En manos del cerebro cafetero

Gabriel Silva Luján tiene el reto de consolidar la política de seguridad democrática en el último año de la administración Uribe.

Era casi el mediodía cuando Gabriel Silva Luján, quien hasta ayer presidió la Federación Nacional de Cafeteros, se posesionó ante el presidente Álvaro Uribe como el nuevo ministro de Defensa. La ceremonia del sucesor de Juan Manuel Santos (hoy precandidato presidencial) tuvo que realizarse en el aeropuerto militar de Catam, en Bogotá, porque aunque estaba prevista para hacerse en el Puente de Boyacá, donde concluyó la Ruta Libertadora, la lluvia y las densas nubes no permitieron que Silva, ni que el propio Uribe, se desplazaran hasta ese punto para oficializar este nombramiento, que se conoció hace un par de semanas.

La designación de Silva Luján como cabeza de esta cartera, en general, fue bien recibido en el mundo político y castrense. Fueron varias voces las que se pronunciaron a su favor, destacando su preparación, su trayectoria como diplomático, sus capacidades de negociación y sus conocimientos tanto de administración como del sector cuyas riendas tomó. Este politólogo de la Universidad de los Andes, como becario de la Fundación Ford, estudió un posgrado de economía y relaciones internacionales en Johns Hopkins University y ha sido conferencista invitado en universidades tan reputadas como Oxford.

Horas antes de su posesión, el vicepresidente Francisco Santos divulgó que cerca de 300 órdenes de captura están listas para hacerse efectivas contra integrantes de la Fuerza Pública por el espinoso asunto de los falsos positivos, uno de los mayores escándalos que ha tenido que afrontar este Gobierno. La noticia, aunque tal vez no a propósito, fue un recordatorio de uno de los más grandes retos que tendrá que asumir el nuevo Ministro: la legitimidad de las Fuerzas Militares, tan golpeada después de este escándalo. Silva, palabras más palabras menos, tendrá que ser el arquitecto de la consolidación de la política de seguridad democrática en este último año de la administración Uribe.