Tras las huellas del ‘Mono Jojoy’

Desde hace dos meses las Fuerzas Armadas desarrollan la ambiciosa tarea de enfrentar, en su propio territorio, al bloque Oriental de las Farc.

Hace 50 años, a través de las denominadas “columnas de marcha”, procedentes de Cundinamarca y Tolima, llegaron al sur del Meta, a la región comprendida entre los ríos Duda y Guayabero, los primeros guerrilleros que convirtieron la zona en un fortín esencial. Durante muchos años, allí se consolidó el eje de operaciones políticas y militares de las Farc. Hoy el destino es otro, y precisamente en esta región las Fuerzas Militares despliegan una ofensiva estratégica para derruir el imperio que constituyó la guerrilla con su baluarte de guerra del bloque Oriental.

Hasta hace pocos años, la región de La Macarena, donde se abren los caminos hacia Guaviare y Caquetá, era un bastión inexpugnable de las Farc y en la zona prevalecían las directrices de los frentes 43, 27, 40 y 44, unificados con el mando de Jorge Briceño, alias Mono Jojoy y el apoyo financiero de Géner García, alias John 40, el hombre del narcotráfico. Por estos días, Jojoy y John 40 se repliegan en el que fue su territorio mientras las Fuerzas Militares les pisan los talones con el apoyo de un arma nueva: los desmovilizados de las Farc.

Sin mayor despliegue mediático, apenas interrumpido el fin de semana pasado por el anuncio del exitoso ataque a un enorme campamento en la región de Caño Cabra, la Fuerza de Tarea Conjunta Omega viene desarrollando la campaña militar Marte, básicamente orientada a romper los enlaces entre los bloques Oriental y Sur de las Farc, aislar a sus comandos principales tanto en provisión de alimentos como en financiación de sus frentes y rastrear hasta el último recodo de esta intrincada zona al otrora poderoso Mono Jojoy.

La campaña arrancó en la primera semana de junio y su primera fase tuvo lugar en el área general del municipio de Uribe y la inspección de La Julia, hasta hace pocos años zonas controladas por las Farc, donde la organización subversiva pretendía someter a la población civil buscando golpear de paso a las Fuerzas Militares. No obstante, de forma paralela a la acción militar, el Centro de Cooperación de la Presidencia de la República, creado para hacer efectiva la cobertura social en áreas de orden público, fue fundamental para ganar el apoyo de la población civil.

Este factor fue decisivo para que la tropa empezara a extender sus operaciones en los sectores de Puerto Limón, Ventanas y Gaviotas, además de la margen occidental del río Guayabero, y penetrar hasta las veredas Palmeras, Santo Domingo, Balcones, Caño Negro o Santa Elena en el sector de La Julia, para enfrentar las estructuras de seguridad del bloque Oriental. El avance ha permitido entender el sistema logístico y de finanzas organizado por las Farc en su otrora santuario.

Son 8.000 hombres en armas, con el apoyo de la inteligencia de la Policía, el concurso de la Fuerza Aérea y la Armada, así como la información confiable de quienes ayer respaldaban las acciones del Mono Jojoy y apoyan a las Fuerzas Armadas en su propósito de capturarlo o darlo de baja. Y lo tienen localizado. Saben perfectamente que se mueve en los límites entre Caquetá y Meta, aplicando una curiosa estrategia: las Fuerzas Armadas le estrechan el círculo, pero él y los guerrilleros que lo acompañan tratan de moverse en la misma espiral como si persiguieran la tropa.

Desde hace cinco meses Jojoy no usa su correo electrónico, tampoco porta su teléfono satelital, incluso rumoran en la zona que lo enterró para evitar que emita señales y puedan ubicarlo. Pero la Fuerza de Tarea Conjunta Omega le juega a lo mismo. Sin mayores fuentes electrónicas, ni siquiera utilizando el avión fantasma, pero con una movilidad permanente, avanza con la guía de quienes mejor que nadie conocen el terreno que pisan: los desmovilizados de las Farc que se conocen los caminos y saben cuáles son los puntos flacos del Mono Jojoy en su accionar insurgente.

