La coca semisumergida

Frontal lucha de autoridades para evitar el tráfico de estupefacientes hacia el exterior.

Un descubrimiento hecho por inteligencia naval en 1993 le dio a la guerra contra el narcotráfico una nueva dimensión: la Armada detectó entre los mangles que bordean la costa Pacífica, una lancha de aproximadamente 20 pies cubierta con fibra de vidrio y con una pequeña base de acero que provocaba un semihundimiento para transportar cocaína.

Era un sistema novedoso que hasta ese momento no estaba en los cálculos de los expertos en la lucha contra las mafias y el comercio de drogas ilícitas. Fue entonces cuando los oficiales de la Armada supieron que narcos colombianos estaban en otro nivel. Una reunión de inteligencia realizada entonces determinó que los carteles estaban contemplando formas alternas para burlar el cerco de las autoridades.

Y tenían razón. La pequeña lancha descubierta con una capa de fibra de vidrio se convirtió, con el paso del tiempo, en el experimento para construir semisumergibles. Hoy, de acuerdo con informes conocidos por El Espectador, esta particular forma de tráfico de narcóticos se ha convertido en la plataforma ideal de las Farc para mandar toneladas de cocaína hacia México.

“En esas primeras embarcaciones, los traficantes podían camuflar hasta dos toneladas de coca”, dijo un analista de inteligencia naval, que advierte que los carteles, bandas criminales o la misma guerrilla no construyen directamente estos semisumergibles, sino que “contratan a particulares, que hayan trabajado en muelles y en puertos, para que ellos se encarguen de hacerlos”.

Los primeros carteles que usaron estas embarcaciones fueron los de Medellín y  los Llanos. “La característica que tienen es que no son fácilmente detectados por el radar porque utilizan fibra de vidrio, un material que recoge la onda y la desaparece. Además, usan pintura azul que desde el aire se confunde con el color del mar. Por eso nos toca detectar estas naves justo cuando las están construyendo”, dijo al El Espectador un alto oficial.

En los últimos 17 años la Armada ha decomisado casi una flotilla de semisumergibles. Se sabe, por ejemplo, “que el destinatario de los envíos en estas naves es, especialmente, el cartel de Sinaloa, en México”, añadió otro analista naval. Oficiales consultados recalcaron que el hecho de que las Farc se convirtieran en los dos últimos años en los principales usuarios de estas embarcaciones “revela que está metida de lleno en el negocio y que se han convertido en exportadoras de grandes cantidades”.

Y a renglón seguido explicó: “El frente 48 es el que más reclama los semisumergibles por orden de Édgar Tovar, abatido por la Fuerza Pública en enero último, pero sus hombres siguen contratando este tipo de servicios. Hasta donde sabemos el frente 48 sería el principal abastecedor de droga para el cartel de Sinaloa”. Sin embargo, la inteligencia naval no descuida otras organizaciones ilegales, sobre todo las llamadas bandas emergentes que en Antioquia y en la costa Pacífica han monopolizado el envío de droga por esta zona del país.

“Hemos logrado detectar dos astilleros ilegales en la costa nariñense, cerca a Tumaco, y en el Golfo de Urabá, en zona selvática. Allí trabajan cerca de 20 obreros y hacen los semisumergibles por encargo. Y aunque hemos detenidos verdaderos carteles dedicados a este tipo de prácticas, sabemos que puede haber más y estamos detrás de ellos. Desde que iniciamos estas investigaciones se han decomisado más de 50 semisumergibles”, le contó a este diario un alto oficial.

Pese a la lucha frontal de la Armada para contrarrestar las nuevas formas de diversificación del ilícito negocio del narcotráfico o las constantes capturas que se reportan, las organizaciones siguen en ese pulso por burlar la mano de las autoridades. “El mercado de la droga ha crecido y se ha tecnificado. Lo que hacemos es evitar que estas nuevas modalidades nos tomen ventaja. La verdad es que están advertidos y sabemos dónde están los nuevos ‘astilleros’”, agregó un oficial naval.

En la mira de la inteligencia de la Armada están las bandas criminales y varios frentes de las Farc que operan en el sur del país. Sin embargo, saben que tanto unos como otros tienen como “socios” a tres temidos capos de la droga en Colombia: Valenciano, Cuchillo y El Loco Barrera. “Son los que más demandan este tipo de embarcaciones”. Por el momento los oficiales de inteligencia siguen a la caza de esta rara modalidad de instalar astilleros navales en las selvas. Seguramente en los próximos días el país conocerá que en medio de árboles gigantescos y mucha maleza, los narcos construían otra especie de submarino para transportar coca.

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