Las razones del reversazo en el caso Gómez Gallo

Corte Suprema de Justicia cree que no hubo un análisis juicioso ni ponderado de todas las pruebas que vinculaban al ex senador conservador con grupos armados.

Tremendo regaño le pegó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia a la Fiscalía por el expediente que por parapolítica le precluyó, de manera irregular en agosto de 2008, al ex presidente del Congreso Luis Humberto Gómez Gallo. La providencia de 89 páginas concluye que no hubo un análisis juicioso ni ponderado de todas las pruebas que vinculan al ex senador conservador no sólo con el bloque Tolima de las autodefensas, sino con un capo del narcotráfico que hoy purga sus delitos en una prisión federal de Estados Unidos.

Según la Corte, el fiscal delegado Julio César Martínez, al favorecer en primera instancia a Gómez Gallo, hizo un estudio alejado del rigor de las evidencias, descontextualizado, desconocedor de la valoración probatoria del expediente y otorgándoles “una trascendencia inusitada” a contradicciones de testigos sin sopesar las declaraciones en conjunto y, lo que es peor, sin profundizar en la lamentable infiltración de los grupos paramilitares en las esferas políticas del Tolima para enquistar sus propósitos y respaldarlos desde el Congreso.

No entiende la Corte por qué el fiscal Martínez —quien fue retirado de su cargo hace cuatro meses— les restó credibilidad a confesos ex paramilitares o cercanos colaboradores del ‘narco’ Eduardo Restrepo Victoria, alias El Socio, cuando las evidencias demostraban que formaron parte de tales organizaciones, tuvieron acceso a reuniones de alto nivel y declararon, con algunas imprecisiones pero en lo fundamental con más coincidencias, encuentros entre Gómez Gallo, comandantes de las Auc como Elías o Daniel, y el capo Restrepo Victoria.

Lo más grave es que la Corte descubrió que el fiscal Martínez, en la providencia que absolvió de toda responsabilidad a Gómez Gallo, le atribuyó a uno de los declarantes, conocido con el alias de Moisés, “hechos que jamás fueron expuestos por el testigo” con el único fin, al parecer, de desacreditar su relato. Moisés dio cuenta de una reunión puntual entre el comandante del bloque Tolima, Elías, con el ex congresista. Sin embargo, el fiscal Martínez le atribuyó a ese relato que también se encontraba presente El Socio, lo cual nunca fue declarado por el declarante, pero sí le sirvió de sustento para desvirtuar el testimonio del ex paramilitar.

A lo anterior se suma otra grave imprecisión cuando Martínez desecha la declaración de Tayson porque supuestamente la Corte, en diciembre de 2007, la había descalificado por ser “mendaz y acomodada por intereses muy seguramente relacionados con dádivas que se dice recibió”. Nada más alejado de la realidad, pues esta cita fue descontextualizada y, antes bien, para la Corte dicha declaración es fundamental, pues documenta tres reuniones que en el año 2001 sostuvieron Elías, comandante del bloque Tolima, El Socio y el ex congresista.

Con todos estos argumentos, sumados a las versiones que entregaron los ex paramilitares Jimmy Andrés Tapiero, alias El Zarco; Róbinson Javier Guillombo, alias Esteban; o José Wilton Bedoya Rayo, alias Moisés, entre otros, la Corte concluye que no existía nada que no se moviera con el beneplácito del bloque Tolima y que, por ende, Gómez Gallo se sumó al compromiso con las autodefensas para hacer campaña en las elecciones de 2002 para llegar al Senado.

Además, el alto tribunal recuerda que su fórmula al Congreso, Gonzalo García Angarita, fue condenado por concierto para delinquir agravado y que los alcaldes Armando Gamboa y Silverio Góngora, también del grupo político de Gómez Gallo, resultaron vinculados con el bloque Tolima. En este contexto, para la Corte es absurdo que la Fiscalía hubiera obviado estos nexos y sus declaraciones al precluir la investigación al ex senador, pues como cabeza del Partido Conservador en el Tolima “requería un esfuerzo proselitista” que, en principio, no podía ser ajeno a los intereses del grupo ilegal.

