Nuevo Fiscal: Sin humo blanco en la Corte

Los cuestionamientos a la terna hicieron que el alto tribunal postergara la elección del sucesor de Mario Iguarán.

Fue una reunión cantada. La Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia ni siquiera consideró la posibilidad de votar por los tres candidatos postulados por el Ejecutivo para suceder al fiscal Mario Iguarán. En total hermetismo y durante cinco horas, los magistrados del alto tribunal discutieron, principalmente, sobre las calidades éticas de Camilo Ospina, Juan Ángel Palacio y Virginia Uribe y su idoneidad para tomar las riendas del ente acusador.

La tesis que se ventiló de que la Corte podría devolver la terna al Gobierno se fue quedando sin oxígeno, pues tan sólo dos magistrados fueron partidarios de hacerlo. En cambio, sí se debatió la posibilidad de que el alto tribunal fijara una posición para determinar las cualidades y el perfil que se busca de los candidatos a fiscal general de la Nación. El presidente de la Corte, Augusto Ibáñez, dijo al terminar la sesión que para trazar tal perfil la Corte elaborará una especie de test “para que los magistrados puedan elegir con probidad y tranquilidad”.

En ese contexto, otro jurista expresó que la cercanía de los ternados con el Presidente no daba garantías de independencia, argumento que fue proseguido por el tema que acaparó la mayor parte de esta primera sesión: las graves denuncias que circularon en torno a Juan Ángel Palacio por su presunto tráfico de influencias en dos procesos en el Consejo de Estado. Grabaciones divulgadas en medios de comunicación lesionaron la imagen de Palacio y le restaron un favoritismo que, de cualquier manera, tampoco capitalizaron ni Ospina ni Uribe.

Varios magistrados son partidarios de citar en los próximos días a Palacio y Ospina para que expliquen sus posiciones sobre los incómodos pasajes en los que se han visto relacionados, aunque Ibáñez negó que Palacio hubiese solicitado oficialmente reunirse con la Sala Plena. Y es el panorama de éste, sin duda, el más pantanoso. Ayer se conoció una conversación en la que dialogó con otro ex magistrado del Consejo de Estado, Delio Gómez Leyva, sobre ‘los buenos oficios’ que podía prestar para interceder en un proceso que estaba a punto de resolverse en esta corporación y en el que tenía intereses Coltabaco.

El objetivo era que Palacio moviera sus influencias con una magistrada que supuestamente habría sido apadrinada por él, Martha Teresa Briceño, para que el fallo resultara favoreciendo a Coltabaco. “Ese es un trabajo que yo puedo hacer”, le dijo Palacio a Gómez Leyva. Este incidente, revelado estratégicamente justo el día de la elección en la Corte, sumado al episodio en el que Palacio terminó investigado por otro presunto tráfico de influencias en el caso de una empresa que demandó a la Seccional de Deportes del Coliseo El Campín de Bogotá, tiene en serios apuros su candidatura a la Fiscalía.

“Si Palacio no renuncia a esa terna, va a terminar procesado penalmente la próxima semana”, le dijo a El Espectador una fuente cercana al alto tribunal en tono burlón, al analizar la difícil situación que atraviesa el jurista antioqueño. No deja de ser peculiar que en la última semana y media, y a cuentagotas, se conocieran estos señalamientos en contra de un ex consejero de Estado que hasta hace un mes tenía una hoja de vida intachable. Por el lado de Ospina, la Corte también espera establecer si su aparente cercanía con el Zar de las esmeraldas, Víctor Carranza —lo cual ha desmentido Ospina— se trata sólo de un chisme malintencionado para desacreditarlo.

En medio del debate, un magistrado puso un tema candente. Manifestó que la Corte debía tomarse un tiempo prudente para elegir al nuevo fiscal, al ver que se está imponiendo el Estado de opinión y no el Estado de Derecho. La referencia fue relacionada con la intervención del presidente Uribe hace tres días, en la que definió el Estado de opinión como “el equilibrio entre el obligatorio cumplimiento de las sentencias de los jueces y la libertad de controvertirlas, y la fuente del principio de debate a las decisiones legislativas sin penalizarlas”.

Finalmente, se propuso que si la Corte se demora para elegir al sucesor de Iguarán, se debía nombrar un fiscal ad hoc que fuera símbolo de garantía. Ibáñez sostuvo, con la misma reserva que han dejado ver los integrantes de la Corte Suprema alrededor de esta elección, que el reemplazo inmediato de Mario Iguarán no fue estudiado a fondo por la Sala Plena. Sobre las inquietudes que han manifestado algunas ONG, sólo quedó establecido que se analizará cómo darles respuesta.

Más allá de los cálculos políticos, y pese al turbio panorama que afronta la terna, las acciones de Ospina por lo menos se mantuvieron. Entre seis y ocho magistrados lo acompañan por ahora. De Virginia Uribe poco se habló. En realidad, parece ser un cero a la izquierda en esta decisión de la Corte porque, por su intervención ante el alto tribunal, quedó la sensación de que fue por cumplir y que no tiene interés en ser elegida. En ese sentido, otra fuente cercana de la Corte manifestó: “Donde esa señora hubiera cometido la irresponsabilidad de haber hecho un discurso serio, hasta de pronto la nombran fiscal”.