Fiscal del caso DAS, rastreado por la UIAF

Jesús Antonio Marín fue relacionado en un informe financiero elaborado sobre Ascencio Reyes y algunos magistrados de las altas cortes.

El fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia Jesús Antonio Marín Ramírez, encargado por el entonces fiscal Mario Iguarán para tomar las indagatorias en contra de cuatro ex directores del DAS y avanzar en las pesquisas de la justicia por el bochornoso episodio del espionaje de esa entidad, terminó, paradójicamente, mencionado en el proceso. Dicho de otro modo, el hombre responsable de desentrañar los alcances de las ‘chuzadas’ ilegales y seguimientos financieros a magistrados, periodistas, defensores de Derechos Humanos y políticos de oposición, fue también objeto de rastreos bancarios a sus cuentas personales.

Así lo reconoció en su indagatoria el director de la Unidad de Investigación y Análisis Financiero (UIAF) del Ministerio de Hacienda, Mario Alejandro Aranguren. En esencia dijo que en noviembre de 2007 el secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno, le pidió investigar al empresario huilense Ascencio Reyes. ¿La razón?: había sospechas de que este hombre, quien mantenía muy buenas relaciones con magistrados de las altas cortes, tendría nexos con el narcotráfico. En particular, Moreno le pidió que indagara si Reyes fungió como organizador de un homenaje en Neiva al magistrado Yesid Ramírez, en junio de 2006, al que asistieron varios de sus colegas en un vuelo chárter pagado por la agencia de viajes de Reyes.

Así comenzó el rastreo a las finanzas de Ascencio Reyes y, paralelamente el DAS, indagó sobre la vida y obra de este controvertido sujeto. Pero, como lo ha podido documentar la Fiscalía hasta hoy, el DAS no pretendía evitar que un ‘narco’ se colara en la Corte, sino que aprovechó los pasos de Reyes —quien adquirió un bien en Meta con un extraditable— para minar el prestigio de los magistrados de ese alto tribunal y, de paso, hurgar en las cuentas y movimientos bancarios de juristas como Yesid Ramírez. La UIAF elaboró un informe denominado “Caso Paseo”, en el que se escarbaron con sevicia consignaciones, retiros y cruces financieros del magistrado Yesid Ramírez.

Hasta ahí, nada nuevo. Pero debido a su cercanía con el magistrado Ramírez y a que ambos son oriundos del Huila, las pesquisas financieras se extendieron al fiscal Jesús Antonio Marín. El mismo Aranguren en su diligencia de indagatoria señaló que el 11 de agosto de 2008 se solicitó a los bancos BBVA y Bancolombia “copia de consignaciones realizadas” a la cuenta del fiscal Marín. Dos días después, la UIAF pidió a esas entidades crediticias y a Davivienda copia de sus extractos bancarios. Según el informe, el 14 de agosto Bancolombia reportó dos consignaciones en efectivo efectuadas a la cuenta personal de Marín, y cinco días más tarde detalles de los extractos de sus movimientos financieros.

No es todo. El 1º de septiembre de 2008, la UIAF solicitó a la Notaría Tercera de Neiva “mediante el requerimiento EO 3123-35 copia de la escritura 395 del 15 de febrero de 2008 de la señora Gloria Moreno”. La señora Moreno resultó ser la cuñada del fiscal Marín y la escritura que indagó la UIAF hacía referencia a una venta de un inmueble en Neiva de propiedad de ambos. Por ese negocio Marín recibió dos consignaciones por un valor cercano a los $70 millones. Y, por contera, un reporte de la UIAF dentro del denominado caso Paseo.

El Espectador consultó al fiscal Marín, quien, además de mostrarse molestó por estos hechos, recalcó que la UIAF, aduciendo que indagaba una supuesta operación sospechosa “que no existió”, terminó por hurgar en sus cuentas personales simple y llanamente porque es un hombre cercano al magistrado de la Corte Yesid Ramírez. Y lo peor, añadió Marín, “es que en su indagatoria Mario Aranguren registra esos seguimientos bancarios que me hicieron para poner un manto de duda sobre mi participación en la investigación del DAS”.

De hecho, hace una semana la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado recusó al fiscal Marín con el objetivo de que se declare impedido para continuar la investigación por haber sido objeto de pesquisas de la UIAF. Un escenario paradójico para Marín, quien concluyó: “Si deciden removerme del proceso me sentiría más tranquilo”.

Temas relacionados