La Fiscalía se amparó para beneficiar a Gómez Gallo en imprecisiones de los testigos, posteriores retractaciones que no fueron valoradas en un contexto de amenazas y presiones o del hecho de que el ex congresista formara parte de las filas del bloque Tolima. La Corte estableció que el ex parlamentario no fue parte de la estructura criminal, pero sí se benefició de acuerdos concretados en encuentros con comandantes y con el narcotraficante Eduardo Restrepo. Es decir, Gómez Gallo sí promocionó a las autodefensas y se concertó con éstas para asegurar una curul, y el fallo de primera instancia que lo favoreció en la Fiscalía tiene “la inocultable ausencia de valoración objetiva en la resolución calificatoria”.

La Corte también criticó que la Fiscalía hubiera desechado los testimonios de los ex paramilitares basada en las condiciones morales y sus vínculos con el grupo ilegal, pues a pesar de éstos no de otra manera podría conocerse información privilegiada de estas organizaciones y su modo de operar en las regiones. En esencia, al revocar la absolución del ente acusador, punto por punto, el alto tribunal dejó por el piso las consideraciones que en agosto de 2008 plasmó el fiscal delegado ante la Corte, Julio César Martínez.

Por estas razones, al considerar que los argumentos que esgrimió para precluir el caso “desbordan la libertad de apreciación de la prueba”, la Corte ordenó investigarlo por el delito de prevaricato, al tiempo que determinó detener nuevamente a Gómez Gallo.

La detención del ex presidente del Congreso

La primera detención de Luis Humberto Gómez Gallo fue en diciembre de 2007 en Bogotá. La Corte Suprema de Justicia ordenó la captura del entonces parlamentario por supuestos vínculos con el Bloque Tolima de las Autodefensas, del que supuestamente podría haber recibido apoyo para conseguir su reelección en el año 2006 como senador. A principios de 2008 Gómez Gallo renunció a su condición de congresista. Así pasó a manos de la Fiscalía, pero en agosto de 2008 el fiscal delegado ante la Corte, Julio César Martínez, ordenó su libertad al considerar que no existían pruebas suficientes para seguir con la investigación. Sin embargo, con el cambio de jurisprudencia de septiembre de 2009, según la cual pese a la renuncia al fuero los parlamentarios debían seguir siendo juzgados por la Corte, el proceso en contra de Gómez Gallo regresó a ese tribunal. El viernes pasado se ordenó de nuevo su detención dentro de esa misma investigación.

¿Quién es el ex parlamentario Gómez Gallo?

El ex presidente del Senado Luis Humberto Gómez Gallo nació en Ibagué, Tolima, en junio de 1962. Es ingeniero industrial con especialidad en administración financiera de la Escuela de Administración de Negocios y derecho constitucional de la  Universidad Externado de Colombia. Después de ser secretario de Obras Públicas de Tolima y haber obtenido un escaño en el Concejo de Ibagué desde 1988 por el Partido Conservador, llegó al Congreso en 1994 y fue reelegido en 1998, 2002 y 2006. En el Parlamento fue presidente de la Comisión Primera entre 2003 y 2004, y del Senado entre 2004 y 2005. También estuvo casado con la ex senadora y ex presidenta de la Cámara de Representantes Zulema Jattin Corrales, quien también ha sido investigada dentro del escándalo de la parapolítica. Gómez Gallo ha manifestado, desde la primera detención de la que fue objeto, que es inocente y que hay evidencias suficientes que lo favorecen. La Corte Suprema tiene la palabra.

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2010-01-23T21:00:00-05:00

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2010-01-23T23:57:52-05:00

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Redacción Judicial

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