En las zonas de Caño Platanillo, Caño Guaduas, Puerto Chigüiro, Río Pato o Las Pailas ya fueron bloqueados varios corredores de movilidad y puntos nodales del bloque Oriental. No muy distante en la zona donde se ubican las veredas Las Damas, Caño Lobos, Ciudad Yarí o Santa Elena, entre Meta y Caquetá, la acción se concentra en desmantelar los sistemas logísticos y rutas de abastecimiento del frente 61, a través de una presión continua que permita afectar a las compañías móviles Rodolfo Tanas, Héctor Ramírez y Jaime Pardo.


La campaña militar Marte ha permitido que otros componentes de las Fuerzas Armadas avancen en los territorios que anteriormente manejaban a sus anchas los frentes 52 y 53 de las Farc, básicamente desplegados en la región del Ariari, y que recobre su dinamismo el programa de erradicación manual de cultivos ilícitos desplegado en la zona de La Macarena. La idea es ir copando, metro a metro, cada uno de los fortines del bloque Oriental. El último de los neutralizados fue el sitio conocido como “Casa Mono”, en la vereda La Siria.

Es claro que, tal como lo tenían previsto las Fuerzas Militares desde hace más de una década, se está librando la madre de las batallas, sólo que ahora existen los recursos, el despliegue y la convicción militar de que podrá darse la victoria. De alguna manera se trata de penetrar la región donde la historia de las Farc se hizo poderosa. Allí crecieron sus frentes, en esa zona tuvo lugar la séptima conferencia de 1982, que determinó situar el eje de su despliegue estratégico en la cordillera Oriental hasta Bogotá, y también fue por muchos años la sede de su secretariado.

Buena parte de lo que integró la zona de distensión en los tiempos de las frustradas negociaciones de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, es hoy el territorio en el que se cumple el Plan Consolidación, desarrollado por las Fuerzas de Tarea Conjunta Omega, a cargo del brigadier general Javier Flórez. El propósito es no salir de la región hasta establecer su pleno dominio. Los altos mandos saben que al sur y norte del país persisten graves amenazas, pero de lograrse neutralizar la máquina de guerra del bloque Oriental, en buena medida el logro es inmenso.

Por eso en las sabanas del Yarí o en los espesos senderos que enmarcan la Sierra de La Macarena o dividen las selvas y sierras delineadas por los ríos Duda, Guayabero y Ariari está la nueva clave de la seguridad democrática. Más allá del Mono Jojoy y sus dilemas con Alfonso Cano, también perseguido en el Cañón de Las Hermosas en el sur del Tolima, la acción de las Fuerzas Militares se libra día y noche en un territorio determinante en la historia de la guerra, pero aún más definitivo para que algún día reine la paz.

La ‘Operación Salvador’ en Caño Cabra

En el sector de Caño Cabra, a 30 kilómetros del municipio de Puerto Rico (Meta), tuvo lugar la exitosa ‘Operación Salvador’, que desmanteló uno de los estratégicos y más completos campamentos del frente 43, perteneciente al bloque Oriental de la guerrilla de las Farc.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, anunció el éxito de la operación que dejó 16 bajas entre la guerrilla. La ‘Operación Salvador’, componente de la campaña militar Marte, permitió incautar material importante para la inteligencia militar.

En los dos meses y medio que lleva la campaña, 21 hombres de las Fuerzas Militares se han visto afectados por acción de las Farc. Cinco militares han muerto, ocho han resultado heridos por artefactos explosivos y ocho más han recibido impactos de armas de fuego.

El objetivo de las Fuerzas Armadas

Jorge Briceño Suárez, alias Mono Jojoy, integrante del secretariado de las Farc y jefe del bloque Oriental, es hoy el objetivo número uno de las Fuerzas Militares. Se mueve entre el Meta y el Caquetá, y pretende a toda costa recobrar sus antiguos fortines en la cordillera Oriental.

Lo apoyan los frentes 43, 27, 44, 52, 53 y 40, más otras columnas que se mueven a través de corredores geográficos desarrollados en los departamentos del Meta, Caquetá y Guaviare. El Mono Jojoy siempre se ha desarrollado en el ámbito militar y más bien poco en el aspecto político.

Hoy es objeto de una ofensiva militar sin antecedentes y, como lo anotó el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, “huye tratando de escapar de las actividades que cumplen más de 8.000 hombres de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega”.