El cartel de los ‘e-mails’

Una organización transnacional de drogas dirigida desde un computador.

La sofisticación en el tráfico internacional de narcóticos no tiene límites. Así quedó en evidencia durante una operación internacional realizada esta semana entre autoridades colombianas y australianas, en la que fue puesta al descubierto una estructurada organización dedicada a este delito que era coordinada por un hombre desde su apartamento, en la ciudad de Armenia, a través de correos electrónicos.

Se trata de Alberto Hurtado Osorio, de 52 años, quien con tan sólo un computador, pero con contactos en otros países de Suramérica, lideraba una banda criminal que hacía llegar al año grandes envíos de droga a Australia a través de la modalidad de microtráfico, utilizando libros, tarjetas y postales que eran enviados por medio de reconocidas empresas de encomiendas. De acuerdo con la investigación adelantada por un fiscal antimafia, en asocio con el DAS y las autoridades australianas, se puso en evidencia que Hurtado Osorio utilizaba los correos [email protected], [email protected] y [email protected] para comunicarse con alias Fulvio en Perú.

Desde allí salía la droga, que luego hacía escala en Argentina. Y después un sujeto conocido con el alias de José o El Chileno, residenciado en Australia, se encargaba de hacerla llegar a las direcciones que indicaba Hurtado desde su computador en Armenia. “De igual forma se utilizaban los  correos electrónicos con el fin de coordinar el envío de remesas y de giros, desde Australia a Suramérica, para el pago de la comercialización de la cocaína”, señaló una fuente de la Fiscalía. Por eso, después de conocer por un informante anónimo la existencia de esa organización, el 10 de agosto de 2009 comenzaron las indagaciones y se procedió a monitorear la información de Hurtado.

El trabajo de las autoridades se hizo expedito porque el informante anónimo suministró las claves de los correos electrónicos que eran utilizados para cometer el ilícito, por lo que no se descarta que haya sido una persona cercana al líder de la organización. Finalmente, el 22 de diciembre del año pasado terminó el análisis de la información contenida en los mensajes electrónicos. A continuación la Fiscalía solicitó a las autoridades australianas información sobre Alberto Hurtado Osorio y el 18 de enero llegó un reporte en el que se advertía que había sido condenado en ese país por posesión de sustancias prohibidas y una vez cumplió la sentencia fue deportado a Colombia.

Sin embargo no era el único; su esposa también estuvo detenida en ese país y su hijo en la actualidad purga una condena de 15 años por delitos similares a los cometidos por su progenitor. Ya con la certeza de que se trataba de un sujeto con un largo prontuario judicial, se solicitó una orden de seguimiento y vigilancia contra Hurtado. Tres días más tarde se logró hacer búsqueda selectiva en bases de datos de las empresas EPM y Colombia Telecomunicaciones S.A., con el fin de obtener información biográfica del usuario y la ubicación geográfica de su conexión a internet de acuerdo con los datos obtenidos de los correos electrónicos.

El pasado miércoles se allanó su vivienda en Armenia, donde fue capturado y puesto a disposición de un juez de control de garantías, que profirió con medida de aseguramiento. Asimismo fue incautado el computador que utilizaba para coordinar los continuos envíos de la droga. La Fiscalía lo sindica como responsable de delitos de concierto para delinquir con fines de narcotráfico. Su contacto en el Perú, conocido con el alias de Fulvio, también fue capturado y se realizaron allanamientos en Argentina y Australia con el objetivo de desmantelar el resto de la organización.

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Redacción Judicial

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