que esa orden de captura contra el ex ministro Santos tiene todo menos de jurídica?

Hay cuatro excepciones que prevé la Interpol para no aceptar las solicitudes de captura de una nación: razones políticas, militares, raciales y religiosas. Esta operación cumplió con objetivos políticos y militares, que fue el motivo por el cual la Interpol no admitió la solicitud. El juez ecuatoriano sobrepasó su jurisdicción.

A 16 meses de ese operativo, ¿no cree que la investigación de la farcpolítica anda a paso de babosa?

Estas investigaciones tienen una etapa silenciosa. Yo le daría ese beneficio a la justicia colombiana, porque igual estas mismas informaciones las tienen la Interpol y otras agencias, y ellas tampoco han hecho pronunciamiento de sus avances, y le atañe a toda la comunidad porque hablamos de narcotráfico y terrorismo. Aspiro a que pronto tengamos noticias de los avances en este proceso.

¿Pero la farcpolítica, por lo menos en el caso de varios congresistas, aún está en etapa preliminar?

Hay que tener confianza en nuestro sistema jurídico. Seguro con el nuevo Fiscal entran nuevas energías a los procesos. Dicen que escoba nueva barre bien.

¿Cree que algún día se demostrará que los mencionados en el computador de ‘Reyes’ sí estaban comprometidos con las Farc?

Tenemos la convicción de que sí, por lo que conocemos de los computadores y por los cruces hechos con inteligencia militar.

Lo encontrado en el computador de ‘Reyes’ fue la base para impedir que la senadora Piedad Córdoba interviniera en las liberaciones unilaterales de las Farc?

El Presidente tuvo sus razones, siempre pensando en facilitar que las personas secuestradas regresen a la libertad.


¿Las Farc siguen insistiendo en cooptar la política?

Una cosa son los proyectos y otra su materialización. Las Farc llegaron a tener control sobre algunas alcaldías, y a través del miedo cogobernaban y decidían presupuestos municipales. Eso hoy no pasa. La justicia está operando, la economía formal cambió.

¿Cómo va esa lucha contra el secretariado de las Farc?

Hay unos índices de seguridad que muestran una mejoría permanente. Claramente hemos recorrido un trayecto grande. Lo que nos hace falta es doloroso, pero menor. Tendremos que llevar a Alfonso Cano o a cualquier otro a buen recaudo de la justicia. Ninguno tiene futuro. Los mandos medios de las Farc están acogiéndose al programa de desmovilización, desapareciendo con dineros de la organización, y otros han sido capturados o dados de baja.

¿Qué le diría hoy a ‘Alfonso Cano’?

Dicen que él es un hombre estudioso e inteligente. Si realmente tuviera conciencia sobre sus hombres sabría que el mejor camino es la desmovilización.

O sea, el mensaje suyo es: “Desmovilícese”.

No sólo él, sino todos.

¿Cree que la sociedad colombiana está preparada para ver al ‘Mono Jojoy’ en las calles como desmovilizado?

Más de 50 mil colombianos militantes de organizaciones al margen de la ley tomaron en el pasado la decisión de desmovilizarse y en su gran mayoría fueron acogidos por la sociedad.

Deme una chiva, ¿quién del secretariado está enfermo?

Todos están desquiciados, persisten en una guerra absurda. El Mono Jojoy está paranoico. No quiere utilizar un celular ni un teléfono satelital. Volvieron a las épocas de la antigua Grecia donde las comunicaciones se manejaban a través de correos humanos. Ni siquiera envían mensajes en USB, sino que los memorizan.

Las muertes de ‘Reyes’, ‘Iván Ríos’ y ‘Manuel Marulanda’ significaron golpes estratégicos, pero fueron reemplazados y las Farc siguen ahí. ¿No se hizo mucha fiesta antes de tiempo?

El hombre más importante que tenían las Farc era Raúl Reyes. Más importante que Alfonso Cano. Era quien dirigía las Farc.

¿Ya sabe dónde está el cadáver de ‘Marulanda’?

No. Pero algún día aparecerá.

¿En qué anda el Eln?

Lo más importante del Eln se lo tragaron las Farc.

¿‘Gabino’ está dónde?

En el exterior.

Explíquele a la gente lo del impuesto al patrimonio y trate de convencerla de pagarlo con gusto.

Necesitamos mantener ese esfuerzo unos años más para eliminar estas manifestaciones del crimen. Colombia puede pagar ese impuesto. Las personas que hoy contribuyen se han beneficiado de los niveles de confianza y seguridad obtenidos.

¿Pero cuándo se acaba ese trabajo? ¿Al fin cuándo es ‘el fin del fin’?

Infinitamente menos tiempo que los años que hemos recorrido para llegar hasta acá.

¿Por qué cree que no se ha podido cristalizar un acuerdo humanitario en la era Uribe?

El pueblo colombiano y su Gobierno no se pueden equivocar en generar un sinfín del secuestro. Por la libertad de los secuestrados no se puede generar un negocio que siga estimulando este delito.


Como comandante de las FF.MM., ¿qué le quiere decir al profesor Gustavo Moncayo?

La liberación no puede ser de cualquier forma. Hacerlo así es incentivar el secuestro como instrumento político. Esas entregas a cuentagotas son nefastas para la sociedad colombiana.

Fue un error la directiva que expidió en 2005 el entonces ministro de Defensa y actual candidato a la Fiscalía Camilo Ospina sobre el pago de recompensas por resultados militares, que derivó en los falsos positivos?

Esa directiva fue elaborada por el doctor Ospina y por el entonces viceministro y hoy fiscal Mario Iguarán. Si tuvo algunas dificultades o su interpretación generó abusos, es porque a las normas las vulnera el paso del tiempo.

¿El Estado les sigue pagando a los uniformados por bajas?

Ninguna directiva autorizó que miembros de las FF.MM. recibieran dinero por resultados. Se les paga a los informantes.

Pero es una realidad que eso estimuló los falsos positivos.

Si una persona cometió un crimen, entonces deshonró su uniforme e incumplió la ley. Ninguna directiva del Gobierno se hizo para estimular el crimen.

¿Fue justo el retiro de 27 oficiales y suboficiales por este escándalo?

Esa medida no estaba dirigida a los posibles criminales, pero fue correcta.

¿Cómo mantener la credibilidad de las FF.MM. cuando tantos paramilitares salpican la institución?

Estas declaraciones provienen de criminales y hay que tomarlas con reserva. Hay que permitirle a la justicia investigar esas denuncias. Seguramente algunas podrán resultar ciertas, pero estoy seguro de que la inmensa mayoría corresponden a retaliaciones.

¿Le parece que ha habido tráfico de testigos en las versiones de los ‘paras’ contra las FF.MM.?

Sí, porque algunas declaraciones resultan ilógicas, cronológicamente increíbles.

¿Está de acuerdo con eliminar el eufemismo de falso positivo?

Sí, se llaman homicidios en persona protegida. Eso de falsos positivos genera confusiones jurídicas y daña la imagen del pueblo colombiano.

¿La Justicia Penal Militar debe reformarse o ser abolida?

Es necesaria, pero en la forma como está hoy es obsoleta e incompetente. Es imposible acabarla, pero tiene que ajustarse y en eso estamos trabajando.